Reforma política: Politburó o democracia

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Nacional
/ 29 enero 2010

    Lo que el Presidente logró, sin proponérselo, fue estimular la reacción de la clase política

    Todo indica que la iniciativa de reforma política del presidente Felipe Calderón sucumbió antes de ser discutida en las cámaras.

    Fue rechazada esta semana, no solo por los partidos de oposición, sino también por la mayoría de los académicos e intelectuales que participaron en el Seminario de Análisis de la Reforma Política convocado por el Senado.

    Sin embargo, parece que lo que el Presidente sí logró, sin proponérselo, fue estimular la reacción de la clase política para justificar la aprobación de una reforma política muy diferente de la que él planteó.

    Una reforma que consolidaría los acuerdos de la familia política -como lo hacía la vieja familia revolucionaria- para seguir gobernando sin mayores sobresaltos en el futuro.

    Una especie de régimen semipresidencialista en el que el primer mandatario pasaría a ser una figura decorativa.

    Acotado por una especie de politburó político que tendría la facultad de ratificar o rechazar a todos y cada uno de los miembros del gabinete presidencial.  Una especie de concordato de políticos de centro y gobernadores.

    Algo semejante a un consejo de administración escriturado de por vida a una clase política que hoy puede ser azul, tricolor o amarilla, pero que en esencia es la misma.

    ¿Será ésta la solución a los problemas que implica la gobernabilidad democrática o será una especie de regreso al predominio de una mafia política semejante a la que tuvo el control de la Unión Soviética, mejor conocida como la Nomenklatura?

    Rechazo anunciado

    Uno nunca sabe para quién trabaja. Eso dice el refrán, y aplica perfectamente para la intentona de reforma frustrada que presentó el Ejecutivo a sabiendas de que no sería aprobada.

    Desde que el presidente Calderón anunció por televisión que estaba enviando una iniciativa de reforma política al Congreso, era casi un hecho que esa propuesta sería rechazada por la oposición.
    No se necesitaba una bola de cristal para predecir la suerte de esa reforma.

    ¿Qué podía esperar el Presidente si se trataba de una reforma que fue anunciada por televisión antes de ser consensuada con los legisladores? Por ese solo hecho, prácticamente estaba condenada al fracaso.

    Además, las probabilidades del rechazo aumentaban si se tomaba en cuenta el contenido de la propuesta.
    Calderón no sólo proponía que se redujera el número de escaños en el Congreso de la Unión, sino que también aumentara el umbral mínimo para que un partido mantuviera su registro.

    Ambas medidas fueron percibidas como una agresión contra la clase política, siempre urgida de más posiciones, y como una amenaza de muerte para los partidos pequeños.

    Pero eso no era todo. Ni lo peor, ni lo más grave, a juicio de la clase política.
    La propuesta presidencial pretendía aumentar los derechos de los ciudadanos en detrimento de los privilegios de la clasepolítica y los partidos.
    Por ejemplo, la reelección de alcaldes y diputados provocaría que estos funcionarios estuvieran más atentos al mandato de la ciudadanía que al capricho de las burocracias partidarias.

    El derecho a votar por una segunda opción en la segunda vuelta, o de hacerlo a favor de quien el ciudadano cree que ha gobernado bien (reelección), es inadmisible para la clase política.

    Como inadmisible, imposible y hasta peligroso es dar paso a las candidaturas ciudadanas.

    ¿A título de qué podría haber esperado el presidente que su propuesta fuera aplaudida por la clase política cuando constituía una amenaza a sus privilegios?

    Porfirio Muñoz Ledo ofreció una explicación que da racionalidad política a lo que pudiera parecer una insensatez: "Tiene un sentido demagógico, no tiene pies ni cabeza, y con ella Calderón solo quiere ganar la agenda nacional, hacer creer que es él quien quiere el cambio y que los legisladores son los que se oponen".

    Aunque tarde, parecía que el inquilino de Los Pinos había decidido encender la chispa de la esperanza del cambio frustrado.

    Y eso quizá podría mejorar la deteriorada percepción que tienen los ciudadanos del presidente y su partido.
    El anuncio de una pretensión que parecía imposible desde su origen ayudaría a Felipe Calderón a rescatar algunos puntos de la popularidad perdida. Eso ya era suficiente.

    No pasarán

    Y el dinosaurio que todos los políticos mexicanos llevan dentro, despertó.

    "El debate sobre candidaturas independientes se tiene que dar no desde el ideal democrático de una sociedad civil ampliamente participativa y con alta densidad ciudadana, sino desde el hecho inusitado del hiperactivismo de los grupos de ultraderecha, que quizá crean que la confusión que impera en algunos temas los llevará a tomar el poder político. Desde el PRI les decimos: `no pasarán'".

    Con este pronunciamiento, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, desactivó cualquier posibilidad de que se aprobara una de las propuestas más atractivas de la iniciativa presidencial.

    Para los políticos, la democracia es peligrosa. Piensan que la mayoría del pueblo no está preparada.
    Sobre todo, dicen, en un país donde los poderes fácticos mediáticos, o hasta una potencia extranjera, pudieran hacer presidente a un candidato de su preferencia.

    ¿Que no es esto lo que se está haciendo ahora, y sin candidaturas independientes, con el poder de la televisión?

    La línea ya había sido tirada cuando apenas se iniciaba el Seminario de Análisis de la Reforma Política organizado por el Senado de la República. Para entonces, ya era evidente que la iniciativa del presidente Calderón no sería aprobada.
    No, al menos, en los términos propuestos por el Mandatario.

    La oposición del PRI no fue la única. El resto de los partidos, excepto el PAN, también expresaron su rechazo.

    Durante dos días, la iniciativa enviada desde Los Pinos fue prácticamente destrozada en el Senado. Y no nada más por la mayoría de los políticos de oposición, sino también por casi todos los académicos e intelectuales invitados.

    Para cuando el seminario llegó a su fin, se había diluido cualquier esperanza entre quienes se entusiasmaron al creer en la factibilidad de una reforma política.

    Aunque el presidente Calderón reaccionó  con una declaración desde Puebla, sus palabras no tuvieron consecuencia alguna, como no fuera la de mejorar su imagen en algunos sectores.

    "Esta no puede ser una reforma elaborada, discutida y aprobada o rechazada únicamente por los políticos y los gobernantes, porque se trata de ampliación de derechos ciudadanos.

    "Nadie puede, desde los partidos políticos, pretender que sus razones están por encima del urgente reclamo de los ciudadanos por hacer de la democracia no solo un sistema electoral, un sufragio efectivo, sino un sistema que dé repuesta a las preocupaciones y necesidades de la sociedad; es decir, una democracia efectiva. Pasemos del sufragio efectivo a la democracia efectiva", advirtió el presidente Calderón.

    Sistema semipresidencial

    Al arrancar el Seminario de Análisis, Beatriz Paredes planteó lo que a su juicio es el dilema central de la reforma política.

    "La pregunta es: ¿si nos encontramos en el momento de instituir las bases de un régimen semipresidencialista, que establezca mecanismos para construir acuerdos de gobernabilidad estables y propicie la formación de mayorías en la pluralidad, sin reducir espacios a las minorías representativas, o si seguiremos refuncionalizando al antiguo régimen, con la tensión permanente entre centralismo y federalismo, la descalificación permanente entre Ejecutivo y Legislativo, el culto a la personalidad unipersonal como sustituto de la fortaleza y prestigio de las instituciones. La propaganda como subterfugio para la manipulación social ante la ineficacia política, ante la incapacidad de definir el aparato del Estado democrático y participativo que exige la viabilidad y vigencia del México del siglo 21, moderno y soberano?", manifestó, aunque Manlio Fabio Beltrones el padre de la idea lo explicó detalladamente. 

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