Pobreza de Candidatos/Votos al "Menos Malo"
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Felipe Calderón, quien no aprende a gobernar a pesar de que ya cursa su quinto año en Los Pinos, se dirigió a un apretado grupo de líderes -nombrados arbitrariamente y sin más consensos que el de los miembros más célebres del establishment-, para asegurarles que si los candidatos "que tenemos" -no precisó si se refería sólo al PAN y a Ernesto Cordero, el más vulnerable de sus entenados quien goza de la parafernalia oficial para postularse-, no son del todo convincentes para ellos -los allí reunidos- entonces tales deberían ser quienes tomaran la dirección de las cosas y lanzaran sus propias candidaturas. Un reconocimiento evidente, que pretendió ser defensa, a la ausencia de cuadros y liderazgos en un país asfixiado por la nueva aristocracia al amparo de una demagogia feroz e infecunda.
Dos apuntes podemos hacer al respecto:
1.- No hace mucho, en conversación con Manlio Fabio Beltrones -"2012: La Sucesión"-, le pregunté a éste sobre cuánto tiempo había transcurrido desde que los mejores, mujeres y hombres, habían dejado de acceder a los puestos públicos de relevancia. La respuesta fue un prolongado "Uyyyyy", subrayando con ello la proclividad de los excelentes a integrarse a la iniciativa privada por diversas razones, una de ellas la pecuniaria pero también por el desprestigio de la política y la ausencia de vocación nacionalista, cuando México más necesita a sus talentos para seguir adelante en medio del berenjenal a donde nos han arrojado las dos últimas administraciones -las de Lady Gaga para acá, siguiendo la precisión presidencial de gran clase-.
2.- En 2006, fue evidente que buena parte de los electores estaba convencida de que ninguno de los finalistas en la contienda presidencial merecía su voto; y, por ende, se hicieron cábalas para seleccionar al "menos malo" o a quien no estaba tan contaminado por la "campaña negra" orquestada por las mismas manos que hoy vuelven a crispar los escenarios: las de Antonio Solá, experto españolen marketing político y, sin duda, quien más influyó en las distorsiones que posibilitaron el turbio arribo de Calderón a la Primera Magistratura. Aún así no había mucho de donde escoger entre un elemento a quien se veía como un mafioso, otro como un mesiánico y uno más como un mediocre. Ascendió, a trompicones, el último y las consecuencias las tenemos muya a la vista.
Ello nos lleva a una conclusión dramática por severa: los partidos políticos no están cumpliendo con su papel de generar confianza, primero, y líderes, después, capaces de sostener proyectos viables que aseguren, en un entorno de turbulencias, la viabilidad de México como nación. Es decir, han perdido demasiado tiempo en disputas estériles y en batallas pírricas sin asomarse a la ciudadanía que clama por dirigentes honestos que sepan honrar sus palabras. No se les encuentra ni buscando en los búnkers del gobierno federal armados con tecnología de punta, sobre todo para espiar a los personajes incómodos -no sólo a los criminales- en una derivación del fascismo bajo mil pantallas simuladoras.
Además, como ya hemos comentado en este espacio, los nuevos líderes sociales -la señora Wallace, el empresario Martí, la periodista Cacho y el poeta Sicilia-, han surgido de sus propios dramas personales, más por el dolor íntimo por las vejaciones externas que han dejado enormes rastros de sangre que por su propósito de encabezar convocatorias populares. ¿Y qué ha hecho el gobierno del PAN? Cooptar o intentarlo a quienes se pronuncian, asfixiados por el horror, y se muestran como líderes potenciales. Tales han sido los casos, en concreto, de la señora Isabel Miranda de Wallace y del empresario Alejandro Martí, ambos convertidos en corifeos del gobierno actual para fines de propaganda venal. Una lástima.
¿A dónde nos lleva todo esto? Al convencimiento de que los partidos le han quedado chicos a la sociedad mexicana, como advertí hace años en la mesa de Monitor al lado del pobre Alfonso Zárate, prohijado por la maestra Elba Esther Gordillo, quien se negó a reconocer la tesis con su habitual suficiencia, aire de los insoportables.
Debate
También habló Calderón que, hace años, de un mes para otro se duplicaban los precios. No dijo, por supuesto, que una de las líneas intocables para las administraciones panistas fue la financiera, armada por los regímenes de Zedillo y, más atrás, de Salinas, luego de reordenar la deuda pública -que ahora se disparó, nada menos, a 385 mil millones de dólares-, y seguir, a pie juntillas, con los lineamientos del Fondo Monetario Internacional. Al ufanarse de ello, el mandatario no hace sino reconocer que las medidas tomadas entonces han tenido mediano éxito porque no son suficientes, como "blindaje", para paliar las crisis recesivas, la de 2008 y la que viene sin remedio al cerrarse el grifo de las inversiones estadounidenses por causa de su propia reordenación de deuda. ¡Pero cuánto dinero ocioso permanece en las arcas del Banco de México!
Para los muy cercanos, el tono bravucón de Calderón, coincidente con los arrebatos de su "delfín", Ernesto Cordero Arroyo, separado de Hacienda cuando vienen los huracanes y en condición de precandidato -el más atrasado aun cuando cuenta con el apoyo de la residencia oficial-, no hace sino demostrar hacia donde apunta la sentencia ya emitida acerca de cómo serán los quince meses -desde este septiembre- por venir:
--Van a ver de que está hecho el presidente de la República -sentenció en entrevista con el diario Excélsior, como una velada advertencia a sus opositores, los políticos y naturalmente los críticos-.
Cabe agregar que las líneas de la propaganda oficial no se apartan gran cosa de los discursos de sus antecesores, desde De la Madrid hasta Fox, quienes, en sus respectivos momentos, se han proclamado como los mandatarios que han resuelto las crisis coyunturales heredadas... para dejar el país, tras sus respectivos finiquitos, en una asfixia de la que nos ha sido muy difícil salir. Tengamos memoria, siquiera, para repasar aquellos libretos aunque los formatos sean más modernos y parezca menos solemne la figura presidencial en calidad de conductor de reportajes. En el fondo: siempre se ha dicho lo mismo con resultados bastante infortunados.
Desde luego, como ya expresamos, los "narcos" están felices. Las obras de infraestructura realizadas por el gobierno federal los beneficia más que a ningún otro sector de la población. ¿No sabe Calderón que las familias eluden ya viajar por carretera por temor a los constantes asaltos y secuestros? Por aquí debió comenzar antes de mejorar las vías que, desde el puerto Lázaro Cárdenas, facilitan el tráfico de drogas en su recorrido imparable hacia el mayor mercado de consumo del mundo. Puras falacias en el México de las simulaciones.
La Anécdota
En la fase final del régimen foxista, la legisladora priísta y ex presidenta de este partido, Dulce maría Sauri, exigió saber si el mandatario en funciones estaba sometido a algún tratamiento médico para estabilizarlo mentalmente y si ello no podía en riesgo la conducción del país. Se tomó la denuncia, por parte de los soberbios panistas, como un intento de atacar a la figura presidencial.
La historia vuelve a repetirse. ¿Está en sus cabales el señor Calderón, sobre todo por las tardes? Lo dudamos por la baja calidad de sus discursos, la exaltación de Lady Gaga por ejemplo, y sus desplantes provocadores cuando lo peor que puede sucedernos es crispar más los escenarios ya de por sí contaminados por la violencia en cada entidad del país, incluso aquellas que parecen pacíficas porque disimulan mejor sus autoridades.
No se trata de infamar por capricho, sino de conocer la verdad. ¿O vamos a esperar consecuencias trágicas e irreparables para comenzar a tomar medidas?
E-Mail: rafloret@yahoo.com.mx