Hank Rhon, el cambio de la mansión a la prisión
COMPARTIR
La madrugada del miércoles, Hank Rhon tuvo forzosamente que ponerse la misma ropa que portan otros 5 mil 200 reos del penal de "El Hongo" de Tecate: Sudadera y pantalón deportivo gris
Como alcalde de Tijuana a Jorge Hank Rhon le gustaba usar los mismos trajes de su padre, el profesor Carlos Hank González. Por ello en el Ayuntamiento se le miraba con saco y pantalón de vestir no precisamente a la moda.
Cuando dejó la presidencia municipal en 2007 para buscar la gubernatura de Baja California por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), solía usar un chaleco rojo con la leyenda H7.
"Es de pene de burro", llegó a decir a los periodistas que cubrían su campaña.
La madrugada del miércoles, sin embargo, luego de varios días de estar retenido en las instalaciones de la SIEDO de la ciudad de México, Hank Rhon tuvo forzosamente que ponerse la misma ropa que portan otros 5 mil 200 reos del penal de "El Hongo" de Tecate: Sudadera y pantalón deportivo gris.
Â
Sin privilegios
Propietario del consorcio de apuestas más grande de México y cuya fortuna asciende a mil millones de dólares -según ha reconocido en entrevistas-, el empresario fue sometido a los mismos controles de seguridad que tuvieron que pasar todos los reos del centro penitenciario, entre los que se encuentran 800 sentenciados por delitos comunes y federales.
"Todos con un perfil criminológico alto o de peligro", comenta Moisés Uribe, vocero de la Secretaría de Seguridad Pública en el Estado -instancia encargada de la operatividad del centro-, quien explica que por tratarse de un detenido que no ha sido juzgado, se encuentra en un área especial, un espacio más cómodo y amplio, donde los sospechosos de alguna falta, como Hank Rhon, no tienen algún tipo de privilegios, sólo el recibir la visita de sus abogados.
En el caso de Hank así ocurrió. Durante el transcurso de la mañana y parte de la tarde, estuvo reunido con sus abogados con el fin de preparar la defensa de lo que sería su tercer careo con un juez.
Â
Sus careos con la justicia
Fue en 1988, tras el asesinato en Tijuana del coeditor del Semanario Zeta, Héctor "Gato" Félix Miranda, que Jorge Hank Rhon tuvo su primer encuentro con la justicia en México.
Citado por el Ministerio Público para declarar sobre el asesinato del periodista, Hank Rhon aseguró que no conocía a Antonio Vera, asesino material del "Gato" y que en ese entonces fungía como su Jefe de Escoltas.
Sin ahondar más sobre el asunto, Hank Rhon nunca fue investigado por el crimen del periodista, aun cuando, como en su momento señalara el exgobernador del Estado, Ruffo Appel, todos los indicios apuntaban que el autor material vivía en "el Hipódromo Agua Caliente".
Tres años después, en 1991, el ingeniero Hank, tuvo un segundo altercado con la justicia estadounidense. En esa ocasión  fue retenido en la garita de San Isidro, California, cuando intentaba cruzar de manera ilegal a Estados Unidos una tigresa de bengala.
En 1995, su afición por las pieles y los animales lo llevó a enfrentar una segunda acusación. En esa ocasión, Hank Rhon fue detenido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en posesión de un abrigo y esculturas de marfil.
Sin pisar la cárcel, el inculpado obtuvo su libertad a las pocas horas de la detención, cuando sus abogados demostraron al Juez que los productos encontrados, tras su viaje a Japón, eran de imitación.
A casi 16 años del último altercado con la justicia, el exalcalde de Tijuana vuelve a enfrentar un nuevo proceso penal, ahora al ser acusado por la PGR de tener en su residencia un lote de armas sin los permisos correspondientes, de uso exclusivo del Ejército.
En esta ocasión a diferencia de otras acusaciones, Hank Rhon pisó por primera vez una cárcel, donde fue confinado a un área especial en el que a pesar de estar seguro y tener mayor espacio que el área de celdas, tiene que seguir las reglas impuestas a todos los internos, como el comer los alimentos que se sirven en el centro.
Â
"Quería llorar"
A las 16:00 horas del miércoles y fuertemente escoltado, el ingeniero Hank y las 10 personas detenidas con él llegaron a las instalaciones del Poder Judicial de Tijuana de la Zona Río.
Diez de los detenidos viajaban en una pánel de la Procuraduría General de la República (PGR), mientras que el propietario del Grupo Caliente en Baja California llegó en una camioneta Suburban gris de la misma corporación.
Los vehículos se detuvieron en el estacionamiento de los juzgados de distrito y los primeros en bajar fueron los presuntos cómplices de Hank: Cuatro de ellos descendieron con las manos y los pies libres, mientras que los otros estaban unidos por esposas metálicas en sus extremidades.
El último en entrar al edificio del Poder Judicial fue el ingeniero Jorge Hank Rhon y lo hizo con la cabeza agachada y caminando lentamente porque las esposas, colocadas en manos y pies, le impedían caminar.
"Quería llorar" fueron las palabras que pronunció una simpatizante del PRI que ahí se encontraba.
Las expresiones de extrañamiento fueron lo común por contemplar la imagen de Hank Rhon vestido con ropa deportiva, pues están acostumbrados a sus poses y formas de vestir extravagantes.
Â
Basarán defensa en videos
Momentos antes de la llegada de Hank Rhon a las instalaciones del Poder Judicial de Tijuana llegó su equipo de defensa, integrado por los abogados Luis Algorri Franco, Fernando Benítez y el exdiputado Juan Macklis, quienes más tarde informaron que habían solicitado al Juez Noveno una ampliación de 144 horas para analizar y presentar pruebas a favor de su cliente, entre estos un video de seguridad el Hipódromo que para ellos es la prueba de que el Ejército sembró las armas en la residencia del exalcalde.
Con la solicitud de la defensa, el Juez Federal tendrá que decidir la situación legal de Hank Rhon y las otras 10 personas detenidas en su residencia. Esta mañana el Juez otorgóÂ ampliar el término constitucional a Hank Rhon para ofrecer más pruebas a favor, tiempo en que el político y empresario, acostumbrado a vestir los viejos trajes de su padre y chalecos de pene de burro, tendrá que seguir vistiendo el traje deportivo gris y convivir con otros sospechosos de cometer otros delitos.