Propone Conagua alternativas para cumplir con el Tratado de Aguas ante retos crecientes
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La autoridad en materia hídrica presenta plan para hacer frente a los compromisos con Estados Unidos y la crisis del agua
Ante el crecimiento poblacional y el impacto del cambio climático en la frontera norte, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) propuso una serie de alternativas a corto, mediano y largo plazo para garantizar el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos. Las propuestas fueron presentadas por el subdirector general técnico de la dependencia, Humberto Marengo Mogollón, durante el foro “Diálogo con ingenieros”, organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).
Durante su intervención, Marengo subrayó que aunque el Tratado ha demostrado ser benéfico para México a lo largo de ocho décadas, su cumplimiento enfrenta retos cada vez mayores. “Cuando se firmó el Tratado, había 400 mil habitantes en la frontera norte; hoy, esa cifra asciende a aproximadamente 15 millones. Sin embargo, la cantidad de agua disponible sigue siendo la misma”, destacó.
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México recibe anualmente del Río Colorado mil 850 millones de metros cúbicos de agua provenientes de Estados Unidos, mientras que está obligado a entregar 2 mil 158 millones de metros cúbicos cada cinco años del Río Bravo, un promedio anual de 431.7 millones. Actualmente, México presenta un déficit en su compromiso, principalmente a causa de las sequías recurrentes.
El CICM llevó a cabo este lunes la sesión de Diálogo con Ingenieros: "Tratado de Aguas de 1944: un reto por cumplir”, una presentación del Dr. Humberto Marengo Mogollón, subdirector general técnico de la @conagua_mx
— Colegio de Ingenieros Civiles de México, A. C. (@CICMoficial) June 2, 2025
Aquí puedes ver la sesión completa: https://t.co/4noYgyoFuG pic.twitter.com/sTCNIKWuMS
Frente a este panorama, Marengo delineó una serie de medidas. En el corto plazo, destacó acciones como asignar un mayor porcentaje de agua a Estados Unidos —como ya se está realizando bajo el acta 331— y transferir agua propiedad de México desde las presas internacionales, particularmente de los ríos Álamo y San Juan.
A mediano plazo, planteó la necesidad de modernizar los distritos de riego, como el 005 en Chihuahua y los 025 y 026 en Tamaulipas; impulsar proyectos de desalinización de aguas salobres, y revisar el uso de aguas subterráneas. A largo plazo, sugirió reglamentar el uso de la Cuenca del Río Bravo, identificar nuevas fuentes de abastecimiento, construir nuevos acueductos —como uno proyectado de la presa Falcón a Reynosa—, y fomentar el ahorro de agua en las zonas fronterizas.
“El agua, en calidad y cantidad, es esencial para la vida en las zonas urbanas”, enfatizó el funcionario. “Nuestra misión es garantizar que este recurso llegue con calidad y en volumen suficiente”.
En el mismo foro, el presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México, Mauricio Jessurun, destacó que el Tratado de 1944 no solo representa un acuerdo jurídico, sino también un símbolo de cooperación binacional. “Cumplir con sus compromisos es una oportunidad para garantizar el abasto de agua en el norte del país, impulsar el desarrollo agrícola e industrial, y fortalecer una visión compartida de responsabilidad entre naciones”, sostuvo.
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Jessurun reconoció que, si bien los esfuerzos diplomáticos son encabezados por la Secretaría de Relaciones Exteriores bajo el liderazgo del canciller Juan Ramón de la Fuente, la ingeniería mexicana —y en particular la ingeniería civil— desempeña un papel irrenunciable en la implementación técnica de las soluciones necesarias.
Finalmente, Marengo recordó que el Tratado fue concebido por el ingeniero Adolfo Orive Alba con una visión de largo plazo, que ha permitido su vigencia durante 80 años. “Es un acuerdo que ha favorecido a México, y que debemos preservar y cumplir”, concluyó.