Los vulnerables
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Los migrantes peligran tanto como los bebés antes de nacer.
A los que quieren emigrar al sueño de la vida se les impide nacer. Esa frontera del alumbramiento frustrado es tan infranqueable -para las pequeñas vidas indefensas e inocentes- como lo fue aquel muro de Berlín de pésima memoria.
Peligran también los migrantes que intentan cruzar la otra frontera que tiene río y tiene muro, tiene migra y tiene desierto y serpientes, tiene francotiradores y Ejército, vigilancia aérea robótica, tiene insolaciones y congelaciones y, después...deportaciones. Se ha refuerza ahora, de este lado, esa valla múltliple con cortinas de despojo y de acribillamiento para los que cruzaron la frontera sur. Aquéllos y éstos son ahora los más vulnerables. Se les niega a unos el derecho a vivir como si fueran injustos agresores o excremento desechable y a otros el derecho a trabajar, negándoles los papeles necesarios.
Son víctimas que están en la intemperie, sin protección legal, sin reconocimiento de su dignidad humana. Víctimas de la codicia que privilegia el poder y la fuerza opresora sobre el bienestar, la seguridad y la protección legítima.
La globalización solidaria anhela la civilización de la vida respetada y custodiada por todos los vivientes. Busca encadenar los eslabones del bien ser, del bien hacer, del bien estar y el bien tener pero no para unos cuantos sino para todos.
Frente al estropajo de codicias que pretenden un tener injusto, exagerado y excluyente, se levanta esa potente emigración hacia la vida y hacia el trabajo que no puede ser contenida sólo por una resistencia violenta o una agresión letal.
La comunidad da poder a sus representantes para que logren la paz en la justicia, abriendo a todos las oportunidades de plena realización. Los modelos viciados de desigualdad perpetúan y nutren enfrentamientos entre quienes podrían ayudarse y complementarse para una prosperidad común.
Todos somos responsables por omisiones o por comisiones, por recíprocas acusaciones en lugar de acuerdos, convergencias y realizaciones. Si se masacra la conciencia comunitaria ¿podrá lograr, siquiera el temor, lo que fue incapaz de lograr el amor?...