Destaca The Economist que la apuesta de la 4T de desarrollar trenes de pasajeros enfrenta varios desafíos
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El Tren Maya, una iniciativa emblemática de López Obrador ha causado graves daños medioambientales y su planificación estuvo condicionada por intereses políticos
CIUDAD DE MÉXICO- La apuesta de la 4T de desarrollar trenes de pasajeros tendrá· que afrontar varios retos: el financiero, el grado de participación del Gobierno en su desarrollo y la velocidad y seguridad con que se lleven a cabo, destacó The Economist.
En la parte económica se cuestiona si habrá· suficiente financiamiento, ya que el transporte ferroviario de pasajeros casi siempre requiere dinero público para su construcción como para mantener tarifas asequibles.
La publicación recuerda en su artículo, publicado el 6 de julio, que sólo un puñado de rutas de alta densidad en el mundo, como París-Lyon y Tokio-Osaka, son rentables.
Para Oscar Ocampo, del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), solo algunas de las líneas propuestas por la Presidenta Claudia Sheinbaum tienen sentido evidente, como Ciudad de México-Querétaro y Saltillo-Monterrey.
”La situación para otros sectores ‘no es tan clara’. Parte del dinero se invertiría preferentemente en mejorar aspectos como el transporte ferroviario de mercancías, los puertos y las conexiones de los corredores industriales”, afirmó.
El otro reto es si el Gobierno mexicano pretende asumir demasiada responsabilidad.
Recordó que la administración de Andrés Manuel López Obrador puso al Estado -y al Ejército- en el centro de la ejecución de la infraestructura, manteniendo a las empresas privadas al margen.
Aunque destaca que la Presidenta ha reconocido que debe ser menos dogmática, finalmente el Estado liderar· el desarrollo ferroviario y operar· los servicios de trenes, como ocurre en el mundo.
La idea es que las empresas privadas construyan tramos sustanciales de la infraestructura y por ello se están realizando grandes licitaciones para estaciones, puentes, señalización, electrificación y más.
”Sin embargo, mantener un equilibrio adecuado puede resultar difícil”, advirtió.
El otro reto, añadió la publicación, es que la Mandataria tendrá· que resistir la tentación de priorizar la velocidad sobre la calidad durante el desarrollo.
Recordó que los servicios del ferrocarril interoceánico -otro de los proyectos de su predecesor, que conecta el puerto de Coatzacoalcos en el Golfo de México con Salina Cruz en la costa del Pacífico- están suspendidos desde que un tren descarriló en diciembre de 2025, causando la muerte de 14 personas.
”Vale la pena invertir en viajes rápidos y eficientes. Y también en llegar sano y salvo”, destacó.
The Economist recordó que la Presidenta Sheinbaum tiene planes ambiciosos para construir más de 3 mil kilómetros de nuevas vías férreas para pasajeros antes de que finalice su mandato en 2030, las cuales conectarán áreas metropolitanas contiguas y combinarán operaciones de pasaje y carga, en algunos casos.
Explicó que muchos países, como China y Turquía, están apostando fuerte por el transporte ferroviario. Sin embargo, las aspiraciones de México son “espectaculares”, afirmó Andrew Young, analista del sector ferroviario.
Según señala, México está· partiendo prácticamente de cero -en una región que no se caracteriza por su tradición ferroviaria- y avanzando a gran velocidad en la construcción.
Los esfuerzos recientes por reactivar los trenes de pasajeros han estado rodeados de polémica, en gran medida porque comenzaron con un proyecto fallido, recordó.
El Tren Maya, una iniciativa emblemática de López Obrador, el cual recorre mil 500 kilómetros de la península de Yucatán, en el sureste del País, ha causado graves daños medioambientales y su planificación estuvo condicionada por intereses políticos.
”Las estaciones se construyeron en ubicaciones poco prácticas y sin una infraestructura de transporte de conexión adecuada”, sostuvo.
Por Staff, Agencia Reforma.