Uganda cierra su frontera con el Congo ante aumento de casos de ébola
Uganda ha decretado el cierre inmediato de su frontera con la República Democrática del Congo ante el avance de la cepa Bundibugyo, una variante rara de ébola
Por: RODNEY MUHUMUZA
Las autoridades de Uganda ordenaron el cierre de la frontera con la República Democrática del Congo el miércoles “con efecto inmediato” donde se reportan hasta 1.000 casos sospechosos de un tipo raro de ébola y a medida que aumentan los casos entre ugandeses.
La medida, que va en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), subraya los crecientes temores de contagio en Uganda que, al igual que el Congo, tiene experiencia respondiendo a brotes de ébola, pero esta vez se ha detectado el virus Bundibugyo, para el que no hay medicamentos ni vacunas aprobados.
Un grupo de trabajo ugandés sobre el ébola tomó la decisión de cerrar la frontera después de que se registró un aumento de trabajadores de salud ugandeses expuestos al virus por pacientes congoleños que cruzaron la frontera antes de que se declarara el brote el 15 de mayo.
Sólo se permitirá cruzar la frontera en casos de emergencia, incluidos los relacionados con la respuesta al brote, carga o motivos de seguridad, dijo a los periodistas la doctora Diana Atwine, secretaria permanente del Ministerio de Salud de Uganda. Cualquier persona que ingrese desde el Congo en circunstancias de emergencia será puesta en aislamiento obligatorio durante 21 días.
El Congo dice que se han confirmado más de 100 casos
El rastreo y el aislamiento de los contactos del ébola se consideran clave para detener la propagación de la enfermedad, que por lo general se manifiesta como fiebre hemorrágica. El virus se propaga a través del contacto cercano con los fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos. Los expertos dicen que los trabajadores de salud y los familiares que cuidan a los pacientes enfrentan el mayor riesgo.
El número de casos sospechosos de ébola en el este del Congo se acerca a 1.000, con al menos 220 muertes sospechosas. El Ministerio de Salud informó el martes que se han confirmado 101 casos, y están investigando más de 3.000 posibles contactos.
Al tiempo que declaraba este brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, la OMS desaconsejó el cierre de fronteras, aunque reconoció que los países vecinos corren un alto riesgo de contagio.
Los cierres “empujan el movimiento de personas y bienes hacia cruces fronterizos informales que no están vigilados, aumentando así las probabilidades de propagación de la enfermedad”, señaló el organismo de la ONU. Las personas infectadas o quienes hayan estado en contacto con ellas no deberían realizar viajes internacionales a menos que se trate de una evacuación médica.
La frontera entre Uganda y el Congo tiene cientos de kilómetros de longitud y la cruzan numerosos senderos más allá de los puestos fronterizos formales. Muchas personas van y vienen en el transcurso de un día para visitar a sus familias o para comerciar.
Las autoridades sanitarias en el Congo están teniendo dificultades para contener el brote, que, según la OMS, las está superando, después de que el virus Bundibugyo se confirmó con semanas de retraso porque se realizaban pruebas para un tipo más común de ébola.
Entre los desafíos figuran la amenaza de grupos armados en el este del Congo, un gran número de personas desplazadas y una infraestructura deficiente .
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió el miércoles un alto el fuego en la región para permitir un acceso seguro a los equipos de respuesta y a otros, diciendo en redes sociales que “los ataques a instalaciones de salud hacen que rastrear los casos y sus contactos sea casi imposible”.
Los equipos de respuesta en el Congo han dicho que no están preparados y no están protegidos para este brote, mientras que residentes traumatizados por el conflicto, desde hace tiempo recelosos de los forasteros, han atacado varias clínicas y han arrojado piedras e insultos a voluntarios que intentaban concienciar a la gente sobre el virus y sus riesgos.
La OMS ha dicho que las personas infectadas o quienes hayan estado en contacto no deberían realizar viajes internacionales salvo que sea una evacuación médica. El miércoles, la administración Trump anunció que planea enviar a los estadounidenses expuestos al ébola a una nueva instalación en Kenia en lugar de llevarlos a Estados Unidos.
Uganda está preocupada por los trabajadores de salud expuestos
Uganda ha reportado siete casos de ébola, incluido el primer caso, el de un hombre de 59 años que murió en Kampala, la capital, el 14 de mayo. Aunque la carga de casos de ébola no se está disparando, está aumentando el número de habitantes expuestos a la infección a través de trabajadores de salud.
“Tienen familias, y por eso el número ha ido aumentando”, manifestó Atwine, la funcionaria de salud, al referirse a los trabajadores sanitarios.
También dijo que le consternó ver a algunos ugandeses formando multitudes para celebrar al Arsenal como campeón de la Liga Premier inglesa. El equipo tiene muchos seguidores en Uganda.
“No lo entiendo”, expresó Atwine, instando a la gente a mantenerse vigilante, evitar darse la mano y usar desinfectante.
El Congo ha tenido 17 brotes de ébola. Los expertos en salud dicen que los recortes de ayuda del año pasado por parte de Estados Unidos y otras naciones ricas son devastadores para el Congo debido a los problemas únicos de la región.
Los grupos de ayuda que combaten este brote dicen que no tienen el equipo que necesitan, como protectores faciales y trajes para proteger a los trabajadores médicos, kits de pruebas y bolsas para cadáveres necesarias para enterrar de forma segura a las víctimas.