Putin, Modi y Xi Jinping se unen para una cumbre contra la influencia global de EU

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Xi Jinping, su homólogo ruso Vladímir Putin y el primer ministro indio Narendra Modi encabezan la reunión, acompañados por otros dirigentes de Asia y Oriente Medio

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Las principales potencias de Eurasia se dieron cita en Bishkek para una nueva cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en un encuentro que puso nuevamente sobre la mesa el creciente peso de China y Rusia frente a la influencia de Estados Unidos y sus aliados.

El presidente chino Xi Jinping, su homólogo ruso Vladímir Putin y el primer ministro indio Narendra Modi encabezan la reunión, acompañados por otros dirigentes de Asia y Oriente Medio.

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Aunque la OCS nació como un mecanismo de cooperación en materia de seguridad, con el paso de los años se ha convertido en uno de los principales espacios de diálogo entre gobiernos que buscan ampliar sus vínculos fuera del eje occidental.

La agenda comenzó con una serie de encuentros bilaterales. Putin y Xi mantuvieron conversaciones al margen de las sesiones principales, mientras Moscú reiteró su intención de avanzar hacia un régimen permanente de exención de visados con China.

El mandatario ruso también tiene previsto reunirse con el presidente iraní Masoud Pezeshkian una vez iniciadas las sesiones oficiales. Para Moscú y Teherán, ambos sometidos a fuertes tensiones con Occidente, el encuentro representa una oportunidad para consolidar alianzas económicas, políticas y estratégicas con países que no forman parte del bloque occidental.

$!El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres (izquierda), y el presidente de Kirguistán, Sadyr Zhaparov, en la Cumbre de la OCS en Bishkek, Kirguistán, el lunes 31 de agosto de 2026.

UNA ORGANIZACIÓN CADA VEZ MÁS AMPLIA

La OCS fue creada en 2001 por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán con el objetivo inicial de fortalecer la cooperación en materia de seguridad regional.

Desde entonces, el organismo ha aumentado considerablemente su número de integrantes. Actualmente forman parte de él diez países: China, Rusia, India, Irán, Pakistán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Además, varias naciones participan bajo distintas categorías de asociación.

Pekín ha impulsado especialmente la expansión de la organización y busca convertirla en una plataforma de cooperación más amplia. China ha presentado a la OCS como un ejemplo de un modelo internacional alternativo al de instituciones dominadas por Occidente, mientras estrecha su coordinación política y económica con Moscú.

El gobierno chino sostiene que la organización ha encontrado una vía propia para impulsar la cooperación regional y ha defendido la construcción de un sistema internacional menos dependiente de las estructuras encabezadas por Estados Unidos.

Sin embargo, el crecimiento de la OCS no significa que sus integrantes formen un bloque homogéneo.

RIVALIDADES DENTRO DE LA PROPIA ORGANIZACIÓN

Uno de los principales obstáculos para que la OCS se convierta en una alianza política o militar comparable con otras estructuras internacionales son las diferencias entre sus miembros.

India, por ejemplo, mantiene una relación especialmente compleja con China y Pakistán, dos de los países con mayor peso dentro de la organización. Nueva Delhi mantiene además una política exterior que busca conservar vínculos tanto con Rusia como con Occidente.

Para Dinakar Peri, investigador de estudios de seguridad en Carnegie India, la participación india en la OCS tiene un valor estratégico precisamente porque permite a Nueva Delhi permanecer dentro de las conversaciones que están redefiniendo el equilibrio de poder en Eurasia.

La organización, según esta perspectiva, ofrece a India acceso directo a las discusiones regionales y la posibilidad de defender sus intereses sin quedar alineada completamente con ninguna de las grandes potencias.

Por ello, el significado de la cumbre para Nueva Delhi podría estar menos relacionado con la adopción de acuerdos concretos y más con la capacidad de proyectar influencia y mantener abiertas sus opciones diplomáticas.

TURQUÍA MIRA HACIA EURASIA

Otro país que intenta aprovechar el espacio ofrecido por la OCS es Turquía.

Ankara ingresó como socio de diálogo en 2012 y el presidente Recep Tayyip Erdogan ha expresado en distintas ocasiones su interés en que Turquía avance hacia una participación plena en la organización.

La estrategia turca responde a una política exterior que intenta equilibrar sus relaciones tradicionales con Occidente —incluida su pertenencia a la OTAN— con una creciente presencia económica y política en Eurasia.

Turquía mantiene importantes vínculos comerciales con la Unión Europea a través de un acuerdo establecido en 1995. Sin embargo, su proceso de adhesión al bloque europeo permanece estancado desde hace más de dos décadas.

En ese contexto, la OCS representa para Ankara una vía adicional para ampliar sus relaciones internacionales sin abandonar sus vínculos con Europa y Estados Unidos.

MÁS QUE UNA ALIANZA, UN ESPACIO DE PODER

La cumbre evidencia así una realidad más compleja que la simple formación de un bloque antiestadounidense.

China y Rusia pretenden utilizar la OCS para ampliar su margen de maniobra frente a Occidente, mientras países como India y Turquía buscan evitar quedar atrapados en una rivalidad entre grandes potencias.

El resultado es una organización con una influencia creciente, pero también marcada por profundas diferencias internas. Su importancia no necesariamente radica en funcionar como una alianza política o militar, sino en ofrecer un escenario donde gobiernos con intereses distintos pueden negociar, coordinarse y proyectar una imagen de un mundo cada vez más multipolar.

La reunión de Bishkek muestra, en última instancia, que el mapa diplomático de Eurasia se encuentra en plena transformación y que China y Rusia están decididas a aprovechar esos cambios para ampliar el espacio de cooperación fuera de las estructuras tradicionales lideradas por Occidente.

Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la carrera de Periodismo y Comunicación, con una especialidad en Fotografía y Producción Audiovisual, y en Geopolítica.

Ha trabajado para diversos medios y ONGS en Europa y México por más de 15 años. Su enfoque y especialidad son las noticias de Política Internacional y Nacional y conflictos, buscando la veracidad, objetividad y la investigación periodística.

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