Toman jóvenes las calles pasa visibilizar el malestar social que recorre el planeta
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Los “cucarachas” en la India estallan contra el sistema electoral, el desahucio de Maricarmen marca un punto de inflexión en España, las protestas en Francia; son solo los más recientes episodios de manifestaciones y agitación de los jóvenes alrededor del globo
Ninguno de estos países es igual, tampoco lo son sus estructuras, ni las propuestas se originan por un mismo motivo. Pero todas tienen un elemento común: un malestar social que se abate sobre la estructura actual para potenciar un cambio.
LA INDIA ES SACUDIDA POR LOS “CUCARACHAS”
En las calles de la India, los jóvenes han estallado en una ola de manifestaciones bajo el movimiento de los “cucarachas”. Su origen se sitúa en el 3 de mayo cuando circularon denuncias de filtración de los exámenes de acceso a las facultades de Medicina. Un episodio que detonó el enfado de una generación cansada de la corrupción y el fracaso de la meritocracia. Ante las críticas, Surya Kant, presidente del Tribunal Supremo, describió a los jóvenes desempleados como “cucarachas”, adjetivo que interpeló a Abhijeet Dipke a fundar un partido político satírico, el Cockroach Janta Party (CJP), tras plantear en su cuenta de X “¿Y si todas las cucarachas se unieran?”.
El descontento ciudadano regresó a las calles de Nueva Delhi del 9 al 11 de octubre cuando miles de personas se congregaron para exigir la dimisión del presidente de la comisión electoral, Gyanesh Kumar, acusado de manipular las listas de votantes eliminando más de 130 millones de registros para favorecer al partido del actual primer ministro, Narendra Modri, el Bharatiya Janata Party (BJP). El gobierno indio negó las acusaciones y la policía denegó el permiso para realizar protestas en Jantar Mantar, relegando las concentraciones a la periferia de la capital.
A pesar de la prohibición, miles de personas se congregaron enfrentándose con los más de 30.000 agentes que las autoridades habían desplegado. Ashutosh Ranka, Sura Das y Ajinkya Ranka, miembros de la cúpula de los “cucarachas”, fueron tres de las 7 mil personas detenidas por saltar barricadas policiales, corear consignas y ondear la bandera india.
EL DESAHUCIO MARCA UN PUNTO DE INFLEXIÓN EN ESPAÑA
María del Carmen Abascal, de 87 años, fue desahuciada el 23 de septiembre de la casa donde había vivido durante más de siete décadas porque la empresa de inversión dueña de su piso pretendía aumentar su alquiler en un 230%. La indignación sacudió a España, un país marcado por los alquileres turísticos, los fondos de inversión y la especulación inmobiliaria.
Tres días más tarde en la Puerta del Sol, Madrid, se instaló una acampada permanente por el derecho a la vivienda. “Es durete pero es que esto crece. Cada minuto, cada hora que pasa somos más tiendas, más personas, más ganas, más ilusión, más expectativas y más fuerzas para conseguir todo lo que nos propongamos”, destacó a EFE desde el asentimiento Gonzalo Álvarez, uno de los portavoces del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, impulsor de la acampada. El asentamiento se replicó en las principales ciudades del país.
El detonante de estas manifestaciones fue el desahucio de Maricarmen, quien falleció en un hospital el 7 de octubre, pero la base de la indignación se encuentra en los alquileres, que se han disparado un 80% en una década, y en el aumento de los costes de la vivienda, un 63%.
A pesar de su muerte, Maricarmen ha marcado un punto de inflexión: las manifestaciones se han sucedido a lo largo del país y han situado la vivienda en el centro del debate político. Ante el fracaso de las medidas de emergencia en materia de vivienda propuestas por el actual gobierno, el presidente, Pedro Sánchez, convocó elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre.
MILES DE PERSONAS RECORREN LAS CALLES CONTRA BOLSONARO
Al grito de “¡Nunca más Bolsonaro!”, coreando “trabajador, mira para acá, estoy en la calle para que tu hijo estudie” y entre tambores y fuegos artificiales, miles de jóvenes se congregaron el 7 de octubre en una marcha estudiantil en Río de Janeiro. Su objetivo era claro: defender la educación pública, rechazar el avance de la extrema derecha y respaldar al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Con pancartas donde se leía “Fuera Bolsonaro” o “los estudiantes son antifascistas”, los jóvenes ocuparon varias calles, motivados por la victoria de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, con un 47% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre. Lula y Bolsonaro se enfrentarán en una segunda vuelta el 25 de octubre.
Los resultados electorales han desatado el temor de que Brasil pueda ser el siguiente país de Latinoamérica en cambiar su espectro político de la izquierda a la derecha. Ante un posible regreso del bolsonarismo —nombre con el que se conoce al mandato de Jair Bolsonaro, marcado por su apoyo a la dictadura militar brasileña y el cuestionamiento del sistema electoral—, han iniciado una campaña social: “Juventud en la calle por la democracia”; para ejercer presión política.
LA ESCUELA EN RUINAS DE FRANCIA SACA A LOS ESTUDIANTES DE LAS AULAS
“Más horas en clase que durmiendo” o “Financiar el estudio, no la represión” son algunas de las consignas bajo las cuales los estudiantes franceses están manifestándose, a menudo con desenlaces violentos, por las largas jornadas escolares, la falta de profesorado, aulas en malas condiciones y un sistema de acceso universitario poco transparente.
Las manifestaciones del alumnado, que comenzaron el 17 de septiembre en un liceo parisino, se han extendido a toda Francia para exigir mejoras en la educación y paralizar los recortes en el sector público. Con el paso de los días, las protestas han escalado en violencia debido a algunas acciones ilegales de los manifestantes: bloquear escuelas o universidades mediante amenazas o la fuerza, entre otras.
Más de medio millón de personas se unieron a las manifestaciones del pasado 17 de octubre. Lo que en un inicio era un movimiento estudiantil se ha ampliado a protestas, en ocasiones violentas, contra el aumento del coste de la vivienda. Al día siguiente, Francia amaneció con un paisaje desolador: calles arrasadas, papeleras y coches quemados, comercios desvalijados. El balance tras esas dos jornadas es de 2 mil detenidos, 855 de ellos solo en París, 600 policías heridos y 1,500 comercios saqueados o destruidos, según EFE.
DISTURBIOS Y ENFRENTAMIENTOS EN BÉLGICA CONTRA LOS RECORTES
El ejecutivo belga quiere recortar 10 mil millones de euros para reducir un déficit que supera el 5% del PIB. Como respuesta, decenas de miles de trabajadores, estudiantes y docentes salieron a la calle el 9 de octubre en una manifestación bajo el lema “¡Fuera de nuestros bolsillos!”. En su inicio fue pacífica, pero derivó en disturbios, enfrentamientos con la policía y al menos una veintena de detenidos.EFE
Por el momento, el gobierno de Bart De Wever mantiene una negociación presupuestaria ante la que los sindicatos han advertido de convocar una huelga general durante la semana del 23 de noviembre si se traspasan líneas rojas.
UN DESCONTENTO GENERACIONAL
El origen de las oleadas de protestas, lideradas principalmente por jóvenes, obedece a causas particulares. Pero ejemplifican un problema en expansión: una nueva generación ha llegado a la conclusión de que los sistemas existentes no les garantizan ni seguridad, ni derechos básicos, ni un futuro de bienestar.
Por Andrea Insa Marco, EFE-Reportajes.