`Mi esposo siempre ha controlado el dinero, él sólo lo guarda y siento que vivimos como pobres.'

Opinión
/ 20 junio 2011

QUERIDA ANA:

Finalmente me animé a escribirle. Mi problema podría parecerle, tal vez a usted y a algunos de sus lectores, insignificante, comparado con algunos que recibe, pero debo decirle que necesito urgentemente airear mis sentimientos. Y espero que mis suegros lean esto. Sé que mi suegra lee su columna, porque lo ha dicho en varias ocasiones, así que tengo la esperanza de que mi carta llegue a sus manos.

Tengo 20 años casada con mi esposo, No tenemos hijos. De ninguna manera somos pobres, pero todavía me da dinero todas las semanas para el mandado. Nunca me ha sacado una tarjeta de crédito ni he tenido una chequera.

Trabajé durante los primeros once años de nuestro matrimonio, pero acabé renunciando porque todo lo que se me permitía hacer con mis quincenas era pagar los abonos de "nuestro carro" que él cambiaba cada dos años, pero que yo manejo solamente los domingos cuando voy a Misa (porque él no quiere ir) y de allí voy al súper mercado a comprar el mandado. Y debo regresar lo más pronto posible a la casa porque él ya está esperando el carro para salir y regresa hasta la hora de la comida. Y por supuesto no toco el carro en toda la semana. El dice que para qué lo quiero, al fin que ni salgo. No salgo porque ni ropa buena tengo, ni me da para nada.

Durante muchos años mis suegros, que tienen mucho dinero también, en las Navidades y aniversarios, nos hacen siempre regalos en efectivo. Los cheques los recibe mi esposo y los guarda, pero jamás he visto nada de ese dinero. Un vez me di cuenta por una ojeada que pude dar, que el cheque era por $10,000.00 y ellos siempre dicen que es para los dos. ¡Sí, cómo no! Un día le pregunté por el dinero y me dijo "Lo tengo guardado". Y fin de la conversación. Nunca he tenido ayuda en la casa y vivimos como pobres. Si mis suegros me preguntaran en qué me gasté el regalo que me dieron, les diría la verdad, pero nunca me han preguntado.

Nunca he mencionado la palabra "divorcio", el cual he considerado algunas veces, porque sé que él me mataría antes que darme el divorcio, por muchas razones, empezando por sus papás. Pero últimamente le juro que desearía que mejor me matara o morirme.

Perdone que le diga esto último, y tal vez diga que "no es para tanto", pero no son sólo esas cosas, son cientos de cosas todos los días, y casi todo relacionado con el dinero, como si estuviéramos muertos de hambre. ¿Qué puedo hacer? No sé. Por favor aconséjeme. Lo necesito mucho. Gracias.

ATRAPADA SIN SALIDA

QUERIDA ATRAPADA

SIN SALIDA:

El matrimonio debería ser una sociedad. Así lo dice la ley. Pero el matrimonio suyo es más como una relación amo-esclava.

Los cheques que les han obsequiado sus suegros deberían haber sido para ser empleados en algo que ambos puedan gozar, o en viajes de vacaciones. No deben ir a parar al bolsillo de su esposo para no ser vistos jamás y no conocer el paradero del dinero. Su esposo es un hombre egoísta y desconsiderado.

Pero en su matrimonio existe algo más que desigualdad material arruinando su relación. Por ese motivo, ni piense por un momento que su problema pueda parecer insignificante frente a los problemas de otras personas. Usted tiene un conflicto grande que no puede resolver sola.

Por ese motivo le sugiero que vaya con su esposo a consultar con un consejero matrimonial o con un psicólogo o una psicóloga. Si su esposo no quiere ir, vaya usted sola. Podemos pensar que él no quiera darle dinero para pagar las consultas, por ello le propongo que acuda a "Sí Mujer", Centro de Salud Integral de la Mujer, institución dependiente del Gobierno del Estado, ubicada en la calle Hidalgo No. 714, entre Múzquiz y Corona, con teléfono 4-10-43-05. En ese sitio puede encontrar un área de Psicología donde podrán darle la terapia que tanto necesita. El servicio es gratuito y tienen un horario de 8 de la mañana a 3:30 de la tarde, de lunes a viernes. Y si aún con la terapia (estoy segura de que no será así), usted todavía "preferiría estar muerta", el terminar su miserable matrimonio siempre será mejor que pensar en eso.

ANA

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QUERIDA ANA

¿Cómo reconocer a un mercader de la salud? ¿Cómo reconocer al charlatán? Esas personas generalmente aconsejan comprar un "medicamento" que solamente ellos tienen. Casi siempre ostentan títulos falsos. Hay que sospechar de alguien que afirma que la mayoría de las dietas o medicinas son incompletas o defectuosas. Además no hay tés, pócimas o bebidas mágicas que curen lo incurable. Ellos por lo general prometen curas milagrosas. Venden una ilusión, una mentira, un engaño. Esta es la parte más inmoral: Dar esperanza cuando ya no la hay. Yo me topé con alguien así y ahora digo: ¡Es increíble que me haya dejado engañar con tantas mentiras! Ni remedio. Publique esto por favor.

ENGAÑADO

QUERIDO ENGAÑADO:

Gracias por sus advertencias. Sí, cuantas veces somos engañados, y no sólo con eso. Lamento que le haya sucedido a usted. Pero qué bueno que ya aprendió.

ANA

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