Se enfrentan los republicanos al veredicto electoral, mientras la guerra se alarga más de lo prometido por Trump
La guerra con Irán ha reconfigurado las elecciones de mitad de mandato al socavar la promesa de campaña de Trump de mantenerse al margen de conflictos en el extranjero y al poner en aprietos a los republicanos
BETHLEHEM, PENSILVANIA- Mike Gibbons se abstuvo de votar en las elecciones presidenciales hace dos años, frustrado porque la demócrata Kamala Harris no adoptó una postura más firme contra la guerra de Israel en Gaza y renuente a votar por el republicano Donald Trump.
Ese no es su plan este año.
El mesero de restaurante de 33 años, en este pueblo del este de Pensilvania que en su día albergó a uno de los mayores fabricantes de acero del mundo, está decidido a votar en noviembre por cualquier demócrata que pueda. Mientras la guerra con Irán, que Trump dijo inicialmente que duraría semanas, supera los seis meses el viernes, Gibbons siente las consecuencias cada vez que llena el tanque, a casi 1 dólar por galón más que el año pasado.
“El precio de la gasolina afecta el precio de todo y el precio de todo ha subido y mi sueldo no ha subido”, declaró Gibbons. “Esta vez voy con los demócratas, sea quien sea”.
La guerra con Irán ha reconfigurado las elecciones de mitad de mandato al socavar la promesa de campaña de Trump de mantenerse al margen de conflictos en el extranjero y al poner en aprietos a los republicanos, que preferirían centrarse en sus recortes de impuestos mientras se aferran a mayorías estrechas en el Congreso.
Aunque los incondicionales de Trump todavía le son fieles, la impopularidad de la guerra y sus efectos económicos en cadena podrían inclinar la balanza en distritos de la Cámara de Representantes muy disputados, como el de Bethlehem, donde el representante republicano Ryan Mackenzie es uno de los titulares más vulnerables de este año.
Las elecciones de mitad de mandato siempre son difíciles para el partido que está en el poder en Washington. Pero entrevistas con votantes de todo el país muestran cómo una guerra que Trump esperaba terminar con una victoria rápida podría socavar los últimos años de su presidencia.
MUCHOS ESTADOUNIDENSES DICEN QUE LA GUERRA NO VALIÓ LA PENA
Aproximadamente dos tercios de los adultos dicen que la guerra con Irán fue innecesaria, según una encuesta de julio del Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos. Eso incluye a la gran mayoría de los demócratas e independientes, así como a más de un tercio de los republicanos.
Aunque Trump lleva mucho tiempo criticando al liderazgo de Irán, hizo poco para preparar a los estadounidenses o a los aliados para un conflicto tan prolongado. El presidente republicano George W. Bush, por ejemplo, pasó más de un año construyendo el argumento para lanzar una guerra en Irak mediante discursos e intentos de formar una coalición internacional. Trump no hizo nada de eso.
Trump se ha negado a reconocer el costo de la guerra; este mes afirmó que “nunca me disculparé” por los precios más altos derivados de ella e insistió en que hizo “lo correcto” para impedir que Irán obtuviera un arma nuclear. Su administración anunció nuevas sanciones esta semana en un intento de aislar aún más a Teherán.
En el Congreso, los republicanos han pasado de aplaudir inicialmente las acciones de Trump en Irán a expresar preocupación por el costo de la guerra. Pero el partido se ha mantenido en gran medida unido para bloquear medidas que limitarían las facultades bélicas de Trump, y los líderes no han mostrado interés en cortar los fondos para la guerra, prefiriendo presentar a los demócratas como extremistas en quienes no se puede confiar para gobernar.
Los demócratas, a quienes hace apenas dos años se les acusaba por la inflación, ven una oportunidad de usar el tema contra sus oponentes. Como parte de su intento de regreso al Senado por Ohio, Sherrod Brown difundió esta semana un anuncio grabado en una gasolinera, en el cual afirma que “el costo de la gasolina está fuera de control y somos nosotros quienes lo pagamos”.
Al dirigirse recientemente a un grupo de adultos mayores en una franja del oeste de Maryland dominada por los republicanos, la senadora demócrata Angela Alsobrooks atribuyó los precios más altos a la guerra. De cara a noviembre, animó a otros demócratas a mantenerse enfocados en el impacto de la guerra y en lo que dice sobre el liderazgo de Trump.
“Deberíamos estar diciendo lo que es obvio: que nuestro país va en la dirección equivocada”, Alsobrooks señaló en una entrevista.
Eso conecta con votantes como Brandon Bane, un trabajador de comida rápida en Bakersfield, California, donde el representante republicano David Valadao también enfrenta una contienda congresional competitiva. Bane, quien se describió como independiente en lo político, indicó que a menudo tiene que equilibrar el pago del alquiler y los alimentos, y señaló que los altos precios de la gasolina solo han añadido dificultad.
“No ha valido la pena en absoluto”, comentó Bane sobre la guerra, añadiendo que planea votar por el rival de Valadao, el demócrata Randy Villegas.
Melissa Wegman, una jubilada demócrata que también es de Bakersfield, dijo que se quedó impactada cuando recientemente el surtidor marcó 128 dólares para llenar el tanque de su SUV.
“Tengo que manejar un presupuesto”, señaló Wegman.
ALGUNOS VOTANTES REPUBLICANOS SIGUEN FIELES A LOS REPUBLICANOS
Pero también existe el riesgo de que la guerra no les proporcione a los demócratas el impulso político que esperan.
Aunque hay mucha frustración por los precios, también hay votantes dispuestos a hacer ajustes sin culpar a los republicanos. Muchos siguen alineados con Trump y no están interesados en ver a los demócratas volver al poder.
Carolina del Norte es una de las principales oportunidades para los demócratas que esperan voltear un escaño del Senado. Pero en el Mercado Estatal de Agricultores en Raleigh, Carolina del Norte, Lucienda Lowe, de Sugarloaf Orchards, apuntó que su confianza en Trump es firme.
“Tiene que haber una razón por la que están allá”, dijo Lowe. “No estarían allá haciendo eso si no estuviera pasando algo más de lo que estamos viendo”.
No ha subido sus precios de las manzanas, aun cuando se disparan los costos del combustible y los fertilizantes. Su familia ha cultivado desde 1846, por lo que se siente capaz de resistir el próximo tramo difícil y les dice a otros que hagan lo mismo.
“Hay que aguantarse”, sostuvo Lowe.
De manera similar en Iowa, donde los demócratas se muestran optimistas sobre sus posibilidades de voltear desde un escaño del Senado y la gobernación hasta varias contiendas de la Cámara de Representantes, Larry Cole aseguró que los precios más altos de la gasolina como resultado de la guerra son simplemente la “naturaleza del asunto”.
El gerente de servicio republicano de 66 años, de Perry, Iowa, aseveró que respaldará a los republicanos y no quiere ver a los demócratas ganar el control en ninguna de las dos cámaras. Sostuvo que Trump ha tomado medidas que otros presidentes no estaban dispuestos a tomar para mantener a Irán a raya.
Trump “les pegó donde hay que pegarles”, manifestó Cole.
Mark Duffy, de 65 años, de Scottsdale, Arizona, afirmó que no esperaba que la guerra con Irán se prolongara tanto, pero que no ha tenido efectos materiales en su vida.
“No pensé que duraría tanto”, expresó Duffy, quien se jubiló hace un año de su carrera vendiendo componentes electrónicos. “No creo que nadie lo haya pensado, pero ahora la siguiente ola son las sanciones económicas, así que veremos si eso funciona y quizá esa sea una forma de que otras personas se sumen”.
Para otros, la guerra solo ha reforzado la sensación de que ninguno de los dos partidos políticos responde a las necesidades de los votantes.
Al salir de un estudio de tatuajes en Ashland, Virginia, Evan Mise, de 26 años, dijo que siente el aumento de los precios de la gasolina y le preocupa si su mamá podrá jubilarse o si él algún día podrá hacerlo.
Pero no ha decidido si apoyar a los demócratas o a los republicanos en noviembre.
“Siento que nuestro gobierno es bastante corrupto de principio a fin”, destacó Mise. “Lo que queda es esperar y ver qué pasa. Y creo que mi generación, especialmente, se siente impotente”.
Por Mike Catalani y Steven Sloan, The Associated Press.