La foto de Gadafi y Felipe Calderón

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Opinión
/ 4 abril 2011

 

Incómoda resultó el acercamiento del Gadafi al primer Mandatario de México, ya que el Gobierno no quería ser descortés, pero tampoco deseaba un encuentro con el tirano

En la foto oficial de la Cumbre de la Unión Africana de julio de 2010, el presidente Felipe Calderón sonríe de pie. A una persona de distancia a su derecha, en su habitual traje de beduino rematado con lentes oscuros, el líder de Libia, Muamar Gadafi luce distraído ante el flashazo de la cámara. Los separa sólo el anfitrión, el premier de Uganda, Yoweri Museveni. Pero al coronel, hoy bombardeado por la OTAN, no le bastó eso. Deseaba conocer más de cerca al mexicano.

Desde días antes, en Los Pinos nadie quería hacer el largo y tedioso viaje hasta Kampala, la capital de Uganda. El equipo más cercano al primer Mandatario intentó torpedear una gira a la que no le veían ningún sentido habiendo tantas cosas que enfrentar y resolver en el país.

Sin embargo, los organizadores de la XVI Conferencia sobre Cambio Climático insistieron en que la presencia del panista entre los líderes africanos sería muy apreciada por ellos quienes, por el puro gesto, le darían sus 35 votos, que en el concierto internacional -donde una nación es un voto- pesan como toda Europa.

Cuando Calderón entró a la reunión, volteó hacia la canciller Patricia Espinosa, impulsora de la gira, y le regaló su característico seño fruncido, ceja levantada. Un recorrido de saludos por la sala de jefes de Estado le llevó a conocer personalmente a dictadores, golpistas, represores, genocidas, asesinos, cleptócratas y, desde luego, también algunos mandatarios democráticamente electos.

Calderón les habló del cambio climático, les dijo que los africanos serían los más beneficiados por un endurecimiento de las normas sobre emisiones contaminantes. Lo escucharon con atención y lo vieron con extrañeza.

Los cálculos fueron correctos: el puro gesto de su viaje les bastó para garantizarle sus votos en Cancún, en noviembre-diciembre de ese mismo año, claves para lograr los acuerdos que cabildeó personalmente el michoacano.

En medio de la encerrona de mandatarios africanos, la canciller recibió de sus homólogos libios un recado: Gadafi quiere conocer a Calderón.

Para la SRE, la foto no convenía, así que dieron una contestación burocrática a la invitación. Los hombres de Gaddafi insistieron: una reunión bilateral México-Libia.

El Gobierno no quería ser descortés, pero tampoco deseaba un encuentro cara a cara con el tirano. La estrategia: ganar tiempo pues la estancia del panista desde un inicio se anunció que sería corta. Libia no dejaba de solicitar.

México no dejaba de responder que la agenda estaba apretada, llena, que estaban tratando de encontrar un espacio... hasta que Calderón abordó de nuevo el TP-01 que lo regresó a suelo azteca.

Gadafi se quedó sin reunión bilateral, sin la clásica foto de los dos sentados ensillas altas de respaldos ostentosos saludándose mientras sonríen a la cámara. Calderón se salvó. La imagen sería hoy aprovechada a discreción de sus opositores.

SACIAMORBOS

Ya está agendado: el miércoles, debate Moreira-Lozano.

Nació en Mérida, Yucatán, México. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Actualmente es el conductor del noticiero matutino ‘Primero Noticias’ de Televisa. Durante su carrera profesional ha recibido varias veces el Premio Nacional de Periodismo, fue incluido en la lista del 2008 de Jóvenes Líderes Mundiales del Foro Económico Mundial y ha sido distinguido como líder mexicano.

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