`No quiero que mis hijos me organicen una fiesta de cumpleaños...'
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QUERIDA ANA:
Antes que todo quiero felicitarte por tu columna y te admiro, ya que tu labor requiere de mucho pensamiento, pero creo que a ti se te da con facilidad. Soy una asidua de tus mensajes de aliento que ofreces a quien te lo solicita y espero que Dios Nuestro Señor te siga dando sabiduría y salud para seguir adelante y que tengas éxito con todo lo que realizas.
Soy una mujer de 51 años, viuda, y mi problema o situación es que el próximo mes, en la primera semana de agosto, va a ser mi cumpleaños y mis hijos están planeando festejarme con una fiesta un poco grande, se puede decir, a la que invitarían a familiares y amigos y la cual iba a ser sorpresa, pero por cosas del destino me acabo de enterar y hablé con ellos y les dije que no deseo, ni estoy dispuesta, a aceptar ningún festejo de ese tipo, pues no me siento con ganar ni humor para estar celebrando de esta manera.
Ana: aún no he superado la pérdida de mi esposo, que fue hace un año, ya que él partió de esta tierra para estar en un lugar mejor, y desde que él se fue, me siento sola, sin rumbo fijo, por así decirlo, nada me consuela, solamente mi familia, hijos, padres, nietos que son mi alimento para seguir adelante y con la ayuda espiritual de Dios Nuestro Señor, sobre todo, y gracias a Dios tengo un trabajo, el cual me ayuda mucho (durante el día) a no pensar en afligirme.
Platicando con una de mis hijas (quien está principalmente planeando la fiesta), le comenté que por favor suspendan los preparativos, pues no tengo la intención de asistir (pues no me veo rodeada de familiares y amigos festejando mi cumpleaños sin mi esposo). Ana, yo sé que el fecho de festejar mi cumpleaños no estoy haciendo nada malo, porque mi esposo está conmigo día y noche en mi mente y en mi corazón.
No sé si estoy equivocada, por eso deseo su consejo. Quisiera que mi familia me comprendiera pero no logro hacerlos entender.
Nuestro matrimonio duró 32 años, y como en todo, tuvimos nuestras dificultades, pero salimos adelante y los bellos momentos que vivimos superan "todo lo demás".
Estoy decidida a hablar seriamente con mis hijos para que cancelen la fiesta, pero me urge tu opinión al respecto y disculpa que te lo diga, pero no me gustaría asistir con psicólogos, etc.
De antemano gracias por tu atención a la presente y recibe un cariñoso saludo. Dios te bendiga.
P:D: soy católica y claro que el día de mi cumpleaños le voy a dar gracias a Dios por un año más que me regala y convivir solamente con mi familia. Atentamente.
NADA QUE FESTEJAR
QUERIDA NADA QUE FESTEJAR:
¿Nada qué festejar? Perdóname, pero sí tienes mucho que festejar. Para comenzar estás aquí y ahora, tienes hijos, tienes nietos, tienes padres, tienes salud, tienes trabajo. Tuviste un compañero al que amaste y te amó y te acompañó en el camino de la vida durante 32 años. ¿Te parece poco? Dios ha sido espléndido en sus bendiciones para ti. Así pues, si tú no decides ser feliz, nadie podrá hacerte feliz. Y si decides ser feliz, nadie ni nada podrá hacerte infeliz. Somos nosotros quienes hacemos de la vida lo que es.
La sabiduría popular tiene un cuentecillo en el cual presenta a un anciano que, cansado de su suerte, caminaba rumbo a su choza cargando un haz de leña. Puso su carga un momento en tierra para lamentarse y desear a gritos la llegada de la muerte. En eso, ésta se le apareció de repente y le preguntó para qué la había llamado. El viejo campesino, al verse frente a la posibilidad de abandonar la vida que un rato antes le parecía poco atrayente, respondió sencillamente: "Para que me ayudaras a echarme nuevamente al hombro este haz de leña".
Aún quienes más enfáticamente nieguen la posibilidad de lograr o recuperar la felicidad en este mundo, tienen la secreta esperanza de encontrar algo que les dé la posibilidad de encontrar algo que atenúe su pesimismo y les descubra una luz que ilumine el horizonte de su vida. La esperanza de alcanzar la felicidad es lo último que muere en el corazón humano, y aún cuando los labios se expresen negativamente acerca de esa posibilidad, persiste el anhelo de conocer el mejor camino para llegar por lo menos a una satisfacción relativa y nos hace aferrarnos a la vida aún en las peores circunstancias.
Tus hijos quieren verte feliz, quieren verte alegre y por ello quieren aprovechar tu cumpleaños para festejarte. No los desilusiones. Piensa en ellos y en lo que los entristece tu tristeza. Además, aunque yo sinceramente y de corazón te deseo una larga y dichosa vida, tienes que pensar en que nadie tenemos comprada la vida. ¿Vivirás otro cumpleaños? ¿Tus hijos podrán festejarte el año próximo, o los que vengan después? ¿Estará toda tu familia completa en otra ocasión? No desaires esta oportunidad de estar contenta y feliz y hacer feliz a tu familia. Dios estará feliz al verte en Misa con tu familia y después te acompañará en el festejo que te preparan. El está siempre a nuestro lado. Y tu esposo estará también allí, gozando verlos dichosos a todos. Permite que el suave viento del amor divino disemine tus sonrisas en los corazones de quienes te aman. ¡Feliz cumpleaños!
ANA