México, el primer proveedor de EU gracias al T-MEC

Nacional
/ 29 junio 2021

Superávit y más comercio, los beneficios; expertos solicitan resolver los problemas que ya hay sobre la mesa

A un año de la entrada en vigor del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), México ha logrado –pese a la pandemia y la baja del comercio global en 2020– consolidarse como el primer proveedor del mercado estadunidense, desplazando en varios meses del último año a China y Canadá.

Desde su entrada en vigor el 1 de julio de 2020, el T-MEC ha sido pieza clave para el crecimiento mexicano y para dar certeza jurídica a las inversiones en el país, incluso pese a los cambios regulatorios internos de energía o en el ámbito laboral, que generaron quejas entre los ámbitos productivos de los tres países; sin embargo aún presenta retos importantes para explotar su máximo potencial, coinciden expertos entrevistados por MILENIO.

El ex jefe negociador del T-MEC, Kenneth Smith Ramos, consideró que debido al T-MEC México se mantiene como el primer socio comercial de EU. Explicó que “es precisamente gracias a la continuidad que dentro del acuerdo se da un ambiente de cero aranceles”, ya que China e inclusive entidades europeas o centroamericanas enfrentan aranceles superiores a los de México al entrar al mercado estadunidense.

El embajador del Servicio Exterior Mexicano, y ex negociador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Miguel Ruíz-Cabañas, consideró que “el mayor acierto es la existencia misma del T-MEC”. Hay que recordar, rememoró, que en 2017 el presidente Donald Trump estuvo a minutos de anunciar la salida de EU del TLCAN, “eso hubiera descarrilado muchas cosas, y dos, se está creando un marco de confianza por lo que veo en los anuncios de los gobiernos, de cómo trabajar juntos hacia los objetivos”.

El también ex negociador del TLCAN Jorge Molina indicó que el mayor beneficio del T-MEC es por mucho la certeza jurídica que establece para cualquier inversionista que quieren invertir en alguno de los tres países, porque el tratado no solo tiene un marco de aplicación muy alto, sino que también es muy específico.

Según datos de la Oficina del Censo de EU, de enero a abril pasados el comercio total de bienes entre ese país y México sumó 208 mil 642 millones de dólares (mdd), un aumento de 19 por ciento respecto a 2020, y presentó un superávit histórico de 35 mil 449 mdd, y con esto se mantiene en lo que va del año como primer socio comercial de EU.

“Las cifras revelan las grandes ventajas que brinda el T-MEC”, sostuvo Smith Ramos, lo cual representa que firmar el tratado ha sido el principal acierto del país al tener la ventaja de que todos los productos mexicanos están libres de arancel para entrar a EU.

Molina afirmó que “todos los beneficios no van a funcionar de la misma manera si el gobierno mexicano sigue peleándose con el sector privado, y sigue tomando decisiones que hacen cambiar las leyes como en el caso del sector energético”.

Para Smith Ramos a pesar de la crisis por la pandemia, “las cifras comerciales son positivas entre México y EU, y eso manda la señal de que el T-MEC está funcionando, es decir, el entorno de libre comercio está generando más comercio en América del Norte, pero para maximizar los beneficios tenemos que hacer la tarea bien desde el punto de vista doméstico en México”.

Desaciertos  Dentro de los desaciertos del acuerdo, Molina comentó que México debe analizar el manejo de los asuntos laborales y medioambientales, ya que durante la última parte de la negociación y sobre todo la prisa que tenía el país por concluirla, llevó a tomar decisiones que no necesariamente fueron las mejores.

Ruíz-Cabañas resaltó que el T-MEC no ha mostrado sorpresas con algunas demandas del tipo laboral, ya que el acuerdo prevé los mecanismos para la solución de este tipo de controversias.

Smith Ramos resaltó que en temas como el energético y el agrícola, ha habido problemas generados desde el gobierno de México como buscar imponer las leyes de hidrocarburos y la eléctrica que van en contra del T-MEC, y por posturas ideológicas como prohibir la entrada de maíz o semillas modificadas genéticamente al suelo mexicano desde EU.

“En la parte laboral no es como tal un desacierto, se debe revisar los argumentos de EU para decir que hay una violación a los compromisos laborales, porque eso nos va a permitir ver si el sistema está siendo respetado o si se trata de simples casos para satisfacer a los sindicatos de EU que buscan protección en contra de las exportaciones mexicanas del sector automotriz”, comentó.


 
Pendientes Ruíz-Cabañas sostuvo que el mayor pendiente es asegurar que los beneficios del T-MEC se afiancen en lo que se revisa nuevamente el tratado en seis años y destacó que deben analizarse las políticas domésticas de México para que alienten la inversión y así ver los beneficio del propio acuerdo.

Para Smith Ramos el reto es resolver lo más pronto posible los irritantes comerciales que ya hay sobre la mesa y no dejar que se multipliquen, y trabajar de lleno con EU para convencerlos de que invertir en México es bueno para América del Norte.