Volodímir Zelenski comienza a distanciarse del gobierno de Trump

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Con las conversaciones de paz congeladas y Ucrania ahora más autosuficiente, el presidente Volodímir Zelenski parece alejarse de EU

Internacional
/ 12 mayo 2026
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Por: Kim Barker, Constant Méheut and Maria Varenikova

Los problemas se venían gestando desde hacía tiempo. Hace más de un año, tras la toma de posesión del presidente Donald Trump, Estados Unidos dejó de ser para Ucrania el tipo de aliado que solía ser en la guerra contra Rusia. Pero ahora, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski pareciera también estar dando un paso atrás en esa relación, alejando a su país de quien en su día fue su mayor aliado.

Se trata de una separación de prueba, puesta en marcha en gran medida por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Las conversaciones de paz respaldadas por Estados Unidos para poner fin a los combates en Ucrania están paralizadas desde finales de febrero, cuando cayeron las primeras bombas sobre Teherán.

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Con las negociaciones estancadas, Zelenski ha criticado públicamente a Estados Unidos de formas que habrían sido impensables el año pasado, cuando Ucrania libraba una delicada lucha contra la presión del gobierno de Trump para lograr una paz rápida que favoreciera a Rusia.

$!Trump ha intentado repetidamente reescribir la historia afirmando falsamente que Ucrania, y no Rusia, inició la guerra.

Desde que empezó la guerra en Irán, los negociadores estadounidenses no han tenido “tiempo para Ucrania”, criticó Zelenski. La decisión estadounidense de suspender las sanciones sobre parte del petróleo ruso con la esperanza de aliviar las tensiones económicas derivadas de la guerra en Irán da al Kremlin “una sensación de impunidad”, ha protestado. Al presionar a Ucrania para que ceda territorio a cambio de paz, el gobierno de Trump “sigue optando por una estrategia de ejercer más presión sobre la parte ucraniana” que sobre Rusia, se quejó.

Ahora, Ucrania parece prepararse para una guerra más larga con Rusia, que lanzó la invasión a gran escala hace más de cuatro años, así como para un futuro con menos ayuda estadounidense.

Las conversaciones de paz “están muertas”, dijo Harry Nedelcu, director de Rasmussen Global, una empresa europea de asesoramiento político. “Ya no hay negociación real. Ya no hay conversaciones. Rusia no tiene ningún incentivo para hacerlo. Y Estados Unidos tampoco aparece como un intermediario fiable y razonable entre ambos”.

Una de las razones de la creciente franqueza de Ucrania es sencilla. Tras años de esfuerzos para aumentar su propia producción de defensa, ya no necesita tanto a Estados Unidos. Además, Kiev busca abiertamente apoyo en otros lugares.

En el último mes, Zelenski ha estado recabando apoyos en Europa. Ha dado las gracias a países como Alemania e Italia por ayudar a Ucrania cuando la guerra contra Irán amenazó el suministro de armas de Kiev. Ha llegado a acuerdos para ayudar a los países de Medio Oriente a defenderse de los aviones no tripulados iraníes, acuerdos que podrían crear nuevas relaciones en materia de seguridad.

El sinuoso camino hacia una posible ruptura con Estados Unidos está plagado de reveses e indignidades para Ucrania. Un mes después de asumir el cargo, Trump y su séquito humillaron a Zelenski en una reunión en la Casa Blanca. Trump ha intentado repetidamente reescribir la historia afirmando que Ucrania, y no Rusia, empezó la guerra. El gobierno de Trump se ha ganado el favor de Rusia mientras recortaba la ayuda a Ucrania en un 99 por ciento.

Hasta hace poco, los dirigentes ucranianos se mordían la lengua, con la esperanza de evitar una ruptura total. Estados Unidos sigue proporcionando inteligencia vital para el campo de batalla. Washington está en una posición única para mediar entre Moscú y Kiev. Y aunque el gobierno estadounidense ya no le entrega armas a Kiev, permite que Ucrania las compre con dinero de otros aliados occidentales.

El razonamiento era que, si se provocaba al gobierno de Trump, no solo podría desaparecer esa ayuda, sino que el mandatario estadounidense podría prescindir totalmente de Ucrania y respaldar plenamente al presidente ruso Vladimir Putin.

$!El presidente Donald Trump, a la derecha, saluda al presidente Vladimir Putin de Rusia a su llegada a la Base Conjunta Elmendorf Richardson en Anchorage, Alaska, el miércoles 29 de abril; ambos líderes hablaron por teléfono por primera vez este año. Más de un año de conversaciones similares no han logrado acercar al país a la paz, por lo que los ucranianos han perdido la esperanza.

A medida que Kiev ha ido observando la errática política exterior de Trump (un asalto a Groenlandia aquí, un asalto a Irán allá), ha aprendido que debe ser más autosuficiente.

Ucrania ha reforzado su industria armamentística y ha firmado acuerdos para compartir sus conocimientos sobre aviones no tripulados con otros países, con la esperanza de obtener miles de millones de dólares para reinvertir en sus empresas de defensa. Al mismo tiempo, los avances de Rusia se han estancado en gran medida.

Ucrania produce ahora la mayoría de los drones que utiliza. Alyona Getmanchuk, embajadora de Ucrania ante la OTAN, dijo que las armas interceptoras de producción nacional de Kiev derribaron más del 60 por ciento de los drones rusos. “Ahora nos sentimos más autosuficientes”, dijo Getmanchuk.

Según Maksym Skrypchenko, presidente del Centro de Diálogo Transatlántico, un grupo de investigación de Kiev, Ucrania podría arreglárselas incluso si se interrumpiera el flujo de armas fabricadas en Estados Unidos, un riesgo cada vez mayor debido a la presión sobre los arsenales de armas por la guerra de Irán.

“Si una mañana nos despertamos sin nada de eso, no sería un desastre como antes”, dijo Skrypchenko. “No es como en la época de Biden, cuando dependíamos tanto de las cosas de Estados Unidos”.

La inteligencia estadounidense sería lo más difícil de sustituir, según los analistas. Las alternativas europeas, sin embargo, podrían acabar interviniendo, dijo Skrypchenko.

Kiev también necesita misiles interceptores Patriot de diseño estadounidense, la única defensa real que tiene actualmente contra los misiles balísticos rusos. Ucrania está intentando construir sus propios misiles interceptores, pero eso llevará tiempo. Pero sea cual sea el estado de las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania, de todas formas el gobierno estadounidense tiene un número limitado de Patriots para proporcionarle a Kiev.

En cuanto a las conversaciones de paz, Volodímir Fesenko, analista político ucraniano, subrayó que las negociaciones seguían siendo importantes, y que Kiev no podía abandonar toda cooperación con Washington.

“Podría decirse que Estados Unidos no es el mejor socio, ni el mejor mediador en las negociaciones de paz”, dijo. “Pero Estados Unidos —y el gobierno de Trump— es el único moderador real y el más influyente en el proceso de paz. Y, en este sentido, no tenemos alternativa”.

Aunque las negociaciones han dado pocos frutos, Ucrania ha mantenido su danza diplomática con Estados Unidos.

Cuando Trump propuso un alto al fuego de tres días a partir del sábado, Zelenski aceptó, a pesar del escepticismo generalizado en Ucrania de que se mantuviera, por no hablar de que ayudara a avanzar hacia la paz. Kiev y Moscú se acusaron mutuamente de violar el alto al fuego el primer día.

El viernes, Zelenski reiteró su esperanza de que los negociadores de Trump —Steve Witkoff, su enviado especial, y Jared Kushner, su yerno— visitaran Kiev, la capital ucraniana. Ambos han viajado varias veces a Moscú, pero aún no han confirmado un viaje a Kiev. El domingo, Zelenski sonó casi como un director de escuela, al señalar que el acuerdo de intercambio de prisioneros alcanzado como parte del alto al fuego aún debe llevarse a cabo y decir que “esperamos que la parte estadounidense desempeñe un papel activo para garantizar que se cumpla”.

Zelenski ha reconocido que la guerra contra Irán desvió la atención de los negociadores de Ucrania y, en ocasiones, dio lugar a acciones perjudiciales para Kiev.

Poco después de que comenzara esa guerra, en febrero, el gobierno de Trump emitió la exención de las sanciones a la venta de petróleo ruso ya en el mar. Kiev dijo que la exención aumentaría los ingresos de Moscú, aunque haría poco por bajar los precios.

A principios de abril, poco antes de que expirara la exención, funcionarios ucranianos visitaron Washington y presionaron a los estadounidenses para que no la prorrogaran, según dos funcionarios ucranianos familiarizados con las reuniones. Se les dijo que la exención expiraría, dijeron los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato para hablar de conversaciones diplomáticas privadas.

$!Soldados ucranianos entrenando en la zona de exclusión de Chernóbil en Ucrania; Kiev parece estar preparándose para una guerra más larga con Rusia.

El gobierno de Trump prorrogó entonces la exención. Zelenski criticó la medida en una publicación en las redes sociales, diciendo: “Cada dólar pagado por el petróleo ruso es dinero para la guerra”. En una entrevista concedida a una radio italiana y en las redes sociales, dijo: “Rusia ha vuelto a engañar a los estadounidenses, ha engañado al presidente de Estados Unidos”.

El episodio puso de relieve que Kiev no podía contar con Washington, dijeron los dos funcionarios ucranianos.

Cuando le preguntaron sobre la prórroga de la exención y el enfriamiento de la relación en general, un funcionario de la Casa Blanca envió un comunicado por correo electrónico en el que afirmaba que Trump era optimista respecto a un acuerdo de paz.

Otros golpes a Ucrania llegaron por cortesía del vicepresidente JD Vance. El mes pasado, Vance afirmó que la guerra en Ucrania era “en este punto un regateo por unos pocos kilómetros cuadrados de territorio”. Puso en duda que el terreno de la región oriental de Donetsk, que constituye la columna vertebral de las futuras defensas de Ucrania, mereciera la enorme pérdida de vidas que implica defenderlo.

En una rueda de prensa, Zelenski respondió: “Con el debido respeto, el vicepresidente no participa en las negociaciones”.

Si estuviera implicado, añadió Zelenski, Vance probablemente tendría un conocimiento más profundo de “lo que es realmente el territorio de una Ucrania independiente”.

Días después, Vance dijo que poner fin a la ayuda económica estadounidense a Kiev y hacer que Europa pague la factura de la defensa de Ucrania era “una de las cosas que hemos hecho en este gobierno de las que estoy más orgulloso”.

Aunque las consecuencias de la guerra de Irán han supuesto un reto para Zelenski, también le han envalentonado. No solo ha criticado abiertamente a Washington, sino que Kiev ha proseguido su campaña de ataques contra las infraestructuras petrolíferas rusas, a pesar de los llamados estadounidenses para que cesen los ataques.

En muchos aspectos, los movimientos de Zelenski se han asemejado a los de otros dirigentes europeos que se han apartado tímidamente de Trump.

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Europa ha sustituido a Estados Unidos como principal financiador del esfuerzo bélico de Ucrania. Un reciente préstamo de la UE por valor de 106.000 millones de dólares, muy destinado a gastos militares, dará a Kiev mayor capacidad para planificar una guerra que pocos esperan que termine pronto.

Getmanchuk, la embajadora de Ucrania ante la OTAN, dijo que la mayor cooperación entre Ucrania y Europa podría, en última instancia, situar a Kiev como pilar de la seguridad europea.

A finales de abril, en lo que constituye un claro ejemplo del nuevo orden mundial, Trump mantuvo una conversación telefónica de 90 minutos con Putin. No hubo ninguna llamada posterior con Zelenski.

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