Que policía deje negociación en caso Diego: experto
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Max Morales Martínez, especialista en liberación de rehenes por secuestro, recomienda que saquen a la policía de la casa de Fernández de Cevallos y que algún familiar sea el negociador
Ciudad de México. Hasta que los cuerpos policíacos no abandonen la casa de Diego Fernández de Cevallos y se permita el contacto de la familia con los plagiarios no se podrá agilizar su liberación, aseveró Max Morales Martínez, especialista en liberación de rehenes por secuestro.
Morales Martínez dijo que en un secuestro lo primero que hace el delincuente es pedirle a la familia que no se dé aviso a la policía sino corren el riesgo de que maten o lastimen a la víctima.
El despliegue de elementos de la policía y el Ejército en el rancho La Cabaña atrasará más el acercamiento de los plagiarios, por lo que se extenderá el secuestro.
"El primer comunicado que tuvieron estos delincuentes fue el haberles dejado a la familia la camioneta del señor, con los rastros de violencia, no tenían que hablarle para decir `oigan lo tenemos'. Sino saben interpretar ese tipo de cosas no es una invitación para que la policía esté ahí", dijo en entrevista con EL UNIVERSAL.
Quien maneja los tiempos son los secuestradores y hasta que no haya un primer contacto no se podrán conocer las exigencias de los captores para que liberen al político panista.
Para el especialista el negociador necesita "una ascendencia moral directa sobre la víctima, como su segunda esposa, hijo o algún hermano".
"El peor interlocutor es Antonio Lozano Gracia porque es socio y amigo, pero es ex funcionario policíaco, de nuevo la imagen de autoridad, por lo que no habrá la confianza necesaria y los captores menos contactarán", dijo.
Max Morales destacó que se debe cuidar la forma en que se habla con los plagiarios, "no hay que provocar ni jugar con la inteligencia del delincuente".
Para el negociador pedir a los criminales que contacten a la familia, a la vez que las autoridades emiten comunicados, genera confusiones por el doble mensaje de acercamiento pero con la policía a un lado.
Según el especialista el mensaje ha sido hasta ahora un "no tengo prisa de contactarte".
"Lo que entorpece la investigación, lo que la pone en riesgo, es la intromisión de la policía, más todavía cuando la propia autoridad maneja un concepto de desaparición, que no es un delito", dijo.
¿Hasta cuándo?
El secuestro del ex candidato presidencial es del tipo de alto impacto que por su metodología, monto de rescate y tiempo de retención de la víctima se distinguen del tradicional que dura de 30 a 45 días.
Max Morales recordó los plagios de Alfredo Harp Helú, quien fue liberado después de 106 días de cautiverio y luego de pagar un rescate estimado en 30 millones de dólares.
Otro es el del arquitecto Bosco Gutiérrez, que duró 9 meses, o el deNelly Catalina Esper Sulaimán, sobrina del presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán Chagnón, que estuvo retenida por 20 meses y 12 días.
Cuánto dure el secuestro dependerá de factores económicos, el móvil del delito y hasta la infraestructura de la banda.
El tipo de exigencia económica, política o petición narcopolítica de los captores y cuánto tarde la familia en satisfacerla es el principal rasgo que alargará o no el plagio.
"Se puede exigir dinero, o tomarlo como rehén a cambio de protección como en Colombia, disfrazar un secuestro con la finalidad de ejecutarlo o por una razón política que quiera sacarlo del juego", dijo el especialista.
La capacidad de operación de la misma banda determinará la extensión temporal. Si cuentan con un lugar seguro donde retenerlo, si tienen capacidad económica para mantenerlo vivo o personal para vigilarlo.
Escenarios posibles
Max Morales aseveró que el plagio de Fernández de Cevallos muestra el regreso de los secuestros políticos con repercusiones económicas, similares a los ocurridos en la década de los 70 contra diplomáticos y empresarios.
El especialista se inclina porque la autoría del delito corresponda a una banda de secuestradores experimentada con una muy alta probabilidad de que su interés sea económico o político, pero hasta que no contacten a la familia no se sabrá.
"Estos criminales normalmente esperan un par de días o hasta un mes para ponerse en contacto y definir los plazos dependiendo lo que pidan y si la familia tiene o no dinero", dijo.
Si los secuestradores son parte del crimen organizado se plantean dos escenarios, el del levantón en el que después de retenerlos, incluso por meses, la finalidad es ejecutar a la víctima "pero son personas directamente relacionadas con narcotráfico".