Miles de mexicanos con enfermedades mentales viven abandonados

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Nacional
/ 30 noviembre 2010

    "No hay estadísticas oficiales claras de cuántas personas están ingresadas en centros", indicó Juan Gutiérrez, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos

    México, D.F..- Miles de mexicanos con discapacidad mental, muchos de ellos menores, son "relegados a debilitarse" en instituciones donde viven "en condiciones inmundas" que violan sus derechos humanos, señaló un informe de la organización Disability Rights International (DRI) presentado hoy.

    En estos centros, que forman parte de una red muy descentralizada y poco supervisada por las autoridades, los pacientes "se consumen lentamente" y viven muchas veces atados a sus camas o sus sillas de ruedas, condenados a una falta de tratamiento que deriva "en un incremento de las discapacidades y un peligro de su salud", afirma el documento.

    "No hay estadísticas oficiales claras y concretas de cuántas personas están ingresadas en centros de este tipo", indicó en la conferencia de prensa Juan Gutiérrez, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, coautora del dossier.

    En ocasiones, los internos pueden ser sometidos a psicocirugías sin su consentimiento.

    El director de un centro llamado "La Salud" confesó a los investigadores del DRI que en los últimos cuatro años cuatro pacientes habían sido lobotomizados.

    El caso de los niños es especialmente preocupante, continúa el texto, puesto que la falta de supervisión a las instituciones privadas donde muchos son ingresados hace que corran el riesgo de desaparecer y caer en redes de trata de menores.

    La prensa mexicana informa hoy que, según la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina, México ocupa el primer lugar de la región en la producción de pornografía infantil, el tercero en consumo de esos materiales y el quinto en trata de personas.

    A la presentación del informe del DRI asistió Ardelia Martínez Estrada, abuela de Ilse Michelle Curiel Martínez, una niña que desapareció en 2007 de la institución donde había sido ingresada. Tres años después, las autoridades siguen sin dar a la familia información alguna sobre su paradero.

    Ardelia Martínez consiguió una orden judicial para que le devolviesen a su nieta en 2008, pero la directora del centro donde estaba ingresada rechaza cualquier responsabilidad en cuanto a su desaparición.

    Durante la presentación, se proyectó un vídeo con imágenes de los más de doce meses de trabajo invertidos en este informe, en el que aparecen cunas con barrotes y cerrojo, así como pacientes atados de pies y manos con la ropa manchada de orina y, en otras ocasiones, desnudos a la intemperie.

    En uno de los últimos planos, un enfermo empuja a otra interna y esta cae al suelo, salpicado con charcos de orina, y llora sin que nadie acuda a levantarla.

    Angel Valencia, a quien el resto de ponentes presentó como "un superviviente del sistema de salud mental mexicano", participó en la creación de este informe, aunque le costase recaídas fuertes volver a vivir determinadas situaciones durante la elaboración del mismo.

    "Me siento uno con ellos, yo pude acabarasí", contó, refiriéndose a los pacientes.

    Hace diez años, el DRI ya presentó otro informe sobre las violaciones a los derechos humanos en el sistema de salud mental de México.

    Pese a las promesas de la administración de entonces de ordenar reformas nacionales, Eric Rosenthal, director de esta organización, afirma que cuando volvió el pasado año a muchos centros comprobó que algunos pacientes seguían atados, exactamente igual que en 2000.

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