Liberan a misionero estadounidense secuestrado en Níger tras nueve meses
Su liberación se produce en un contexto de creciente inestabilidad en el Sahel
Un misionero estadounidense que permaneció secuestrado durante meses en Níger fue liberado y se encuentra bajo protección de funcionarios de Estados Unidos, informó Serving in Mission International, organización para la que trabajaba.
Kevin Rideout, de 50 años, fue secuestrado el pasado 21 de octubre en Niamey, capital de Níger. De acuerdo con los primeros reportes, tres hombres armados lo interceptaron y posteriormente lo sacaron de la ciudad. Hasta ahora, ningún grupo insurgente ha reivindicado el secuestro y las circunstancias de su liberación no han sido reveladas.
La organización misionera señaló que Rideout se encuentra en buenas condiciones y que próximamente podrá reencontrarse con su familia. El estadounidense había desarrollado labores religiosas y humanitarias en Níger durante aproximadamente 19 años.
Su liberación se produce en un contexto de creciente inestabilidad en el Sahel. Níger enfrenta desde hace años la actividad de organizaciones yihadistas relacionadas con Al Qaeda y el Estado Islámico, mientras que la situación de seguridad se ha deteriorado desde el golpe militar de 2023 que derrocó al presidente Mohamed Bazoum.
Tras asumir el poder, la junta militar rompió buena parte de sus vínculos con las potencias occidentales. Las fuerzas estadounidenses abandonaron el país y las nuevas autoridades estrecharon sus relaciones con Rusia. Una de las antiguas instalaciones militares utilizadas por Estados Unidos pasó posteriormente a manos de efectivos rusos.
Washington ha intentado modificar su estrategia regional y concentrar esfuerzos en países costeros de África Occidental, entre ellos Benín, Costa de Marfil y Ghana, con el objetivo de contener la expansión de los grupos extremistas desde el Sahel.
Sin embargo, la violencia continúa extendiéndose. Datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED) indican que las muertes de civiles en Níger aumentaron considerablemente durante el año posterior al derrocamiento de Bazoum. Paralelamente, los grupos armados han comenzado a atacar con mayor frecuencia zonas urbanas e instalaciones consideradas estratégicas.
Niamey también ha sido escenario de ataques recientes. En junio, hombres armados irrumpieron en el principal aeropuerto de la capital, dejando más de 30 personas muertas. El complejo tiene especial importancia militar debido a que alberga una base aérea, drones y otras aeronaves de las fuerzas que gobiernan el país. Además, funciona como sede de la Alianza de Estados del Sahel, integrada por Níger, Malí y Burkina Faso.
La amenaza para los ciudadanos extranjeros llevó a la embajada estadounidense en Niamey a emitir una alerta de seguridad apenas un día después del secuestro de Rideout. La representación diplomática advirtió entonces que los estadounidenses permanecían expuestos a un elevado riesgo de secuestro en cualquier punto del país, incluida la capital.
La crisis tampoco se limita a Níger. En Malí, el ministro de Defensa, general Sadio Camara, fue asesinado en abril en su residencia ubicada en las afueras de Bamako. El ataque formó parte de una serie de acciones coordinadas atribuidas a grupos insurgentes, entre ellos una organización vinculada a Al Qaeda.
La liberación de Rideout pone fin a uno de los episodios de secuestro de ciudadanos estadounidenses registrados en una región donde la presencia de grupos armados, la inestabilidad política y la retirada de las fuerzas occidentales han transformado profundamente el panorama de seguridad.