Ejército de "Chapo" Guzmán iba con granadas por Vasconcelos
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Cd. de México.- Desde el puesto de hamburguesas Bunny, en la esquina de las calles Rubí y Esmeralda, en la colonia Tepepan, los testigos vieron llegar tres camionetas de lujo último modelo y una más de color verde con placas de Estados Unidos.
Eran las seis de la tarde del 17 de diciembre de 2007, cuando de las camionetas descendieron sujetos en traje y "facha de guardaespaldas".
Una hora después llegaron cuatro motocicletas con antenas y equipo de comunicación.
Para los vecinos este despliegue pasó inadvertido, pues es frecuente la presencia de camionetas y guardaspaldas. En ese rumbo de la capital mexicana residen personalidades del espectáculo, el deporte y la política.
Los hombres de traje realizaron constantes llamadas telefónicas desde la acera de la calle Rubí; minutos más tarde motocicletas y camionetas abandonaron el lugar con dirección al sur. Iban a cumplir una misión: reconocer el terreno para preparar la ejecución del subprocurador general de la República, José Luis Santiago Vasconcelos, ordenada por La Federación para el 22 de diciembre.
En unas cuantas horas el plan se frustró de manera fortuita.
La madrugada del 18, unas 15 patrullas llegaron al lugar y cerraron Esmeralda, Rubí y Las Torres.
Policías capitalinos detuvieron a cinco sujetos-tres eran policías en activo- en un vehículo Bora, placas 976-YGN, quienes llevaban armas largas y chalecos con las siglas FEDA (Fuerzas Especiales de Arturo Beltrán Leyva), el distintivo del grupo de sicarios que trabaja para este operador de El Chapo Guzmán.
En la camioneta verde con placas de Estados Unidos había un rifle R-15, un fusil FAL 7.62 mm, un subfusil Heckler MP-5, un lanzagrandas 40 mm, granadas antiaéreas y de fragmentación y 40 cargadores.
El fracaso de la madrugada del 18 de diciembre no detuvo la operación para ejecutar a Santiago Vasconcelos, sólo la pospuso unas semanas.
El plan fraguado por sicarios de Arturo Beltrán Leyva para asesinar al subprocurador se reactivó.
El 17 de enero, en la madrugada, tres hombres, presuntos integrantes de las FEDA, se apostaron en el Circuito Fuentes del Pedregal, de la colonia Fuentes del Pedregal, en Tlalpan, a unas cuadras del domicilio de Santiago Vasconcelos, en una calle que es ruta obligada del funcionario y sus escoltas para llegar a su vivienda.
Esta vez no hubo vehículos de lujo. Los sicarios iban en una guayín blanca, modelo 1971. Aguardaban Al subprocurador en su camioneta blindada, pertrechados con tres lanzagranadas HE66 antitanque -conocidos como M72-A3 LAW-, dos rifles AKS 7.62 milímetros con cuatro cargadores y 124 cartuchos útiles, con capacidad de fuego para hacer frente a los elementos de seguridad que protegen al funcionario.
También, de acuerdo con la información recabada, los gatilleros tenían planos con la ubicación de la casa de Santiago Vasconcelos, así como la ruta por la que debía pasar.
Nuevamente la suerte cubrió los huecos de la inteligencia. La presencia de la vieja Guayín en el lujoso vecindario resultó sospechosa para los policías capitalinos que patrullaban la zona, quienes lograron detener a José Luis Ochoa Buzo, Francisco Javier de la Cruz Mejía y al ex militar José Guadalupe Laguna Anguiano, quienes después confesaron a las autoridades federales que esperaban el paso del funcionario para dispararle. Las instrucciones para hacer fuego se las darían por radio, en el momento preciso, otro de sus cómplices.
Los sicarios también confesaron que el 22 era el día señalado por el cártel para la muerte de Santiago Vasconcelos, pero la célula encargada de la operación fue detenida también por la policía capitalina la madrugada del 18 de diciembre.
"A mí me avisaron inmediatamente. Fui avisado por el subprocurador de crimen organizado, el maestro Noé Ramírez Mandujano", relató el propio Vasconcelos al confirmar ayer a una radiodifusora la noticia sobre el frustrado atentado en su contra que fue dado a conocer por EL UNIVERSAL.
"Ya habían tenido algún intento el día 22 (de diciembre), pero yo salí de vacaciones el día 22 precisamente. Entonces, no fui visible", relató el funcionario que en la pasada administración estuvo a cargo de la lucha contra el narcotráfico y ahora se encarga, entre otras cosas, de procesos de extradición de delincuentes solicitados por Estados Unidos.
También confirmó que las investigaciones apuntan a que fue precisamente el cártel de El Chapo Guzmán el que planeó el atentado.
"Creo que no soy el más popular entre ellos (los cárteles de las drogas) y cualquiera de estos puede ser, pero la línea más fuerte es esta organización."
El fin de narcos al intentar asesinarlo, para Santiago Vasconcelos es claro: "La apuesta de ellos era escalar con un golpe espectacular, precisamente para amedrentar a la sociedad".
Hoy, la seguridad de Vasconcelos y otros funcionarios federales ha sido reforzada ante la posibilidad de que La Federación, alianza de cárteles a la que pertenece la organización de El Chapo Guzmán, insiste.
(Con información de Jorge Villalpando y María de la Luz González)