Buscan refugio y obtienen demanda penal en su contra
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El Monal, Tabasco.- La corriente del río lo dejó sin nada y además con una demanda penal en su contra por despojo, junto con otros 200 damnificados, por albergarse en una casa vacía de un fraccionamiento inconcluso.
En sólo 16 días, el fuerte volumen de agua que arrastró el río Grijalva lo lanzó fuera de su vivienda, luego tuvo que salir expulsado de la casa que tomó como refugio temporal ante las amenazas del Ministerio Público.
Juan Santos de la Cruz de la Cruz, junto con otros 200 damnificados retornaron a sus viviendas anegadas en el municipio de Centro (Villahermosa), luego de que el Ministerio Público llegó a tomarles fotos y sus datos personales, para integrar la averiguación previa en su contra.
De la Cruz de la Cruz, de oficio taquero ambulante, relata que cuando entró el río a su colonia, de emergencia se fueron a refugiar a casa de un familiar en el fraccionamiento Carlos Pellicer Cámara, sobre la carretera Villahermosa-Frontera.
Pero eran tantos y ante la emergencia, que los vecinos del fraccionamiento decidieron asilarlos temporalmente en 40 casas vacías y sin terminar, que aún no vende el propietario del fraccionamiento.
Ante la querella iniciada por la Procuraduría General de Justicia, no tuvieron más opción que retornar a sus hogares humedecidos y con destrozos de sus bienes en el interior.
"A ver si podemos entrar lo más pronto posible", dice don Juan Santos, con los pantalones arremangados y entre el agua, mientras limpia su anegada casa.
Por el momento, su vecina les dio hospedaje en su casa de donde ya salió el agua por estar en un terreno más alto.
Juan Santos aún recuerda que tuvo que pasar dos días arriba de la azotea de una casa cercana, mientras lo llegaban a rescatar. Junto con 17 personas lograron subirse a lo alto de la casa al subir repentinamente el agua hasta dos metros.
Recuerda que el primer día, en la madrugada, una lancha de la Marina se llevó a las mujeres y niños; sólo se quedaron ocho hombres, sin agua ni comida, durante 48 horas, y en esos días de lluvias se refugiaban bajo una lona.
El taquero, conocido en la zona como Chiflín, cuenta que además de perder sus enseres, se le ahogaron 40 gallinas. En la actualidad lleva un mes sin obtener ingresos de la venta de tacos.
Por la venta diaria a bordo de su triciclo, obtenía 350 pesos de utilidad, con tacos de cinco pesos, de guisados como pollo, chicharrón, ropa vieja, salpicón, torta, bistec y milanesa.
Con agua todavía alrededor de toda su casa, retornó para limpiar su hogar, localizado junto al camino conocido como Segunda Entrada al Monal.