Sueño libertario de Flores Magón
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La represión del régimen porfirista, que encarceló a Ricardo en cuatro ocasiones y decretó que los periódicos que publicaran sus textos serían sometidos a proceso judicial, lo obligaron a exiliarse en Estados Unidos en 1904.
México, D.F..- Ricardo Flores Magón tiene una dimensión histórica innegable como opositor a la dictadura de Porfirio Díaz y como participante en la Revolución Mexicana.
Nació el 16 de septiembre de 1874 en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca. Desde joven participó en diversos movimientos de oposición, colaboró y fundó diversos periódicos de amplia circulación, entre los más importantes estuvieron Regeneración y El Hijo del Ahuizote. La batalla con la pluma fue fundamental pues le permitió contribuir en el despertar del pueblo mexicano, adormecido por la dictadura, y formular la alternativa de un país libre, justo y democrático.
Este proyecto se expuso en el Programa y Manifiesto del Partido Liberal Mexicano de 1906, en el que se propuso instaurar la jornada de ocho horas y el salario mínimo, la educación laica, declarar nulas las deudas de los peones con los hacendados, suprimir las tiendas de raya y restituir las tierras despojadas a los pueblos.
La represión del régimen porfirista, que encarceló a Ricardo en cuatro ocasiones y decretó que los periódicos que publicaran sus textos serían sometidos a proceso judicial, lo obligaron a exiliarse en Estados Unidos en 1904.
Desde este país, en el que fue perseguido y encarcelado en cinco ocasiones, apoyó al desarrollo de las huelgas obreras de Cananea (1906) y Río Blanco (1907). Además, colaboró en la organización de diferentes insurrecciones: en 1906 las de Jiménez, Coahuila, y Acayucán, Veracruz; en 1908 las de Viesca y Las Vacas, Coahuila, y Palomas, Chihuahua. La irrupción revolucionaria de 1910 contó con la participación de decenas de partidas magonistas en Baja California, Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Durango, Coahuila y Veracruz.
La Revolución Mexicana, de acuerdo con Ricardo, no debería limitarse a ser una revolución política que sólo cambiara a los gobernantes, sino una revolución social que lograra la libertad económica del pueblo mexicano.
Es decir, proponía crear una sociedad en la que las fábricas, los servicios, la tierra y las minas fueran autogestionadas libremente por los trabajadores, y la sociedad se autogobernara, eliminando a la parasitaria clase política. Esta propuesta política de orientación anarquista se sintetizó en el lema histórico de "¡Tierra y Libertad!".
En consecuencia, según Ricardo, la Revolución no podía limitarse a derrocar a Porfirio Díaz para poner un nuevo presidente, Madero primero, o Carranza después; sino que era necesario que la tierra se restituyera a los campesinos, poniendo fin a la explotación bárbara del capitalismo mexicano, lo que lo vinculó con la lucha de Zapata, a quien consideró un compañero que no se rendiría hasta lograr que los campesinos recuperaran la tierra monopolizada por los hacendados.
En el exilio promovió la organización de los migrantes mexicanos para luchar por mejores condiciones de vida. Asimismo, se opuso activamente al asesinato de millones de seres humanos por los intereses imperialistas de la Primera Guerra Mundial, lo que provocó que el gobierno estadounidense lo aprehendiera en 1918 y condenara a 20 años de prisión.
Flores Magón murió en la penitenciaria federal de Fort Levenworth, Kansas, en 1922. Las palabras que pronunció antes de fallecer muestran la ética del libertario que hace corresponder sus palabras con su actuar rebelde: "cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba: `Aquí yace un soñador', y mis enemigos: `Aquí yace un loco'. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: `Aquí yace un cobarde y traidor a sus ideas'".
La figura de este personaje suele presentarse muy minimizada en la historia oficial o como parte de un bloque homogéneo de revolucionarios, cuando su pensamiento fue radical e iba más allá del de los demás luchadores.