Piden a Mondragón eliminar corrupción en SSPDF
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El cambio que el nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), Manuel Mondragón y Kalb, pretende llevar a cabo en la dependencia debe orientarse a eliminar la corrupción y modernizar su estructura, señalaron expertos.
México.- Alejandro Gertz Manero, ex secretario de Seguridad Pública local, y René Jiménez Ornelas, especialista en temas de seguridad nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), coincidieron en lo anterior.
También sugirieron "aprovechar" la crisis que se vive para convertirla en una oportunidad de cambio, tras el fallido operativo en la discoteca New's Divine.
En entrevista Gertz Manero expuso que las estructuras principales en que está fundada la SSPDF fueron concebidas históricamente para "servir al poder", a los "jefes" de la dependencia y no a los ciudadanos en general.
Explicó que esa situación ha sido un factor determinante para que los índices delictivos vayan a la alza, pese al incremento en el despliegue policiaco con la formación de las llamadas Unidades de Protección Ciudadana.
"La estructura de la policía se hizo para servir al poder, no para servir a los ciudadanos, entonces si usted les cambia el uniforme o los ubica o reubica finalmente el sistema no va a funcionar de todas formas", dijo.
Precisó que el fracaso en la implantación del modelo de la policía "comunitaria o de proximidad" que en diversas ocasiones presumió el anterior titular de la SSPDF, Joel Ortega, quedó evidenciado en las colonias donde los vecinos hasta desconocen a los uniformados a cargo de la vigilancia en su zona.
"En cualquier ciudad donde haya un nivel razonable de seguridad y justicia a los policías de su colonia usted los conoce, sabe a dónde llamarlos y tienen una relación cercana, son respetables. Nada de eso sucede aquí, así de sencillo", sentenció.
Al respecto, Jiménez Ornelas coincidió en que la SSPDF se convirtió en una dependencia "lejana" a la ciudadanía, pese a los esfuerzos que en su momento realizó Joel Ortega incrementando el número de efectivos en las calles.
"Se mantiene una estructura de represión en los cuerpos policiacos en el Distrito Federal en lugar de una acción de prevención, donde queda de lado el servicio a la comunidad", detalló.
Consideró que el distanciamiento con la sociedad, que en varios casos ha dado lugar a una política de "criminalización" de sectores vulnerables como los jóvenes, se enriquece en la policía capitalina por las "estructuras corruptas" que persisten.
Hasta el momento no hay "decisión política" de las autoridades encargadas de la policía capitalina para erradicar "de tajo" los grupos de poder que históricamente controlan a la corporación, advirtió.
En ese contexto explicó el fracaso del programa del Mando Unico Policial (Unipol) que impulsó el gobierno capitalino, al dejar en claro que en lugar de construir de inicio un cuerpo especializado sólo se intentó agrupar a dos corporaciones que adolecen de problemas de corrupción.
"La idea no es mala, lograr una policía que investigue y a la vez prevenga el delito, pero no se puede hacer como se hizo, es decir sumando estructuras policíacas corruptas, con impunidad que se ve reflejada en operativos como el llevado a cabo en el New's Divine", subrayó.
A su vez Gertz Manero fue enfático al manifestar que en las condiciones actuales la estructura de la SSPDF y de la Procuraduría de Justicia capitalina "hace imposible" la unión de funciones, toda vez que la misma Constitución Política delimita a cada una su trabajo de prevención y procuración de justicia.
"Mientras ambas instituciones desde su origen constitucional están divididas en sus funciones, juntarlas generará una unión que no va a prosperar porque no obedece a la estructura ni al sistema para el que fueron diseñadas, como se intentó hacer con la Unipol".
Reiteró la necesidad de aprovechar el momento actual como una "lección positiva" que permita poner en marcha un "cambio radical" en las estructuras de poder de la dependencia, y puso como ejemplo el caso de los carabineros o policías de Chile.
Indicó que esa corporación se convirtió en una "herramienta de represión" en el país sudamericano, principalmente durante el gobierno de Augusto Pinochet. Sin embargo, tras la caída del régimen, supieron modificar su estructura para convertirse en una "policía nacional" al servicio del Estado.
Señaló que al igual que en Chile la reestructuración que encabezará Mondragón y Kalb debe abarcar también la política de combate a la delincuencia de la dependencia, que tenga como base un "sistema de comunicación" con la ciudadanía que funcione y permita conocer la manera en que está siendo afectada por el crimen.
Gertz Manero enfatizó que como siguiente paso debe emprenderse una reorganización de las condiciones en que se desenvuelve la policía capitalina, para que su misión ya no sea servir a los mandos que ostentan el poder sino la atención de los problemas que aquejan a la sociedad.
"Ahí es donde tiene que darse el cambio fundamental. Esta puede ser una buena oportunidad y creo que todos los habitantes de la ciudad apoyarían a sus autoridades si ven que se encuentran haciendo un esfuerzo para resolver el problema", afirmó.
Como paso siguiente deben mejorarse las condiciones de vida de los uniformados, y citó como ejemplo nuevamente a los carabineros de Chile donde se impulsó una política social a favor de sus elementos que no necesariamente significa un aumento de salario.
"No es precisamente lo que ganan los policías sino las prestaciones que deben tener, las casas donde viven, el vehículo en el que se transportan, la escuela de sus hijos, las facilidades en salud y alimentación; esos son los elementos que hay que mejorar y que les forma un vínculo a un servicio público del que deben estar orgullosos", apuntó.
En el mismo sentido se expresó Jiménez Ornelas, quien recalcó que otorgar condiciones "dignas" de trabajo a los elementos de Seguridad Pública contribuirá a disminuir los índices de corrupción, toda vez que no se verán en la "necesidad" de hacerse de recursos de los que carecen con mecanismos ilegales.
Destacó la importancia de mejorar los programas de capacitación en el Instituto Técnico de Formación Policial (ITFP) de la SSPDF, para que se eleven los estándares de selección y no se admita a personas por el hecho de que quieren ser policías sin contar con el perfil adecuado.
"El policía debe sentirse seguro de lo que está haciendo y ser consciente que no le debe su puesto a un favor de un jefe corrupto, sino a méritos propios y reales, y no suceda como ahora que vemos a policías premiados siendo los principales actores de la ineptitud como ocurrió en el operativo de la New's Divine", alertó.
Tanto Gertz Manero como Jiménez Ornelas coincidieron en la importancia de que en la SSPDF se establezca una relación estrecha con la Procuraduría General de Justicia y confiaron en que Mondragón y Kalb impulsará esas acciones.
Pidieron además dar marcha atrás de manera definitiva al esquema de Unipol, toda vez que consideraron que debe trabajarse primero "a fondo" para modernizar a las Policía Judicial y Preventiva e incluso integrarlas en una sola dependencia antes de pretender que compartan funciones.
Actualmente la SSPDF es la corporación policiaca de mayor envergadura del país, con 78 mil uniformados operativos, 35 mil de ellos policías preventivos, 28 mil más en la Policía Auxiliar y 15 mil en la Policía Bancaria Industrial.
El despliegue de esos uniformados está dividido en 70 Coordinaciones Territoriales de Seguridad Pública y Procuración de Justicia en las 16 delegaciones, siendo Iztapalapa la que cuenta con el mayor número de coordinaciones con nueve, seguida de Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, ambas con ocho.
La SSPDF fue nombrada con esta nomenclatura en 1995, integrando tanto a la Policía Preventiva como a la de Tránsito, pero sus antecedentes se remontan hasta 1928, cuando tuvo origen la Jefatura de la Policía del Distrito Federal.