¿México está listo para un Chernóbil?... alertan por crisis en la planta nuclear Laguna Verde
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Especialistas y extrabajadores alertaron sobre posibles riesgos operativos en la planta nuclear Laguna Verde, la única central nuclear de México ubicada en Veracruz
México tiene una sola planta nuclear y opera desde hace décadas frente a las costas del Golfo de México. La Central Nucleoeléctrica Laguna Verde, ubicada en Alto Lucero, Veracruz, produce energía de manera constante mientras el país enfrenta olas de calor, alta demanda eléctrica y presión sobre la infraestructura energética nacional.
Sin embargo, detrás de esa operación permanente comenzó a crecer nuevamente una discusión incómoda: el envejecimiento de una instalación diseñada bajo estándares tecnológicos de otra época y que hoy enfrenta cuestionamientos relacionados con mantenimiento, personal especializado y capacidad de reacción ante un escenario crítico.
El tema tomó fuerza luego de que circulara públicamente un documento dirigido al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), a la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO) y a la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS).
La carta, fechada el 6 de mayo de 2026 y difundida por el doctor Jesús Pámanes, expone preocupaciones sobre las condiciones laborales y operativas dentro de Laguna Verde, señalando posibles afectaciones en la cultura de seguridad nuclear de la planta.
DENUNCIAN FUGA DE PERSONAL ESPECIALIZADO
Uno de los puntos que más preocupación generó dentro del documento fue la supuesta salida de operadores altamente capacitados a raíz de cambios relacionados con prestaciones y límites salariales derivados de la reforma al Artículo 127 constitucional.
Según los firmantes, el problema no se limita únicamente al aspecto económico. La advertencia apunta a la pérdida gradual de personal especializado cuya formación puede tardar entre cinco y siete años para obtener certificaciones nacionales e internacionales.
“¿Alguna vez imaginaron un país donde operadores de una central nuclear tengan que alertar a organismos internacionales por el deterioro laboral?”, escribió Jesús Pámanes en redes sociales al compartir el documento.
Entre los riesgos mencionados aparecen temas delicados como fatiga laboral, incremento en turnos extraordinarios, debilitamiento de programas de mentoría técnica y posibles errores derivados de operadores con menor experiencia.
También se advierte sobre el riesgo de “SCRAMs no planificados”, término utilizado en la industria nuclear para describir apagados de emergencia del reactor.
UNA INFRAESTRUCTURA ESTRATÉGICA... PERO ENVEJECIDA
La planta de Laguna Verde utiliza reactores de agua en ebullición desarrollados originalmente por General Electric durante la década de 1960. Aunque su operación comercial comenzó en los años noventa, gran parte de su diseño corresponde a tecnología concebida varias décadas atrás.
Actualmente, la central genera cerca del 3.4 por ciento de la electricidad nacional y produce más de 17 mil gigawatts-hora anuales, convirtiéndose en una fuente estable dentro del sistema eléctrico mexicano.
“Sí está bien voltear a ver las eólicas y las solares, pero una son intermitentes y la otra no generan tanto como Laguna Verde”, señaló María Fernanda Rojas, ex trabajadora de la planta.
Especialistas coinciden en que el principal desafío no necesariamente radica en la antigüedad de la infraestructura, sino en la capacidad de modernizarla, mantenerla y supervisarla adecuadamente con estándares actuales de seguridad nuclear.
Con el paso del tiempo, componentes como válvulas, sistemas eléctricos y tuberías sufren desgaste natural, mientras que muchos sistemas analógicos quedan rezagados frente a las tecnologías digitales modernas.
EL ESCENARIO QUE GENERA MAYOR TEMOR
Dentro de la industria nuclear existe un escenario considerado especialmente delicado: la pérdida del sistema de enfriamiento del reactor.
Si eso ocurre, el combustible nuclear puede sobrecalentarse, comprometer el núcleo y provocar liberación de radiación al ambiente, como ocurrió en accidentes históricos como Fukushima o Chernóbil.
“Si una planta nuclear está destinada a tener un accidente severo, yo postulo a Laguna Verde para que ocurra otro chernobilazo”, declaró Bernardo Salas Mar, extrabajador de la central.
Aunque no existe evidencia oficial que respalde escenarios extremos como los planteados en algunas declaraciones, sí existen protocolos nacionales de emergencia radiológica que contemplan evacuaciones, monitoreo ambiental y control sanitario en caso de incidente nuclear.
El problema, según habitantes y activistas de la región, es la incertidumbre sobre la capacidad logística real para responder a una situación de gran escala.
“¿Dónde está la acción del Gobierno Federal para brindarnos seguridad?”, cuestionó Marco Pérez, habitante de la zona cercana a la planta.
UNA DISCUSIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE LA ENERGÍA
La discusión alrededor de Laguna Verde no se limita únicamente a la producción eléctrica. También involucra temas de transparencia institucional, supervisión técnica, confianza pública y preparación gubernamental ante posibles contingencias.
Mientras otros países desarrollan reactores más modernos y sistemas digitales avanzados, México enfrenta el reto de mantener operativa una infraestructura crítica que continúa siendo clave para el suministro energético nacional.
La planta sigue funcionando y continúa siendo una pieza estable dentro del sistema eléctrico. Pero el debate sobre su futuro, mantenimiento y capacidad de respuesta volvió a instalarse en la conversación pública.
DATOS CURIOSOS
• Laguna Verde es la única planta nuclear operativa en México.
• Sus reactores son del tipo BWR, una tecnología desarrollada en los años sesenta.
• La planta aporta aproximadamente el 3.4% de la electricidad nacional.
• El Plan de Emergencia Radiológico Externo contempla acciones de evacuación en un radio de hasta 60 kilómetros.
• El accidente de Fukushima en Japón ocurrió en 2011 tras la pérdida de sistemas de enfriamiento causada por un tsunami.