Fosas, minas y "pozoleros", el panteón clandestino de México

Nacional
/ 13 abril 2011

El drama de los desaparecidos se suma a los más de 36 mil asesinados desde 2006 en el gobierno de Felipe Calderón, en medio de la lucha contra los cárteles del narco.

México, DF. Hace dos años, un hombre conocido como El Pozolero de El Teo confesó a las autoridades mexicanas cómo había disuelto 300 cadáveres en sosa cáustica en ocho años por encargo de una facción del cártel de Tijuana.

Santiago Meza López usaba el apodo de El Pozolero por el pozole, un guiso que se prepara en México con maíz y carne de pollo o cerdo.

En este caso, el guiso macabro consistía en hacer desaparecer los cuerpos de deudores o enemigos del narcotraficante Teodoro García Simental.

Meza y su jefe están detenidos, pero nadie supo quiénes eran esas 300 personas que desaparecieron en toneles.

Esta semana los peritos no se dan abasto en el noreste de México para identificar a 116 cadáveres encontrados en fosas en el municipio de San Fernando, en el nororiental estado de Tamaulipas.

Las autoridades atribuyen las muertes en principio al grupo de Los Zetas. Muchas de las víctimas fueron bajadas al azar de autobuses de pasajeros, al parecer para reclutarlos o extorsionarlos, aunque se desconoce la causa exacta.

"Esto viene de tiempo atrás, pero uno no puede decir nada. Desde hace como mes y medio o dos meses ya nos paraban en la carretera, bajaban a la gente y se la llevaban", relató a un diario de circulación nacional un chofer de un autobús de Tamaulipas.

"Viajan en camionetas grises, sin letras ni insignias, con vidrios polarizados. Se te cierran. Te paran. Sube un persona y escoge entre pasajeros: Tú, tú y tú, para abajo".

Miles de familias buscan en México a seres queridos que se esfumaron sin dejar rastro. Al mismo tiempo en fosas clandestinas como las de Tamaulipas, Sinaloa o Sonora, en respiraderos de minas, cenotes y basureros han aparecido cientos de cuerpos sin nombre.

El drama de los desaparecidos se suma a las más de 36 mil personas asesinadas desde 2006 en el gobierno de Felipe Calderón, en medio de la lucha contra los cárteles de las drogas y el crimen organizado.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos tiene registro de 5 mil 397 personas "extraviadas" en México en cinco años, de las cuales se desconoce la causa de la ausencia. Además, hay más de 8 mil 800 cadáveres sin identificar.

Muchos de esos "extraviados" pueden ser personas que simplemente perdieron el contacto con su familia. Hay migrantes que cruzan la frontera hacia Estados Unidos y nunca más se sabe de ellos. Pero muchos no llegan a cruzarla.

Ese fue el caso en agosto del año pasado de 72 inmigrantes centro y sudamericanos, que aparecieron muertos a tiros, en un rancho situado también en San Fernando, a 120 kilómetros de la frontera. Un sobreviviente relató que los mataron Los Zetas porque se negaron a trabajar para ellos.

Entre las víctimas había guatemaltecos, salvadoreños, ecuatorianos, brasileños. Hay 14 que permanecen en el servicio médico forense de la ciudad de México sin identificar y en algún lado sus familias probablemente los buscan.

El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la Organización de las Naciones Unidas hizo una visita de trabajo a México a finales de marzo y recogió testimonios de la tragedia.

En Saltillo, en el estado de Coahuila, organizaciones de desaparecidos les contaron su drama con un testimonio titulado "El dolor es tan grande que no existen palabras para describirlo y entenderlo".

"Las familias aquí presentes vivimos el mismo dolor causado por la desaparición forzada de un ser querido, y en nuestro caminar, todas y todos hemos sufrido abusos, vejaciones, intimidaciones, humillaciones y abuso de poder por parte de las autoridades que procuran justicia, teniendo que soportar la criminalización de nuestros seres queridos a quienes etiquetan como delincuentes en vez de reconocerlos como víctimas".

Después de la matanza de Tamaulipas, el gobierno de Calderón se solidarizó con las familias, que aguardan entristecidas y con fotos en la mano en el servicio médico forense de Matamoros que les toque el momento de identificar a los suyos.

"Ya no aguantamos, la verdad. Yo traje fotos de mi marido, ya vino mi cuñado a dejar muestra de ADN y como quiera me dicen que hasta el viernes no me podrán enseñar unas fotos a vr si lo reconozco: es mucho hacernos sufrir", dijo Rosa Laura Dávila a La Jornada.

Los peritos habían logrado hasta ayer concluir las muestras de 72 cadáveres, necesarias para la identificación. El ayuntamiento de Matamoros prometió hospedar en un hotel cercano a las personas que lleguen desde otras partes del país para que puedan descansar y bañarse, según el director de Protección Civil, Oscar de la Garza.

"Este proceso va a tardar muchos días".

DPA (Deutsche Presse-Agentur) es la principal agencia de noticias de Alemania y una de las más importantes del mundo, ofrece noticias diarias en texto, fotografía, video, infografías, aplicaciones para webs y portales móviles.

Selección de los editores