El Primer Recuento

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Opinión
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El Superior Metiche

Temblorinas de Peña

Un tercio se ha ido ya de las campañas por la Presidencia de la República. Un mes exacto desde su inicio formal a finales de marzo, el periodo más corto de la historia en este renglón; en 1994, el asesinato de Colosio, el 23 de marzo, obligó a cambiar al candidato quien debió cumplir una apretada agenda pero contando con unos días más al restringido lapso actual bajo el supuesto de "ahorrar"... cuando las televisoras se "forran", literalmente, con las partidas de los partidos y sus abanderados.

Ya puede, entonces, reflexionarse sobre el despegue, incluyendo las encuestas cotidianas y las reacciones de una comunidad nacional ahíta de ofertas y de pretendidos redentores. En entorno así, con un creciente desinterés general -temo mucho que esta columna caiga en este espectro por el explicable hastío público; sin embargo, insisto en que la información es el único antídoto conocido contra la manipulación desde el poder-, poco, muy poco han variado las cosas a pesar de que anunciamos el proyecto continuista del PAN cuyo objetivo principal se encaminaba a "emparejar", como fuera, a estas alturas, a la aspirante panista con el ex gobernador priísta del Estado de México, en donde, por cierto, las candidaturas ambiguas a las alcaldías pueden representar un dolor de cabeza a futuro.

En principio, Enrique Peña Nieto, receptor de los dados venenosos desde dos extremos en apariencia extremos pero capaces de unirse en el absurdo de conquistar el poder por el poder, no ha sido goleado ni mucho menos como esperabanj quienes subrayaban y subrayan su escasa capacidad personal y su pobre cultura, elementos demostrados hasta el cansancio. Y no es que esperemos a un visionario situado en la Presidencia porque, para infortunio universal, la ausencia de liderazgos en todo el mundo repercute muy seriamente en las correlaciones internacionales. Fíjense lo que pasó en Argentina: a la señora Cristina Fernández se le encendió la llama del mesianismo y obró como no se atrevió a hacerlo su extinto esposo, Néstor Kirchner, contra los intereses de la petrolera española, privatizada, Repsol. (Cabe subrayar lo que han dicho los dirigentes de Izquierda Unida, en España, bastante sensato a mi entender: no deben confundirse los intereses generales de un país con los particulares de una empresa que, desde luego, tiene derecho al respaldo de su gobierno pero no a convertir un diferendo comercial en una pugna diplomática de envergaduras mayores).

El hecho es que encontrar a un líder es tanto como subrayar el pasaje bíblico del camello pasando por el ojo de una aguja; o descubrir un pequeño botón en el desierto, con miles de kilómetros arenosos y dunas inmensas de por medio. Pues así sucede con los seres humanos en una perspectiva bastante caótica en la que, por desgracia, los dirigentes nacionales hablan y hablan, para impactar a las masas, y luego no saben cómo paliar sus compromisos. Figúrense nada más: el señor Sarkozy debió exaltar el nacionalismo francés hasta el último nivel, incluso proponiendo liberarse de la Unión Europa de la que es líder, con tal de sacar la cabeza en busca de su reelección. Hay un antecedente mexicano de ello: el autogolpe de Estado de Ignacio Comonfort, en el siglo XIX, al desconocer la Constitución sobre la cual había jurado, perdiendo toda legitimidad gratuitamente.

Peña Nieto, está visto, no es un hombre brillante; pero cuenta con una cualidad, a pesar de las mafias que le impulsan: resiste, y mucho, a los cantos de sirena y ante la opinión de sus consejeros de oficio. Sólo que, en ocasiones, confía más en su instinto, o se guía por sus temores, y comete serios errores que, por ahora, han sido subsanado por el estupendo manejo mediático -muy bien construido por las televisoras- sobre su persona y familia. Va en "alas de gaviota" como si estuviera realizando una telenovela y no una campaña por la Primera Magistratura.

Por ello, sin duda, se equivoca al resistirse a los debates fuera de los oficiales organizados por el IFE. Dar la cara ante los medios debiera ser una prioridad en estos tiempos en los que los recorridos, municipio por municipio, como antes se acostumbraba, resulta imposible por el acecho de los grupos criminales y las constantes amenazas contra la integridad física de los postulantes que han calado, sobre todo, en él y en la señora Vázquez Mota; por su parte, Andrés Manuel López Obrador tiene más tablas pero no es inmune al miedo.

El cálculo respecto a la escasa variación de los sondeos de opinión, tras un mes de descalificaciones sobre todo contra el vanguardista de la justa, anima a éste a pensar que ya superó los mayores obstáculos; se equivoca. Será el mes de mayo, a iniciarse dentro de unos días, el decisivo, con el primer debate incluido; y lo será porque ahora ya se conoce el proceder y la esencia de los postulantes -si bien falta mucha información sobre orígenes y conductas del pasado no tan lejano-, y podrá analizarse lo que cada uno representa en verdad, más allá de las capillitas y los eslogan de las carteleras monumentales. Han sido demasiado expuestos en este abril y ello se ha traducido, entre otras cosas, en los traspiés de cada uno, sobre todo los de la abanderada panista quien de plano alarmó a su equipo de colaboradores con los reflejos de su cansancio y los mareos que, de modo alguno, son explicables en un contexto en el que todavía no se cruzan las espadas.

Por eso, quizá, el mejor librado en este mes, aunque las encuestas no lo reflejen tanto, ha sido el aspirante de la izquierda unida, López Obrador, quien recuperó buena parte de su convocatoria popular con cierta resistencia de la clase media hacia arriba. Pero, de nueva cuenta, se sitúa como el luchador social capaz de darle forma a la troskysta ida de la revolución permanente, esto es colocando a los pobres de hoy a la par con los ricos que destacan tanto en los semanarios sobre las mayores fortunas del mundo.

Sin embargo, Andrés Manuel no se ha caracterizado, precisamente, por ser un ponderado deliberante sino un personaje con el verbo exaltado y las descalificaciones a flor de piel; y superar esta imagen, a la hora de discutir con sus adversarios, puede dar lugar a la incredulidad pública, esto es a creer que está actuando por prescripción de sus operadores -algunos de ellos extranjeros, pero no catalanes sino venezolanos y cubanos-, y no de acuerdo a su propia conciencia. Los mexicanos son especialistas en descubrir, aunque a veces se tardan mucho, el fondo de cada persona; de ser más perspicaces nos habríamos ahorrado a algunos sátrapas y a no pocos mediocres en el ejercicio del poder presidencial.

Por lo anterior, nuevamente Peña Nieto libra mejor el obstáculo. ¿Por qué temerle entonces a las discusiones y debates de toda índole para animar a una campaña adormecida? No tiene ninguna necesidad de ello porque, además, ya cuenta con tablas suficientes para evitar preguntas sobre literatura y cultura generas, centrándose en cuanto sabe de la geopolítica nacional... y acerca de sus contrincantes; aunque sean éstos quienes tengan más información sobre el mexiquense, sus deslices y sus oscuridades manifiestas.

Mirador

El factor que pudiera resultar determinante durante la jornada electoral surge de las ambigüedades del huésped perentorio de Los Pinos y de quienes le asesoran en materia de seguridad pública, con el ya citado muchas veces Genaro García Luna a la cabeza. Digamos que la mancuerna García Luna-Solá Recher, especialista en truculencias de todo tipo es la que mantiene la injerencia del señor Calderón en la contienda para sucederlo.

Por una parte, el espionaje que demarca el poder presidencial a través de una amplia red creada, ex professo, para estas jornadas decisivas. El control lo tiene, claro, la Secretaría de Seguridad Pública, ni siquiera el mando castrense o el Almirantazgo. La intromisión oficiosa en las vidas particulares de los ponentes a la Primera Magistratura, no sólo saca a éstos de la necesaria concentración para andar su propia senda sino, además, les envuelve en el temor ante las amenazas que reciben y obligan, por ejemplo en el caso de Peña Nieto, a modificaciones constantes en su agenda -lo que antes no se había visto, no con esta intensidad-, o a exhibiciones d franca ansiedad como las de Josefina Vázquez Mota.

En el caso de López Obrador está pendiente una declaración que resulta fundamental para medir sus verdaderos alcances e intenciones: ¿se encontró o no, durante sus largos periplos por las zonas de conflicto, con los subversivos? De ser así, ¿qué dialogaron y en qué se pusieron de acuerdo? La idea es chocante perno no puede, ni debe, ser eludida, sobre todo cuando, a todas luces, es imposible permanecer tanto tiempo, más de cuatro meses en cada caso, recorriendo Oaxaca y Chiapas, hasta el "último rincón" según ha dicho, sin tropezarse aunque fuese una sola ocasión con los subversivos. Y esto, sin duda, delinea su postura "amorosa".

En fin. Como en 2000, los votos de los mexicanos están, por lo visto, en un segundo plano y de poco sirve abstenerse como insisten quienes proponen rebelarse ante el estado de cosas sacando las manos. Abundaremos, claro.

Por las Alcobas

Para los observadores más cercanos al equipo de Peña Nieto, las temblorinas de éste son consecuencia de una seria amenaza -ya divulgada en "Nuestro Inframundo"-, por el célebre e intocable "capo" Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, líder del cártel de Sinaloa. Le dijo, tras una emboscada frustrada de la policía mexiquense en 2009, que él se encargaría de que el ento9nces gobernador mexiquense no llegara a la Presidencia. Y, al parecer, en estas semanas, de alguna manera, las advertencias se han recrudecido.

Sin duda alguna, los demonios andan sueltos por doquier. Y es de extrañarse que, a lo largo de un mes de campaña, no hayan asomado los violentos sino que éstos parecen estar esperando el momento oportuno para asestar el golpe. Digamos, como en 1994.

LOS PERIODISTAS QUE SOMOS INDEPENDIENTES Y NO NOS HEMOS SUMADO A NINGUNA CORRIENTE PARTIDISTA, SOBRE TODO POR VOCACION, SOMOS LOS MAS INCOMODOS... Y LOS MAS ESPIADOS. PARA FORTUNA DE LA SSP SOMOS MUY POCOS.




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