Hallan en Morelos altar olmeca de 2 mil 800 años de antigüedad
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Según arquéologos del INAH se trata de un monumento olmeca correspondiente al periodo precláisico medio, entre 800 y 500 años AC.
Cuernavaca, Mor. Tras efectuar labores de excavación para drenar la sección Terraza del Cazador, ubicada en la Zona Arqueológica de Chalcatzingo, en Morelos, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un altar cilíndrico con un cajete labrado al centro que servía como receptáculo de agua de lluvia a la que daban un carácter ritual.
De acuerdo con un comunicado, el hallazgo realizado por arqueólogos de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Morelos, es un monumento olmeca que debió ser usado hace aproximadamente 2 mil 800 años.
Se trata de un altar, de 1.30 metros de diámetro y 46 centímetros de espesor, que en su contorno posee cincelados en altorrelieve las figuras esquemáticas de una nube y gotas, que podrían aludir a la fertilidad, consideró el arqueólogo José Cuauhtli Medina Romero.
Añadió que este descubrimiento se logró hace apenas unos meses durante los trabajos enfocados a encontrar el piso de época prehispánica, para drenar el agua que se acumula durante la temporada de lluvias, y así evitar el deterioro de los antiguos monumentos.
El contexto arqueológico, detalló, corresponde al periodo Preclásico Medio, entre 800 y 500 a.C., cuando este asentamiento, localizado en el hoy municipio morelense de Jantetelco, recibió la influencia de grupos olmecas, cuya impronta se observa en los diseños de relieves esculpidos en piedra, varios de ellos de gran formato, y que caracterizan a Chalcatzingo.
"Estas representaciones estilísticas poseen aspectos locales, sin embargo, otras evocan mucho a las que hay en el área nuclear olmeca, en la Costa del Golfo de México", apuntó el especialista.
Agregó que "para esa época, un par de milenios antes de nuestra era, estas incipientes sociedades la naturaleza era un elemento primordial para vivir, de ahí la veneración que le manifestaban a través de los monumentos".
Es posible que la horadación en el centro del altar fuera usada para colectar agua de lluvia, y que a ésta se le diera un carácter ritual al concentrarse en esta estructura", detalló Medina Romero.
Abundó que la superficie del monumento fue trabajada mediante la técnica de acanalado, y uno de sus extremos fue desprendido intencionalmente en la época prehispánica en algún rito, lo cual en algunos contextos arqueológicos se interpreta como una "muerte ritual" del monumento.
Anteriormente compartió que en los años 70, durante los trabajos dirigidos por el arqueólogo David C. Grove, se encontró un altar con características casi idénticas al recientemente descubierto, pero se determinó que había sido removido del lugar que ocupó en tiempos precolombinos, de ahí que actualmente se continúen las investigaciones.
Por su parte, el arqueólogo José Cuauhtli Medina comentó que cerca del altar cilíndrico, se localiza una estela que tiene relieves en sus caras poniente, norte y sur; representaciones de vírgulas, otro diseño común en Chalcatzingo, que tal vez aludan a nubes o a milpas, aunque es necesario realizar análisis iconográficos más profundos de estas manifestaciones.
"A pesar de que están próximos, es posible que ambos monumentos no hayan estado expuestos en la misma época, el altar está 40 centímetros por arriba del nivel del piso en que se encuentra la estela", detalló Medina.
Además de la búsqueda de los niveles de piso originales para drenar el agua que se estanca durante las lluvias, se elabora un proyecto para la correcta conservación de los monumentos que se ubican en la Terraza del Cazador, "a fin de mantenerlos en su sitio y evitar que sean movidos del lugar original donde se descubrieron", concluyó el arqueólogo.