Iglesia da por agotado el conflicto

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Nacional
/ 26 noviembre 2007

    Cd. de México.- La misa dominical en la Catedral Metropolitana se realizó ayer en medio de un operativo de seguridad integrado por 46 agentes de la Policía Bancaria e Industrial (PBI) y cuatro patrullas, que vigilarán de manera permanente el recinto, como parte del acuerdo entre el gobierno capitalino y la Arquidiócesis Primada de México, tras la irrupción violenta de perredistas al templo el 18 de noviembre pasado.

    Al término de la liturgia, que transcurrió sin incidentes, la Arquidiócesis dio por concluido el conflicto que provocó el cierre de la Catedral durante casi una semana, por medio del obispo auxiliar Antonio Ortega, quien agradeció la respuesta del gobierno capitalino ante la agresión y la solidaridad de los distintos sectores de la sociedad civil.

    Los agentes de la PBI, todos desarmados, se distribuyeron tanto en el interior de la Catedral, donde se ubicaron 16 vestidos de civil, como en los accesos al templo, donde revisaron minuciosamente bolsos y mochilas de todas las personas que ingresaban al atrio.

    Como resultado de la revisión, ayer se impidió el acceso a tres personas, un hombre que llevaba una pancarta de protesta contra el cardenal Norberto Rivera; otro, que portaba una paloma de unicel con la palabra paz, y un tercero, de nombre Eduardo Yera, quien pretendía ingresar con un equipo de resonancia magnética para "medir los decibeles de las campanas".

    El sábado se impidió el acceso a una persona que portaba un machete.

    El obispo Ortega, quien ofició la misa en representación del cardenal Rivera Carrera, aseguró que la Iglesia católica ya perdonó a los perredistas que ingresaron el domingo pasado al templo, y descartó que exista un conflicto de tipo político o religioso.

    "Son situaciones especiales, no hay ningún problema político ni religioso, son situaciones en las que alguien puede llegar a decir `basta', ya no aguanto más. Muchos tocamos fondo porque nos falta el pan, y no sólo el pan de alimento... El perdón debe ser mutuo. La Iglesia debe ser signo de perdón y también que nos perdonen ellos", planteó.

    El jerarca católico sostuvo que ahora, como nunca, la Iglesia debe ser signo de unidad y comunión, jamás de división, porque de lo contrario no estaría cumpliendo su misión, y afirmó que las puertas de la Catedral están abiertas para los perredistas.

    "Son nuestros hermanos, y yo como obispo estoy comprometido a trabajar con aquello que mi país necesita, sea el dirigente panista, priísta o perredista", aseguró.

    Armando Martínez Gómez, presidente del Colegio de Abogados Católicos de México, por su parte, reconoció la disposición del gobierno capitalino para garantizar la seguridad de la Catedral, así como la del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para coadyuvar con este objetivo.

    A los militantes del PRD los exhortó a "honrar la palabra de sus dirigentes" y explicó que el operativo será permanente "porque forma parte de la política pública del gobierno capitalino para garantizar la seguridad en la Catedral Metropolitana.

    Martínez Gómez aclaró que operativos de seguridad como el que ayer se montó en la Catedral son normales en otros recintos, como la propia Basílica de Guadalupe.

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