Europa prueba una nueva táctica para tratar a Trump: sin pedir disculpas
Los líderes europeos, atrapados en las secuelas de la guerra de Estados Unidos en Irán, han criticado al presidente públicamente. Cuando él se ha enfadado, ellos no han dado marcha atrás
Por: Jim Tankersley
Días después de enfurecer al presidente Donald Trump con su crítica a la guerra de Estados Unidos en Irán, Friedrich Merz, el canciller de Alemania, expresó su afecto por Estados Unidos. Cuando el Pentágono anunció de forma abrupta que retiraría 5000 soldados de Alemania, Merz y sus asesores mantuvieron la calma.
Lo que Merz no hizo fue disculparse.
Al negarse a dar marcha atrás, Merz adoptó lo que a estas alturas se ha convertido en una táctica muy extendida entre los líderes europeos que han provocado el enojo de Trump durante la guerra.
Los líderes europeos están luchando por influir en la trayectoria del conflicto y gestionar sus consecuencias económicas y de seguridad. Están descargando esas frustraciones, con muy pocos remordimientos.
Si esa estrategia le resulta familiar a Trump, es porque esa es la idea. Es una de sus favoritas.
El presidente ha construido y mantenido una marca política, en parte, sobre la base de un enfoque de “no ceder”. La lista de comentarios y acciones por los que en vano se le ha pedido que se disculpe es larga y no deja de crecer.
Incluye decirle al senador John McCain, quien pasó cinco años como prisionero de guerra en Vietnam, que “no es un héroe de guerra”; una amplia gama de comentarios menospreciando a personas de otros países, como Haití y Somalia; y, de manera más reciente, una disputa aún en curso con el papa León XIV.
El papa ha criticado en varias ocasiones la guerra que Estados Unidos e Israel están librando contra Irán, sin pedir disculpas. Trump ha tratado de equiparar esa crítica con el deseo de que Irán adquiera un arma nuclear, una acusación que también lanzó contra Merz después de sus comentarios de este mes de que Estados Unidos “no tenía estrategia” en Irán.
El Vaticano se ha opuesto desde hace tiempo a las armas nucleares, señaló el papa León la semana pasada. “Si alguien quiere criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con sinceridad”, dijo el papa a los periodistas.
Los líderes de toda Europa hicieron lo propio con Trump cuando reaccionó airadamente ante sus críticas a la guerra, a su negativa a permitir que Estados Unidos utilizara las bases militares europeas para lanzar ataques contra Irán y a su falta de disposición para cumplir sus exigencias de enviar fuerzas militares para abrir las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz.
Keir Starmer, el primer ministro británico, en apuros a nivel nacional, dijo en una entrevista el mes pasado que estaba “harto” de la presión de Trump por el asunto de la guerra.
Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, en algún momento fue considerada una aliada europea importante del presidente Trump, pero lo ve cada vez más como un lastre para su futuro político en el país. Calificó de “inaceptables” las críticas al papa León.
Después de una reunión con el secretario de Estado Marco Rubio la semana pasada, que parecía destinada a suavizar las relaciones entre ambos países, Meloni no se retractó de su comentario. Afirmó que ella y Rubio habían mantenido un “diálogo franco, entre aliados que defienden sus propios intereses nacionales, pero que saben lo valiosa que es la unidad occidental”.
Merz utilizó un lenguaje similar tras sus comentarios a un grupo de estudiantes de secundaria alemanes este mes, en los que dijo que los negociadores iraníes habían “humillado” a Estados Unidos. Los comentarios parecieron provocar el sorprendente anuncio del Pentágono de que reubicaría a 5000 de los aproximadamente 35.000 soldados estadounidenses en Alemania.
Presionado por la entrevistadora Caren Miosga, de la cadena pública alemana ARD, poco después del anuncio de la retirada de tropas, Merz reconoció una divergencia con Trump por los comentarios, pero no se disculpó por ellos.
“Tenemos una visión diferente de esta guerra, eso no es ningún secreto”, dijo Merz cuando se le preguntó si volvería a hacer los mismos comentarios sobre Trump y la guerra. “No soy el único que piensa así”.
A nivel nacional, Merz apenas ha sufrido presiones para que retire sus críticas a Trump. La guerra sigue siendo impopular en Alemania y en toda Europa. Ha provocado un aumento de los precios de la gasolina. Su creciente costo económico parece haber ayudado a los tres partidos de la oposición en el Parlamento alemán a ganar terreno en las encuestas: Die Linke, de extrema izquierda; los Verdes, de centroizquierda; y Alternativa para Alemania, o AfD, de extrema derecha.
Aun así, algunos analistas afirman que el canciller podría haber elegido sus palabras con más cuidado.
“No se puede humillar a este presidente ni dar la impresión de hacerlo”, dijo Cathryn Clüver Ashbrook, analista política de Berlín, autora de un libro en alemán sobre Trump titulado The American Wake-Up Call.
Merz, señaló, criticó a Trump con una expresión en alemán que equivale a decir que los iraníes tomaron el pelo al presidente. “No hay otra forma en que la Casa Blanca lo pudiera haber interpretado”, dijo.
En su entrevista televisiva, Merz no respondió directamente cuando se le preguntó si volvería a expresar sus críticas de la misma manera. También insinuó que podría limar asperezas con el presidente.
“No voy a dejar de trabajar en la relación transatlántica”, dijo Merz, “y tampoco voy a dejar de cooperar con Donald Trump”.
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