Linchamientos ocurren por falta de gobernabilidad: expertos
COMPARTIR
Evidencian problemas de seguridad que ponen en peligro el tejido social aseguran especialistas en sociología y criminología
CIUDAD DE MÉXICO.- Los intentos de linchamiento que han venido ocurriendo en los últimos meses en poblados y comunidades de la zona sur de la ciudad, evidencian problemas de seguridad y de gobernabilidad que ponen en peligro el tejido social.
Así los consideraron especialistas en sociología y criminología consultados, quienes advirtieron la necesidad de que a la brevedad se trabaje integralmente con estos sectores de la población, para evitar que la situación se desborde, como ocurrió en el 2004 en San Juan Ixtayopan, Tláhuac.
Entre los recientes intentos de linchamiento se encuentran el ocurrido el pasado 10 de septiembre en San Francisco Tlaltenco, Tláhuac, cuando dos policías fueron retenidos por la población luego de que atropellaron a una pareja de jóvenes
Unas semanas antes, el 7 de agosto, la policía rescató a unos sujetos que presuntamente asaltaron a un taxista en el poblado de San Antonio Tecomitl, Milpa Alta, quienes estuvieron a punto de ser asesinados a golpes por los lugareños.
En tanto, apenas el pasado lunes, pobladores de San Lorenzo Acopilco, en Cuajimalpa, intentaron linchar a cuatro sujetos que asaltaron un establecimiento, y pese a que ya habían sido detenidos por la policía.
Para el Doctor en Sociología y especialista en temas de seguridad, René Jiménez Ornelas, estos hechos evidencian como punto de partida, una crisis de seguridad a la que también se suma la desconfianza hacia los cuerpos policiales, lo que ha orillado a las comunidades a buscar la "justicia por propia mano".
"Lo que se puede ver es que es un grado de desesperación de comunidades que no solamente no tienen seguridad ni protección, sino que inclusive han sido víctimas de elementos policíacos", apuntó.
El también integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM precisó que si bien, lo anterior es una problemática que aqueja a la ciudad en general, en las poblaciones rurales o semirurales hay un sentido de comunidad que se vuelve un detonante, con efectos positivos o negativos.
"En la década de los 50 o 60 podíamos ver que estas mismas comunidades arropaban a sus policías, peor luego vino la corrupción y represión, y ahora tenemos este tipo de situaciones en esas mismas localidades", sostuvo.
Por su parte, la maestra Ivón Cepeda, Directora de la Licenciatura en Emprendimiento Social y Cultura del Tecnológico de Monterrey, alertó que si bien, el tema de seguridad es el detonante de muchos de estos conflictos, las consecuencias revelan una problemática mucho más compleja.
"Un caso como un linchamiento lo que refleja en consecuencia es una incapacidad para gobernar, es un problema de gobernabilidad en el sentido de que no se están cumpliendo satisfactores que la población requiere, como pueden ser la seguridad, la justicia, u otras necesidades básicas", sentenció.
Agregó que bajo la protección que otorga actuar en multitud, y arropados por el sentido de comunidad pero aplicado de manera negativa, resulta mas sencillo transformar la insatisfacción generalizada en actos de violencia.
"Son auténticos focos rojos hacia el gobierno o las instituciones que detentan este estado de derecho porque la comunidad está diciendo: las soluciones que me dan no son suficientes, y en estos casos en específico, las demandas de seguridad se ven incumplidas", apuntó.
El Maestro Daniel Cunjama López, criminólogo y sociólogo del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), coincidió en señalar que el Estado ha sido incapaz de proveer la seguridad que la población de estas localidades espera, lo que ha originado un deterioro progresivo hacia el trabajo de las autoridades.
"Es por eso que la gente rápidamente se cansa a tal punto que a la menor provocación insiste en haber justicia por su propia mano; nos enfrentamos entonces a un escenario donde el Estado deja de funcionar y la comunidad toma este poder, lo que obliga una intervención", detalló.
El investigador del INACIPE sostuvo que lo que ocurre en estas localidades de la ciudad es un deterioro de la certidumbre de la población respecto al funcionamiento regular de instituciones del estado, en este caso las policías, lo que los motiva a actuar en masa y de manera violenta.
En este contexto, los expertos subrayaron la necesidad de que se atienda de manera urgente esta problemática con una visión integral de mediano y largo plazo, y no sólo con acciones inmediatas que se limiten por ejemplo al uso de la fuerza, pero sin atacar la raíz del problema.
Jiménez Ornelas consideró que dado que se trata primeramente de un problema de seguridad lo que hay que hacer de inicio es trabajar en limpiar, legitimar y transparentar el trabajo de los cuerpos de seguridad y de los elementos que se encuentran directamente en la comunidad.
El especialista recalcó que un intento de linchamiento nunca es "justificable" pues se trata de un uso ilegítimo de la fuerza, pero subrayó que el gobierno no puede optar tampoco por sólo reprimir, o por el contrario, dejar pasar este hecho, sin ir más a fondo.
"Se tiene que dar un ejercicio de diálogo a todos los actores.; no es cosa de poner a más policías y ya; tienes que resolver todo esto de raíz identificando las necesidades sociales que no se están cubriendo y satisfaciéndola", sostuvo Ivón Cepeda.
La socióloga del Tecnológico de Monterrey indicó que los políticos, los gobernantes y los expertos, están "obligados" a estudiar el tema y analizar el mensaje que estos casos están dejando en la sociedad, y buscar una solución siempre en conjunto y a través del diálogo.
Cunjama López puntualizó que debe priorizarse el respeto al Estado de Derecho primero incrementando la presencia de los cuerpos policíacos y su cercanía con la población, y sobre todo mejorando la comunicación y retroalimentación, que permiten frenar el sentimiento de exclusión e impotencia entre la población.