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Opinión
/ 7 septiembre 2012

It's a long shot... los angloparlantes usan esta frase para referirse a cosas poco probables, a causas sumamente lejanas de los efectos, o viceversa. Es una expresión que les sirve para dejar claro que, en su opinión, hemos dicho algo que no se corresponde con la realidad.

Los hispano parlantes usamos, por supuesto, frases muchos más ricas, provistas de mucho mayor potencia sonora, expresiones capaces de dejar claro, sin resquicio de duda, aquello a lo cual nos estamos refiriendo: "está cabrón", por ejemplo.

La expresión hispana es, de lejos, mucho más contundente, rotunda, demoledora. Pero la frase en inglés tiene su encanto porque es una mejor construcción discursiva. Se trata de una metáfora y eso, desde la perspectiva del refinamiento comunicacional, tiene mucho valor.

It's a long shot deja claro el sentido de distancia, evidencia el intento fútil de unir dos extremos nacidos para el divorcio, remite necesariamente a la frustración causada por el esfuerzo fallido... Es un anzuelo que, tras viajar largamente en el aire, nunca encontró la boca del pez.

-Otra vez llegando tarde: ¿y ahora cuál es la excusa?

-¿Excusa? Ninguna.

-Y entonces, ¿por qué llegó tarde?

-¿Tarde? No llegué tarde. Si acaso dos o tres minutos después de la hora, pero tenemos una tolerancia de 15...

-¡Dos o tres minutos! ¡Llegaste una hora tarde!

-Noooooooo... ¡Mire: son las 8 y 17!

-¡Son las 9 y 17!


-Noooooooo... Su reloj está mal.

-¿Y ése que está en la pared? ¿También está mal? ¿Y el del micro? ¿Y éste de su compañero? ¿También están mal?

-¡Híjole! Ya sé qué me pasó: se me olvidó cambiarle al horario de verano...

-¡El horario de verano comenzó hace un mes y medio, Pérez! ¡Un-mes-y-me-dio!

Eso es justamente un tiro muy largo. Dos cosas cuya conexión resulta
inverosímil, un efecto que no deriva de la causa señalada, un punto B al cual no se puede llegar desde A, sino siguiendo una ruta que por compleja resulta no solamente inverosímil, sino inadmisible.

El anterior, sin embargo, es un ejemplo primario de ideas inconexas y se parece tanto a un pretexto, que resulta muy difícil creer que alguien diría tal cosa realmente convencido de que ésa es la realidad y no como un intento de vernos la cara, de tomarnos el pelo.

Sin embargo, hay gente que se especializa en crear este tipo de extravagancias, individuos que tienen conectado el cerebro de una forma peculiar que les permite realizar esta suerte de saltos cuánticos, construir estos puentes interdimensionales para conectar ideas imposibles de aparear.

El joven Borsalino González, brillante abogado y excompañero de trabajo de este servidor de ustedes, me contó alguna vez la historia de un tendero de su pueblo natal, Ensenada, quien siempre era capaz de sorprenderle con su peculiar forma de razonamiento:

-Oiga, don Nabor -decía una mañana cualquier el joven Borsa-: ¿tiene latas de chiles chipotles?

-Se nos acaban de acabar -era la frase que casi siempre usaba para responder don Nabor, quien enseguida ofrecía una alternativa-. Pero tengo elotes frescos: ¡Me acaban de llegar!

Es probable que la intención de don Nabor fuera no dejar ir, bajo ninguna circunstancia, a un cliente que ya había llegado hasta su mostrador y traía consigo un dinero que pensaba gastar, pero de cualquier forma no deja de ser peculiar la forma en la cual sus neuronas construían ideas... su talento para realizar tiros largos.

En la semana, sin embargo, tuve la oportunidad de atestiguar un talento aún más impresionante que el de don Nabor. Un amigo y este columnista no hemos podido parar de reír. Cada vez que recordamos la anécdota es como si la estuviéramos viviendo por primera vez.

-Disculpen -dije, sin dirigirme en particular a ninguna de las tres personas que me escuchaban- ¿tendrán unas cajas medianas de cartón que me presten? Me hacen falta unas tres. O unos botes de basura. Nomás que estén limpios. Los necesito para colocar unas pelotas de tenis para un ejercicio que vamos a hacer...

-No -dijo una de las damas casi de inmediato-. Pero tengo éstas. ¿No te sirven?
Quedé petrificado por unos segundos. No sabía qué hacer ni qué decir. Pensé que se trataba de una broma, pero luego me quedó claro que era en serio y ella estaba esperando una respuesta mientras sostenía, con las dos manos, una pequeña red que sacó de uno de los cajones de la cocina y contenía un molinillo, una pala, dos cucharas... Todos de madera...

De inmediato me vino a la mente la frase: It's a long shot...

¡Feliz fin de semana!

carredondo@vanguardia.com.mx

Twitter: @sibaja3

Columna: Portal, periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.

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