Éxitos de la Armada en la eliminación de capos

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Opinión
/ 10 octubre 2012

Los militares permanecen a la expectativa mientras la Armada intensifica la cacería de hampones

La Armada de México ha descabezado a distintos cárteles, tales como los Zetas, el del Golfo y el de los Beltrán Leyva. En contraste, el Ejército sólo eliminó a Ignacio "Nacho" Coronel, del cártel de Jalisco, y cinco de sus generales están presos por nexos con el narcotráfico, además de Jesús Gutiérrez Rebollo, encarcelado en el régimen de Ernesto Zedillo.

Los marinos ingresaron a la guerra calderonista en diciembre del 2009 cuando ametrallaron y dieron muerte a Arturo Beltrán Leyva, "El Barbas", y a otros seis delincuentes en el condominio Altitude, de Cuernavaca.

Al frente de ese cártel quedó el burlón Edgar Valdez Villarreal, "La Barbie", detenido en agosto del 2010. No por eso bajaron los índices delictivos en Morelos. Aumentan secuestros, tráfico de drogas y extorsiones o cobros de piso. Acapulco, Guerrero, está peor en seguridad.

La Armada de México se apuntó otro éxito en noviembre de 2010 al abatir en Matamoros, Tamaulipas, a Ezequiel Cárdenas Guillén, "Tony Tormenta". 

Murió con tres de sus secuaces y comenzó a desbaratarse el liderazgo del cártel del Golfo. Después fue detenido Mario Cárdenas Guillén, "El Gordo", en Altamira, Tamaulipas. Así cayeron los herederos del capo Osiel Cárdenas, preso en Estados Unidos.

La Secretaría de Marina elevó su cuenta de éxitos al capturar a Eduardo Costilla, "El Coss", en Loma de Rosales, Tamaulipas, y se quedó el cártel del Golfo sin dirigentes, pero quizá ya lo comandan otros.

El domingo pasado, en el parque de Progreso, Coahuila, presenciaban un juego de beisbol dos desconocidos. De pronto hubo detonaciones, la gente corrió o se tiró al suelo. Los "extraños" subieron a una camioneta Ranger, perseguidos por varios marinos, dándoles muerte. Se dijo que sin saber acabaron con Heriberto Lazcano Lazcano, "El Lazca", y su escolta. Desertor como cabo del Ejército, "El Lazca" lideró al cártel más sanguinario, el de los Zetas, autores de miles de asesinatos. Mediante huellas digitales y peritajes fisonómicos fue precisada la identidad del peligroso capo y el presidente Calderón presumió su deceso.

Los marinos también cometen pifias. No custodiaron los cadáveres y de una funeraria de Sabinas se los llevaron otros Zetas. Esa mafia no está acabada. Merodean en estados del noreste Miguel Angel Treviño Morales, "Z-40", y Omar Treviño Morales, "Z-42", posibles líderes de ese cártel. 

Pero la caída del individuo idolatrado en la colonia El Tezontle de Pachuca, Hidalgo, donde vivió de niño, se debilita con la captura de otro asesino, Salvador Alfonso Martínez, "La Ardilla". A este hampón, capturado también por marinos, le señalan la autoría de 300 homicidios, 50 ejecutados por él, así como el fusilamiento de 72 inmigrantes en San Fernando, Tamaulipas, las fosas clandestinas con 200 cadáveres y las evasiones de Nuevo Laredo y Piedras Negras, para un total de 282 prófugos. Todo un récord mundial.

Los militares permanecen a la expectativa mientras la Armada intensifica la cacería de hampones. Esto sucede desde el encarcelamiento de los generales Tomás Angeles Dauahare, Ricardo Escorcia Vargas, Manuel de Jesús Moreno Aviña, Roberto Dawe y Rubén Pérez Ramírez.

Otro general, Jesús Gutiérrez Rebollo, sigue preso desde el régimen de Ernesto Zedillo. A todos se les ha relacionado con el narcotráfico, incluidos los generales extintos Francisco Quiroz Hermosillo y Mario Arturo Acosta Chaparro.

Lo anterior evidencia que los cárteles penetran los más encumbrados recintos de las Fuerzas Armadas y el presidente Calderón no debió exponer el prestigio del Ejército a tentaciones de dinero impregnado de drogas.

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