El campeón quiere más
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Todos los halagos que se le quieran hacer a los Rayados de Monterrey son perfectamente válidos y merecidos porque los resultados del equipo que dirige Vucetich avalan las decisiones que se han tomado.
Ser campeón de Liga, campeón de la Interliga y empezar este torneo ganando por goleada se alzan como argumentos ante los cuales sólo queda ponerse de pie y aplaudir.
La afición rayada vive una de las épocas más emotivas en muchos años porque parece que por fin puede empezar a sentir la seguridad de que su equipo será protagonista en cualquier terreno en el que se presente.
En referencia específica al partido frente a Indios de Juárez tenemos que ser realistas y aceptar que el cuadro de Pepe Treviño no opuso resistencia.
Trató en los primeros minutos de plantarse ordenadamente en la cancha pero poco a poco sucumbió ante las embestidas Rayadas.
De ahí en adelante los muchachos de Vucetich sólo tuvieron que hacer lo que saben y lo demás fue pura pachanga porque incluso creo que Monterrey administró el esfuerzo viendo que no era necesario quemarse físicamente en un partido que para la parte complementaria podían ganar caminando.
Una de las grandes incógnitas era ver cómo se comportaría el equipo con la ausencia de Suazo y por ahora la goleada y la forma en que se repartieron los goles los jugadores no permitió que se extrañara al chileno.
Monterrey tiene todavía abierta la posibilidad de contratar un jugador extranjero y me queda claro que lo hará para apuntalar el eje del ataque y tener otra opción junto con De Nigris y Carreño.
Por cierto, el gol de Aldo fue una obra maestra de técnica individual por la forma en que espera la pelota, acomoda el cuerpo y decide una ejecución rápida y contundente que le permitió a Rayados con el 2-0 hasta ese momento, respirar tranquilo hacia la victoria.
Mención especial merece también Osvaldo Martínez ya que el paraguayo se convirtió en el hombre que aportó movilidad y que acompañó a los atacantes a realizar su tarea. Si antes De Nigris y Suazo se hablaban de tú con la pelota, ahora le toca a Osvaldito mientras esperamos a ver quién más se integra al equipo y qué papel puede desempeñar en el terreno.
La agenda del Monterrey está muy congestionada de compromisos porque a partir del 28 de diciembre en que regresaron de unas "mini" vacaciones prácticamente no han estado en casa.
Se fueron el 1 de enero a la Interliga y regresaron el jueves pasado para concentrarse el viernes, jugar el sábado y por si fuera poco tuvieron que viajar este domingo todos, absolutamente todos, a la ciudad de México a recibir el Balón de Oro.
El mes de febrero pinta muy pesado porque Monterrey disputará ocho partidos entre liga y Libertadores y para colmo, la semana del clásico será una de las más itensas porque juegan el domingo siete en Toluca, el miércoles 10 en Sao Paulo y el sábado 13 reciben a los Tigres. ¿Resistirántoda esta carga de trabajo conservando el extraordinario nivel que hoy tienen? Ese es el reto de Vucetich y su cuerpo técnico.