Exhorta León XIV en la Unesco a que la tecnología no se convierta en instrumento de dominación
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El papa visita la sede de la Unesco en un momento marcado por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirar a EU de la organización, lo que ha supuesto una pérdida del 8 % de su presupuesto total
PARÍS- El papa León XIV pidió este viernes que las tecnologías “sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia”, en su discurso en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en París, durante su visita a Francia.
En una extensa disertación, el papa reflexionó sobre la dignidad de la vida humana y la necesidad de protegerla y, al respecto, consideró los riesgos que pueden conllevar las nuevas tecnologías, entre ellas la inteligencia artificial.
“Nuestros esfuerzos en este ámbito deben garantizar que las nuevas tecnologías sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia”, dijo el pontífice en su discurso ante la organización, que también visitó Juan Pablo II en 1980.
León XIV visita la sede de la Unesco en un momento marcado por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirar a Estados Unidos de la organización, lo que ha supuesto una pérdida del 8 % de su presupuesto total.
En su discurso, el papa recordó que “a lo largo de los siglos, muchas tareas que antes realizaban los seres humanos han sido confiadas a las máquinas” y que incluso ahora “a ciertos sistemas artificiales se les ha otorgado incluso el nombre de nuestra facultad humana del pensamiento: la inteligencia”.
Sin embargo, advirtió, hablando en francés e ingles, de que “nuestras ideas y relaciones corren el riesgo de empobrecerse debido a un proceso de deshumanización”.
“La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas se juzgan según el criterio de la eficiencia y, cuando se considera que ya no son productivas, son rechazadas y descartadas”, lamentó el pontífice.
En su discurso, en el que hubo referencias a su encíclica “Magnifica Humanitas” dedicada a la dignidad humana y la inteligencia artificial, instó a la comunidad científica «a cooperar incansablemente en nombre de nuestra historia común», para que, desde una diversidad de perspectivas, surja una convergencia de visiones y armonía en la acción.
“Contamos con medios capaces de conectar a las personas y a los continentes de manera instantánea; sin embargo, al mismo tiempo, somos testigos de nuevas formas de aislamiento, de pobreza material y espiritual y de abandono”, señaló.
También alertó de que “la comunicación se ha vuelto mucho más rápida, pero no necesariamente más veraz; la información es abundante, pero no es sinónimo de sabiduría”.
“La inteligencia artificial amplifica este problema”, pues “aunque estos sistemas pueden correlacionar datos, no pueden responder a las preguntas sobre el sentido de la vida humana, que tiene sus raíces en la experiencia vivida”, añadió.
Por esta razón, dijo, los desafíos de la comunicación y de la educación «convierten la búsqueda de la verdad en una cuestión de justicia social y equidad histórica».
“Sin la verdad, el lenguaje queda sometido a la lógica de la violencia y a la voluntad arbitraria de los poderosos”, advirtió el papa.
Y condenó que así “se excluye a otros en nombre de la ganancia, y se mata a inocentes en nombre de la libertad. En lugar de respetar la ley, quienes están en el poder la invocan cuando les conviene y la ignoran cuando les limita, tratando incluso a la justicia misma como si fuera una mercancía que se puede comprar y vender”.
El pontífice también animó a toda la comunidad internacional a prestar especial atención a la protección de los niños y los jóvenes: “En la era digital, su vulnerabilidad nunca debe convertirse en una oportunidad para la explotación”.
También llamó a cuidar “a los más pequeños y a los pobres: los niños en el vientre de sus madres y en los distintos escenarios de guerra; las personas con discapacidades físicas e intelectuales; los adultos mayores; los migrantes y los refugiados; y todos aquellos a quienes la arrogancia excluye por considerarlos improductivos”.
Y todo ello, ante una deriva que tiende a “explotar y saquear, de extraer lo máximo posible de cada ser vivo, de consumir sin preservar y destruir sin cultivar».
Por eso, destacó que “la actual crisis ecológica es también una crisis antropológica”.
El papa afirmó además “que la más terrible de las obras humanas es la guerra porque en ella la propia ciencia queda puesta al servicio de una voluntad inhumana de destruir y matar” y que “la paz no puede construirse sólo con tratados, ni con compromisos entre fuerzas opuestas. La paz es auténtica cuando brota de la virtud de la justicia y no de un simple contrato, de una voluntad recta más que de un equilibrio inestable de intereses”.
LA “CARTA DE LOS TRES PAPAS” Y EL OLIVO DE LA PAZ ES LO QUE EL PAPA ADMIRÓ EN SU RECORRIDO EN LA UNESCO
León XIV comenzó este viernes su visita a la Unesco, la primera de un papa desde 1980 a su sede de París, con un recorrido por el edificio, que cuenta con numerosas obras de arte y documentos históricos como la denominada ‘Carta de los tres papas’, y con el gesto simbólico de regar un olivo de la paz.
Tras haber mantenido un encuentro con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el palacio del Elíseo, que fue la primera parada de su viaje de cuatro días tras aterrizar en París alrededor de las 10.00 horas (08.00 GMT), el pontífice fue recibido por el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Jaled al Anani.
Fue saludado también por el presidente de la junta ejecutiva de la Unesco y embajador de Catar ante la organización, Nasser Al Hinzab; por la subdirectora de la organización, Åsa Regnér, y por la subdirectora de Relaciones Exteriores, Lidia Brito.
Tras las fotos oficiales, la primera parada de León XIV dentro del edificio fue su Biblioteca, un lugar que alberga los archivos y en particular el documento conocido como ‘Carta de los tres papas’, único en la historia de la diplomacia internacional.
Fue un mensaje enviado en 1952 en nombre de Pío XII, firmado por el secretario de Estado Giovanni Battista Montini -que más tarde se convertiría en Pablo VI-, y en la que se nombraba observador ante la Unesco a monseñor Angelo Giuseppe Roncalli, después Juan XXIII.
Tras departir brevemente en privado en la Biblioteca con Al Anani y hacer el protocolario intercambio de regalos diplomáticos, León XIV visitó los jardines, salpicados de obras de artistas como Alexander Calder o Eduardo Chillida, pero en particular se detuvo en la Plaza de la Tolerancia, un espacio diseñado por el escultor israelí Dani Karavan que fue un regalo de Israel a la Unesco.
Ese lugar, concebido en recuerdo al primer ministro israelí Isaac Rabin, asesinado en 1995, contiene un muro con palabras de la convención de la Unesco en varios idiomas -en español, «Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz- y está presidido por un Olivo de la Paz que León XIV regó de forma simbólica.
Es un gesto que representa, según transmitió la Unesco a la prensa, «los esfuerzos que se necesitan para ayudar a que la paz crezca».
Dentro del edificio, además de contemplar otras obras que forman parte de la colección de arte de la Unesco -la más extensa entre las pertenecientes a agencias de la ONU, con 2.000 piezas y elementos de hasta 8.000 años de antigüedad, incluidos trabajos de artistas de renombre como Pablo Picasso o Alberto Giacometti-, el papa también visitó una exposición de dibujos infantiles enviados desde lugares como Ucrania, Líbano, Mauricio o Polonia, con la paz como temática.
Tras la visita por la sede la de la Unesco, el pontífice ofrecerá un discurso en el que la inteligencia artificial (IA) será la gran protagonista, ya que sus posturas expuestas en su primera encíclica ‘Magnifica humanitas’, coinciden con los valores que defiende la organización para el devenir de estas tecnologías.
La IA ya había estado en el centro de la agenda en la Unesco durante la mañana, con la celebración de un Foro de la Unesco para la juventud en la era de la IA: una reflexión universal sobre ‘Magnifica Humanitas’.