Ignacio Cepeda Dávila: A 64 años de su muerte

Opinión
/ 21 junio 2011
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Sucedió el domingo 22 de junio de 1947. Inesperada, la noticia sorprendió no sólo en Coahuila, sino en todo el País. El general Ignacio Cepeda Dávila, gobernador de Coahuila se había quitado la vida. Así, entre sospechas e incertidumbre, el nombre de este revolucionario quedó impregnado en la historia regional.

Militante del Partido Revolucionario Institucional, llevaba un año, seis meses y veintiún días en su cargo desde aquel sábado 1 de diciembre de 1945, cuando asumió el Ejecutivo Estatal. Hoy se cumplen 64 años de su muerte.

Originario de Arteaga, en donde nació el 24 de noviembre de 1904, e influenciado desde pequeño con ideas progresistas, Cepeda Dávila era hijo de Abraham Cepeda de la Fuente.

Comenzó su vida política al ser electo Presidente Municipal de Arteaga, puesto que ocupó de 1931 a 1933. En ese periodo el afecto y confianza de la gente le valió para seguir escalando la política. De 1941 a 1943 fue Diputado por la 35 Legislatura del Estado.

Al terminar dicho periodo contendió para la Alcaldía de Saltillo, misma que ganó y ejerció a partir de 1943. Dentro de sus acciones más memorables como Presidente Municipal está la organización del Segundo Congreso de Ayuntamientos del estado de Coahuila, así como conseguir que Saltillo fuera la sede del Congreso Nacional de Educación Normal un año después.

La experiencia que le precedía al General, y el esmero a su trabajo que la gente advertía en él, lo colocaron como el candidato favorito a las elecciones de Gobernador, mismas que ganó en 1945. Así, al iniciar su administración, se convirtió en el segundo Gobernador Constitucional del Estado de Coahuila procedente de Arteaga -el primero fue Jesús Valdés Sánchez-.

La gente que lo conocía resaltaba en él la honestidad y responsabilidad que se notaban, tanto en su trabajo personal, como en su administración. Dentro de las obras que inició en su mandato se pueden resaltar la creación del Hospital Civil de Saltillo; los primeros estudios para la construcción de la Carretera Federal 57; el campo de aviación de Saltillo; obras de irrigación en todo el estado, y la pavimentación de las carreteras Zapata-Viesca y Nueva Rosita-Múzquiz.

Otra de sus aportaciones marcó el inicio de la industrialización en la capital coahuilense: la llegada de la empresa Internacional Harvester.

El general Cepeda Dávila hizo mella en el campo de la educación, distribuyendo, por primera vez en Coahuila, libros gratuitos a niños mediante un convenio realizado con el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio.

Asimismo creó la Escuela Femenil y construyó el edificio para la Universidad de Coahuila, hoy ocupado por el Instituto Tecnológico de Saltillo.

Su muerte, aquel 22 de junio del 47, no fue nunca esclarecida, aunque oficialmente se trataba de suicidio. ¿Motivos? No, sólo rumores. No obstante, lo que se ha manejado a lo largo de la historia fue que existía una constante confrontación política con el presidente Miguel Alemán Valdés y sus representantes en Coahuila, con quienes jamás estuvo de acuerdo.

Lector, escritor, periodista y diseñador de contenidos digitales, César Javier Gaytán Martínez es actualmente Coordinador de Innovación Editorial en Vanguardia. Desde esta posición, lidera proyectos de experimentación narrativa, mejora de procesos, creación de nuevos contenidos e implementación de inteligencia artificial en la redacción.

Escribe mensualmente para Historias de Saltillo, una sección dedicada a explorar la memoria colectiva de la ciudad. También coordina Rodeo Capital, una revista enfocada en la cultura western y la vida vaquera, y asesora proyectos de contenido patrocinado. Además, gestiona las entrevistas semanales que se publican en A La Vanguardia y, desde 2019, impulsa la creatividad y metodología en las ediciones anuales de Círculo de Oro.

Como narrador, César escribe sobre tecnología, cultura pop, ciencia ficción e historias híbridas que combinan el surrealismo con lo cotidiano.

Interesado en el periodismo narrativo, busca personajes inusuales, momentos íntimos y relatos que desafían lo convencional. Sin embargo, a pesar de todo eso, siempre elige la ficción para entender el mundo.

Reflexiona con angustia sobre el lenguaje, la literatura, el periodismo y el diseño de futuros.

Es, además, un aspirante a patafísico.

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