Sheinbaum reprueba que Alito vaya a EU a solicitar que se cancelen visas para funcionarios de la 4T
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Sheinbaum sostuvo que un dirigente partidista debería buscar dentro del país el respaldo ciudadano y político para impulsar su proyecto de nación, en lugar de recurrir a gobiernos extranjeros para promover acusaciones
La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó duramente al dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, por acudir a Estados Unidos para solicitar que sean canceladas las visas de funcionarios y políticos vinculados con Morena, al considerar que recurrir a autoridades extranjeras para dirimir asuntos políticos internos representa una muestra de desconfianza hacia México.
En conferencia de prensa, Sheinbaum sostuvo que un dirigente partidista debería buscar dentro del país el respaldo ciudadano y político para impulsar su proyecto de nación, en lugar de recurrir a gobiernos extranjeros para promover acusaciones o solicitar medidas contra actores políticos mexicanos.
“¿Qué mexicano como presidente de un partido va a presentar denuncias en Estados Unidos para pedir que quiten visas? Hasta da risa”, expresó la mandataria, en tono irónico, al referirse a las acciones emprendidas por Moreno en territorio estadounidense.
Sheinbaum consideró que la actuación del dirigente priista refleja, a su juicio, una pérdida de confianza en las instituciones y en la sociedad mexicana. Señaló que resulta contradictorio que quien encabeza un partido político nacional busque en el extranjero acciones que podrían tener repercusiones sobre funcionarios mexicanos.
La presidenta afirmó que cualquier dirigente partidista tiene la posibilidad de acudir a las instancias correspondientes dentro de México si considera que existe alguna irregularidad, pero insistió en que las disputas políticas y las denuncias relacionadas con funcionarios mexicanos deben atenderse mediante las instituciones nacionales.
“No creer en México ni en los mexicanos”
En ese contexto, Sheinbaum lanzó una crítica directa contra Alejandro Moreno, al señalar que su comportamiento representa, desde su perspectiva, uno de los niveles más bajos de desconfianza hacia México.
La mandataria sostuvo que un dirigente político debería tener como prioridad la defensa de los intereses nacionales y la búsqueda de respaldo entre los ciudadanos, particularmente cuando se trata de construir una propuesta política con aspiraciones de gobierno.
Sheinbaum también puso en duda la credibilidad que puedan tener las acusaciones de Moreno tanto dentro como fuera del país.
Al ser cuestionada sobre si las gestiones realizadas en Estados Unidos podrían afectar la imagen de México, respondió que no estaba segura de la credibilidad que pudiera tener el dirigente priista en ese país.
“No sé qué tanta credibilidad tenga; no tiene credibilidad aquí, no creo que tenga mucha allá”, señaló.
La presidenta añadió que la estabilidad y viabilidad de un país no dependen de las gestiones de un dirigente partidista en el extranjero, sino de la capacidad de sus instituciones para garantizar la democracia, las libertades, el bienestar y el funcionamiento del gobierno.
Sheinbaum se deslinda de detenciones en Campeche
Durante la misma conferencia, Sheinbaum fue cuestionada sobre la detención, ocurrida un día antes, de un exfuncionario relacionado con el gobierno de Alejandro Moreno cuando éste fue gobernador de Campeche.
La presidenta rechazó que el gobierno federal esté detrás de dichas acciones y aclaró que las acusaciones fueron promovidas por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Campeche.
Precisó que el caso no fue iniciado por la Fiscalía General de la República ni por alguna instancia dependiente directamente del gobierno federal.
De esta manera, Sheinbaum buscó marcar distancia entre las investigaciones que se desarrollan en Campeche y las decisiones tomadas desde el ámbito federal, particularmente ante las acusaciones de una posible persecución contra personas cercanas al dirigente nacional del PRI.
Descarta persecución política
Posteriormente, ante una pregunta expresa sobre las recientes aprehensiones de personas vinculadas con el entorno político de Alejandro Moreno, Sheinbaum rechazó que se trate de una persecución política.
La mandataria sostuvo que las investigaciones deben entenderse como asuntos relacionados con posibles delitos y no como una estrategia política dirigida contra el dirigente priista.
“Es un asunto de delincuencia”, afirmó al referirse a las acusaciones y detenciones.
La presidenta insistió en que corresponde a las autoridades encargadas de las investigaciones determinar la responsabilidad de los involucrados y llevar los procedimientos conforme a las atribuciones establecidas en la legislación.
El desafuero de Alejandro Moreno corresponde al Congreso
En cuanto a la posibilidad de que Alejandro Moreno enfrente un proceso de desafuero, Sheinbaum evitó adelantar una postura y señaló que corresponde al Congreso de la Unión informar sobre la viabilidad y el avance de cualquier procedimiento de esa naturaleza.
La presidenta subrayó así la separación de responsabilidades entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, al señalar que serán las instancias parlamentarias las encargadas de determinar qué procede en torno a la situación jurídica del dirigente priista.
Las declaraciones de Sheinbaum se producen en medio de una creciente confrontación política entre Morena y la oposición, particularmente con el PRI, partido que en las últimas décadas ha sufrido una considerable pérdida de presencia electoral y que actualmente enfrenta uno de los escenarios más complejos de su historia.
En este contexto, la disputa entre Sheinbaum y Moreno trasciende el intercambio de declaraciones y se inserta en una confrontación más amplia sobre la estrategia de la oposición frente al gobierno federal, el papel de los partidos políticos y el uso de instancias internacionales para denunciar presuntas irregularidades dentro de la política mexicana.
Mientras Moreno ha optado por llevar parte de sus señalamientos al ámbito internacional, Sheinbaum sostiene que los conflictos políticos y las acusaciones contra funcionarios mexicanos deben resolverse mediante las instituciones nacionales y con el respaldo de la ciudadanía.
La presidenta aprovechó además la ocasión para remarcar la situación que atraviesa el PRI, al señalar que se trata de un partido que se encuentra prácticamente en extinción, en referencia a la pérdida de influencia electoral y política que ha experimentado la organización durante los últimos años.