Infiltrados... Sedena identificó a casi 4 mil elementos con posibles nexos criminales en sexenio de Peña Nieto, según Guacamaya Leaks
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Una investigación filtrada señala que casi 4 mil militares presentaron posibles vínculos con el crimen organizado entre 2012 y 2020
Una investigación interna de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) encendió alertas sobre la posible infiltración del crimen organizado dentro de las fuerzas armadas. De acuerdo con documentos filtrados por el colectivo Guacamaya, casi cuatro mil elementos militares habrían sido identificados con posibles vínculos delictivos entre 2012 y 2018.
El análisis, retomado por el medio RíoDoce, se basa en una tesis de Maestría en Seguridad Nacional presentada en 2021 por un coronel de infantería. El documento advierte que la presencia de estos elementos representó un riesgo tanto operativo como para la seguridad nacional.
La información pone en perspectiva un problema que, aunque no es nuevo, adquiere otra dimensión al cuantificarse y documentarse desde el interior de la propia institución militar.
DATOS Y ALCANCE DEL ESTUDIO
El estudio revisó los exámenes de control de confianza aplicados a 45 mil 574 militares durante ocho años. Los resultados arrojaron que el 8.7 por ciento, es decir, 3 mil 968 elementos, no cumplía con el perfil requerido al presentar posibles nexos con grupos criminales.
La cifra, además, podría ser mayor. Si ese porcentaje se proyectara al total de la fuerza operativa, el número de efectivos en situación de riesgo alcanzaría los 14 mil 394. Este dato dimensiona el alcance potencial del problema dentro de la estructura militar.
El punto más crítico se registró en 2018, al cierre del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando el 19.1 por ciento de los evaluados presentó posibles vínculos con el narcotráfico. Durante los primeros años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la tendencia se mantuvo elevada, aunque con una ligera disminución.
RIESGOS Y OPERACIONES COMPROMETIDAS
El documento advierte que la permanencia de personal con posibles nexos criminales puede afectar directamente el desempeño de las operaciones militares. Entre los riesgos identificados se encuentran filtraciones de información, fallas en operativos y amenazas a mandos.
También se menciona el impacto en la confianza ciudadana. La percepción de infiltración debilita la imagen institucional y abre cuestionamientos sobre la eficacia de los mecanismos de control interno dentro de las fuerzas armadas.
El problema no distingue rangos. Según el análisis, los vínculos con el crimen organizado han alcanzado desde altos mandos hasta niveles operativos, lo que complica aún más su detección y sanción.
DESERCIÓN Y CRIMEN ORGANIZADO
Otro punto relevante del estudio es la relación entre la deserción militar y la expansión de grupos criminales. En el caso de la Fuerza Aérea Mexicana, se registraron bajas y abandonos que, aunque en su mayoría derivaron en empleos civiles, no descartaron posibles reclutamientos por organizaciones delictivas.
El informe recuerda casos emblemáticos como el de Los Zetas, grupo fundado por exmilitares con entrenamiento especializado. También se hace referencia al Cártel de Jalisco Nueva Generación, donde se ha documentado la participación de exintegrantes de las fuerzas armadas en tareas clave.
Este fenómeno muestra cómo la capacitación militar puede ser aprovechada por el crimen organizado, elevando el nivel de sofisticación de sus operaciones.
PROCESOS LIMITADOS Y RETOS LEGALES
A pesar de la magnitud del problema, el número de procesos judiciales ha sido reducido. Entre 2012 y 2020, solo siete militares enfrentaron procesos en prisiones castrenses por delitos relacionados con narcotráfico y traición.
En el ámbito civil, 124 elementos fueron procesados entre 2020 y 2021. Sin embargo, el documento señala que muchos casos no prosperan por falta de pruebas, amparos o debilidades en los procesos judiciales.
Este escenario refleja las dificultades para sancionar este tipo de conductas, especialmente cuando se requiere comprobar vínculos con organizaciones criminales en contextos complejos.
PUNTO MEDIO EN SEGURIDAD NACIONAL
La investigación plantea un equilibrio delicado: por un lado, reconoce la labor de las fuerzas armadas en tareas de seguridad; por otro, evidencia los riesgos internos que pueden comprometer su funcionamiento.
El desafío radica en fortalecer los mecanismos de control sin afectar la operatividad. La propuesta incluye mejorar los procesos de reclutamiento y aplicar evaluaciones constantes a lo largo de la carrera militar.
En este contexto, el tema de la infiltración se mantiene como uno de los retos más sensibles en materia de seguridad nacional, donde la confianza institucional juega un papel central.
DATOS CURIOSOS
• El 8.7 por ciento de militares evaluados presentó posibles vínculos criminales
• El porcentaje más alto se registró a mediados de 2018
• Solo un militar fue sentenciado penalmente entre 2000 y 2016
Las filtraciones de Guacamaya vuelven a colocar en la discusión pública la necesidad de revisar a fondo los mecanismos internos de las fuerzas armadas frente a los riesgos del crimen organizado.