La tregua entre Estados Unidos e Irán se tambalea y un nuevo plazo se acerca

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Ya estaban surgiendo fracturas en el limitado alto al fuego. El vicepresidente JD Vance encabezará una delegación estadounidense para las conversaciones de este fin de semana

Internacional
/ 9 abril 2026
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Por: Michael Crowley

El presidente Donald Trump se enfrenta a nuevos desafíos diplomáticos mientras se prepara para las conversaciones del fin de semana con Teherán, en medio de dudas sobre la durabilidad de su aún joven alto al fuego con Irán y las perspectivas de convertirlo en un acuerdo de paz más amplio.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo el miércoles que el vicepresidente JD Vance encabezaría una delegación estadounidense a Pakistán para reunirse el sábado con funcionarios iraníes. A Vance se le unirán en Islamabad, la capital, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, mientras trabajan para salvar las enormes diferencias políticas, algunas de las cuales se remontan a décadas atrás, en el plazo de dos semanas establecido por el acuerdo de alto al fuego.

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Pero incluso mientras los funcionarios de Trump ultimaban la reunión del sábado, ya estaban surgiendo fracturas en el limitado alto al fuego negociado por Pakistán el martes por la noche, mismo que se logró justo antes de que venciera el plazo fijado por Trump que amenazaba con un ataque a Irán de consecuencias funestas para su civilización.

Robert Malley, quien fue enviado especial del presidente Joe Biden para Irán, dijo que el alto al fuego estaba lleno de ambigüedades. Estados Unidos e Irán ya están discutiendo sobre ellas, dijo, y eso complicará el camino a seguir.“Es difícil saber no solo adónde se va a partir de aquí, sino dónde se está para empezar”, dijo. “Las conversaciones empiezan sobre un fundamento muy débil”.

En un comunicado en las redes sociales, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, insistió en que ya se habían violado tres cláusulas de lo que dijo que era un “marco acordado” de 10 puntos entre Estados Unidos e Irán, entre ellas el fin de los ataques israelíes contra combatientes de Hizbulá en Líbano respaldados por Irán. El gobierno de Trump afirma que eso no formaba parte del acuerdo.

Ghalibaf también condenó al gobierno de Trump por reafirmar el miércoles que nunca se permitiría que Irán tenga un programa interno de enriquecimiento de uranio, como Teherán exige desde hace tiempo.

“En tal situación, un alto al fuego bilateral o las negociaciones no son razonables”, escribió Ghalibaf, quien, según los medios de comunicación estatales iraníes, representará a Irán en Islamabad este fin de semana.

Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses estaban pendientes de si Irán cumpliría su promesa de reabrir el estrecho de Ormuz, que Teherán militarizó en respuesta al conflicto. El miércoles por la noche, había pocos indicios de que se estuviera reanudando un tráfico marítimo significativo a través de la vía fluvial, que se encuentra cargada de minas.

Aunque Estados Unidos e Irán seguramente fanfarronearán y se disputarán tener la ventaja en público, dijeron diplomáticos y expertos en Irán, ambas partes pueden tener suficientes incentivos para abrirse camino hasta Islamabad sin permitir que el alto al fuego se derrumbe. La cúpula militar y política de Irán ha quedado devastada por la guerra de cinco semanas, mientras que Trump está sometido a una fuerte presión por parte de un público escéptico, el aumento de los precios de la energía y la creciente disensión entre sus partidarios a medida que se acercan las elecciones intermedias de otoño.

“Va a ser un alto al fuego muy desordenado e imperfecto”, dijo Suzanne Maloney, experta en Irán y vicepresidenta del laboratorio de ideas no partidista Brookings Institution en Washington. “Pero mi sensación es que ambas partes quieren al menos probar lo que es posible en la mesa de negociaciones”.

Puede que esas posibilidades sean limitadas, pero la Casa Blanca empleó un tono optimista.

Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo a los periodistas el miércoles que Estados Unidos había recibido una propuesta iraní que proporcionaba “una base viable sobre la cual negociar”, una descripción notablemente distinta de la que hizo Ghalibaf del documento al identificarlo como un “marco acordado”. Leavitt añadió que la propuesta era “más razonable y totalmente diferente” de una lista anterior de exigencias iraníes, que dijo que se había “tirado a la basura”.

La nueva propuesta no se ha hecho pública. “Estas negociaciones extraordinariamente delicadas y complejas tendrán lugar a puerta cerrada durante las próximas dos semanas”, dijo Leavitt.

También advirtió a los periodistas de que no se fiaran de las declaraciones de los funcionarios iraníes y de los medios de comunicación estatales, que han contenido exigencias iraníes tan maximalistas como la eliminación de todas las sanciones estadounidenses sobre la economía de Irán, la retirada de las fuerzas estadounidenses de Medio Oriente y un programa nacional de enriquecimiento de uranio.

Sin embargo, los expertos dijeron que era poco probable que los dirigentes iraníes hubieran hecho de pronto nuevas concesiones importantes, dada la coherencia de las exigencias de Irán a lo largo de años y la influencia económica que ha demostrado al asfixiar los envíos vitales de energía y productos químicos a través del estrecho de Ormuz.

La declaración de Ghalibaf dejaba claro, por ejemplo, que Irán sigue insistiendo en lo que denomina su derecho soberano a enriquecer uranio, el proceso de refinado que produce combustible para la energía nuclear o las bombas atómicas. El gobierno de Trump ha dicho que Irán debe aceptar el enriquecimiento cero, y el miércoles Leavitt dijo a los periodistas que garantizar “el fin del enriquecimiento de uranio en Irán” seguía siendo una exigencia no negociable para el presidente.

Dada tan amplia brecha, Malley dijo que era muy poco probable que el gobierno de Trump pudiera concluir rápidamente un acuerdo de gran alcance con Irán, especialmente en tan poco tiempo. Consideró más plausible que las dos partes lleguen a acuerdos limitados que eludan los asuntos más difíciles, incluido el destino del programa nuclear iraní y sus reservas de más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido.

“Es difícil imaginar un acuerdo global, dadas las lagunas y las distintas visiones de ambas partes”, dijo Malley. “Se puede imaginar una serie de acuerdos menores que incluyan el estrecho de Ormuz y cierto alivio de las sanciones”.

Maloney y otros dijeron que la incorporación de Vance al equipo negociador estadounidense constituía un cambio notable en el enfoque diplomático de Trump.

Fueron Witkoff y Kushner quienes dirigieron dos rondas anteriores de conversaciones con funcionarios iraníes sobre el programa nuclear del país, una la primavera pasada y otra a finales de febrero. Los analistas dijeron que Irán probablemente las ve con profundo escepticismo, dado que Trump lanzó ataques después de ambas, incluida una el día antes de que Estados Unidos se uniera a Israel en el comienzo del último conflicto con un ataque aéreo masivo que mató al líder supremo de Irán, Alí Jameneí, y a varios otros altos cargos.

Es posible que los iraníes se muestren más receptivos a Vance, un escéptico de larga data de la acción militar estadounidense quien, antes de asumir el cargo el año pasado, advirtió en público que Estados Unidos sería insensato si iniciara una guerra con Irán y compartió sus reservas en privado cuando Trump consideraba si atacar o no a principios de este año.

Pero los diplomáticos veteranos reiteraron su preocupación por el hecho de que Trump volviera a asignar conversaciones de alto riesgo a negociadores con muy poca experiencia en Irán o en cuestiones nucleares.

R. Nicholas Burns, que negoció con Irán como alto funcionario del Departamento de Estado durante el gobierno de George W. Bush, instó al equipo de Trump a que incorporara a expertos en Irán del Servicio Exterior de carrera que han sido en gran medida dejados de lado.

“El hecho de que estos diplomáticos de carrera de alto rango fueran excluidos de las conversaciones dirigidas por Witkoff con el ministro de Asuntos Exteriores iraní antes de la guerra fue una negligencia diplomática”, dijo Burns. “Nuestros diplomáticos de carrera, que hablan farsi con fluidez y comprenden el comportamiento negociador de los iraníes, son una fuerza oculta de Estados Unidos”.

Burns instó a los funcionarios de Trump a enfocarse en los próximos días en garantizar que Irán nunca obtenga acceso a su uranio altamente enriquecido, gran parte o la totalidad del cual se cree que está enterrado bajo los escombros de los ataques aéreos del verano pasado, y en asegurarse de que Irán no se convierta en un “guardián” en el estrecho de Ormuz. Recientemente, Irán ha exigido públicamente pagos lucrativos para permitir la navegación comercial a través de la vía marítima.

Es posible que Trump haya simplificado algo las cosas durante un discurso a la nación la semana pasada, cuando dio a entender que podría dejar de exigir a Irán que entregue sus reservas de uranio. Trump dijo que lo que denominó “polvo nuclear” de Irán estaba profundamente enterrado y que Estados Unidos podría detectar y detener cualquier intento de Irán de acceder a él.

Pero Burns dijo que se mostraba escéptico ante la perspectiva de un acuerdo amplio. “El interés de Irán será alargar las conversaciones, aferrándose a exigir concesiones estadounidenses que el presidente Trump no puede cumplir”, dijo.

“Los negociadores del gobierno iraní tienen experiencia, son cínicos y expertos en ocultar la verdad”, añadió.

Complica aún más la mezcla diplomática el papel de Israel, que un alto funcionario estadounidense calificó de variable incierta. Israel podría presionar para reanudar la guerra y perseguir su objetivo de desencadenar un levantamiento popular que derroque a los dirigentes clericales iraníes supervivientes, lo que va más allá de los objetivos bélicos actualmente declarados por Trump.

Trump también se enfrentará a la presión de los halcones respecto a Irán en su país para que no llegue a un acuerdo de conveniencia con Irán que ponga fin a la guerra sin resolver los problemas a largo plazo.

El influyente locutor de radio Mark Levin, quien cuenta con la atención de Trump, se ha mostrado muy crítico con el alto al fuego. El funcionario estadounidense dijo que Trump podría mostrarse reacio al acuerdo si esas voces no eran contrarrestadas por destacados críticos de la guerra como el expresentador de Fox News Tucker Carlson.

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Trump también podría sentirse provocado por los jactanciosos mensajes internos de Irán, que son coherentes con el tipo de posturas habituales en la diplomacia de Medio Oriente, pero que podrían provocar a un presidente estadounidense muy atento a las apariencias.

Horas después del alto al fuego del martes, el Consejo de Seguridad Nacional de Irán publicó un comunicado en el que celebraba la “innegable, histórica y aplastante derrota” de Estados Unidos y afirmaba que Trump había aceptado una lista de enormes concesiones, como la retirada militar total de Estados Unidos de la región, que los funcionarios de Trump califican de imaginaria.

c. 2026 The New York Times Company

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