Ecce Mono

Opinión
/ 27 agosto 2012

El escritor español Vicente Verdú no pudo más. La pintura más famosa del verano el "restaurado" Ecce Homo del Santuario de la Misericordia, en Borja, España, lo hizo escribir un ensayo magistral del uso de internet, su contenido y la banalidad del mundo.

Para los que todavía no saben de qué hablo, el Ecce Homo es una pintura mural realizada hace un siglo por el desconocido artista español Elías García Martínez que pudo haber pasado sin pena ni gloria en la historia del arte sino fuera porque hace una semana la octogenaria Cecilia Giménez, vecina del Santuario, decidió restaurarla a su manera y convertirla en un bodrio.

130 países, del diario New York Times y el Washington Post, a la agencia Al Jazeera, extendiéndose por Latinoamérica, y llegando también a las agencias asiáticas, todos han contado la historia de este retablo irrelevante que ya ha inspirado la impresión de camisetas, la invención de crepas en la capital española y un ejército incesante de creativos en las redes sociales.

Por esto el ensayista español Vicente Verdú se ha ido con todo, su análisis deja a un lado el significado artístico y vale la pena rescatar tres conceptos de su ensayo "Eccehomo: el efecto birria". 1) El caso representa la victoria de la banalidad en un mundo infantilizado y cínico. 2) En definitiva, todo depende de la misma arbitrariedad de un mundo sin orden moral o cultural y de su consecuente capacidad para convertir sin mesura un particular desajuste en general epidemia. 3)La Red no sólo nos enreda: deshace la escala y también las jerarquías.

A buena hora llega un caso como el Eccehomo que desnuda la condición humana dotada de tecnología. La Comisión Federal de Telecomunicaciones acaba de anunciar que en el último año el número de usuarios de banda ancha móvil en México creció 73.9 por ciento al pasar de 5.6 millones, en el primer semestre de 2011, a 9.7 millones en el mismo periodo de 2012. Hace unos meses la firma Ipsos publicaba que para 2015 habrá en nuestro País 38 millones de internautas móviles.

La tecnología ciertamente nos acerca al conocimiento, a estar informados 24/7, a tender puentes con nuestros intereses, sin embargo en la última semana no hubo ninguna noticia que tuviera el mismo impacto mediático que el bodrio del Santuario de la Misericordia.

La red no nos transforma nos exhibe. Tener un celular con internet en la mano nos recuerda que la banalidad y el cinismo valen más que cualquier hombre en la luna o un grupo de rock ruso tras las rejas.

Columna: El testigo. Periodista, empezó su labor en W Radio, posteriormente formó parte del programa La Chuleta de Grupo Radio Fórmula y estuvo en la conducción del programa matutino de Proyecto 40, Hoy colaborador en El Financiero - Bloomberg y Vanguardia.

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