El arte griego del entrenamiento

Opinión
/ 4 mayo 2012

En la antigua Grecia se le daba especial importancia a la mentalidad de los atletas. El entrenamiento se realizaba con base en sus aptitudes, complexión y carácter. Según un documento de la época, valoraban "si era tenaz, si era luchador como un león, o burdo como un oso, o si era duro como una correa".

Todo el programa se ajustaba a la recomendación de Platón: "Sea la gimnasia sencilla y bien ordenada." Según el historiador Carl Diem, en su libro, Historia de los deportes, el arte griego del entrenamiento buscaba mantener el equilibrio entre una entrega completa al deporte y una sabia moderación. Se distinguía cuidadosamente el cansancio normal del desfondamiento, y éste de la fatiga causada por motivos ajenos al ejercicio. Pero la quinta esencia de la teoría del entrenamiento era: "sea cada uno su propio profesor y discípulo".

La preparación buscaba templar el carácter y optimizar el rendimiento. La dedicación al atletismo confería un carácter noble y caballeroso. Toda violación de las reglas era considerada una acción impía que ofendía a los dioses. Por eso se daba especial énfasis al pundonor. Platón dijo: "¡Qué magnífico adorno después de la muerte, no haberse rendido en Olympia!".

El propósito del sistema educativo era la perfección física y espiritual. De ahí que el ideal de un buen atleta coincidía con el ideal de un buen ciudadano: sano, benevolente, moderado y libre de iracundia. Según un texto de la época: "los atletas propensos a montar en cólera deben ser endurecidos acostumbrándolos al dolor. Como dice Séneca en su obra, De la ira y de la gracia, al hablar del sistema pedagógico del gran maestro de esgrima Pirro, "Los coléricos echan a perder su arte, pues sólo miran cómo perjudicar al adversario, pero no cómo cubrirse ellos mismos". Por su parte, los deportistas miedosos debían entrenarse junto con los insomnes y los que padecían malas digestiones, para que aumentaran la confianza en sí mismos y ganasen en combatividad.

En la gimnasia se buscaba la "conciliación de los extremos". El médico Galeno recomendaba "compensar los ejercicios duros y ligeros, los lentos y los rápidos, los de potencia rápida y los de tensión, los de esfuerzo violento y los de relajación inerte. y que se corresponda la fuerza de los brazos y piernas, sobre todo".

En el entrenamiento muscular predominaban los ejercicios de resistencia, como llevar a cuestas un compañero. trepar por la cuerda y subir a pulso una barra. Y el campo de entrenamiento no sólo debía ser un lugar de esfuerzo deportivo, sino de meditación y alegría. El poeta Píndaro, en una de sus odas dice: "la alegría es el mejor médico para las penalidades pasadas en la competición;/ y las canciones, sabias hijas de las musas,/ la atraen con suaves caricias".

Comentarios: rjavier_vargas@terra.com.mx

Somos un medio de comunicación digital e impreso con cinco décadas de historia; nos hemos consolidando como uno de los sitios de noticias más visitados del Noreste de México.

Como medio multiplataforma, nos distinguimos por ofrecer contenidos confiables y de alta calidad, abarcando una amplia gama de temas, desde política y estilo de vida hasta artes y cultura. Además, ofrecemos artículos de análisis, entretenimiento y recursos útiles a través de formatos innovadores en texto, fotografía y video, que permiten a nuestros lectores estar siempre bien informados con las noticias más relevantes del día.

Nos enorgullece tener un equipo editorial compuesto por periodistas especializados en Derechos Humanos, Deportes y Artes.

COMENTARIOS

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM