Perestroika sin Glasnost

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Opinión
/ 14 mayo 2013

Hace un par de semanas dediqué mi colaboración semanal en VANGUARDIA al lamentable suceso acaecido en Veracruz. El escándalo se suma a una larga lista de ejemplos en los que políticos mexicanos lucran con el hambre de los más pobres entre los pobres de México. A las alturas en que nos encontramos, podemos esperar que ese delito electoral, al igual que el 98 por ciento de los delitos que se comenten en nuestro país, quede impune.

En el ruido noticioso del día a día, el suceso está pasando al olvido. En una sociedad desmemoriada, la noticia del día siguiente es, sin duda, una de las mejores aliadas del sistema mexicano de justicia, corrupto e ineficiente.

Hace apenas un par de semanas, los partidos de oposición, encabezados por el dirigente nacional del PAN, exigían castigo a los responsables y anunciaban su retiro del llamado Pacto por México. Hoy, el asunto ha quedado en el pasado, olvidado, minimizado.

El pacto resucitó, y sólo se exige al Gobierno que tome medidas contra la corrupción y blinde los programas sociales, vaguedades que pueden significar todo y nada. Parece claro que para la oposición es tan importante sacar adelante la Reforma Financiera que no dudaron en bajar la guardia frente al atropello electoral veracruzano.

Desde mi perspectiva lo más confuso del reciente acuerdo entre las élites que representan la partidocracia mexicana consiste en que el Gobierno y su partido logran que PAN y PRD otorguen su acuerdo a un pacto que antepone la economía por encima de la política. El Pacto por México apuesta a reformar primero el medio laboral, las telecomunicaciones, las finanzas y la energía y pospone las reformas políticas y del orden público, que ya no son prioridad, al menos no lo son frente a la reforma de la economía.

Una vez más, perestroika sin glasnost.

Para un partido como el PRI, es natural que quieran acelerar las reformas económicas. Para ellos, las reglas de la política y el orden no requieren mayor cambio. Al menos, quieren hacernos ver que tales cambios no urgen. Ellos inventaron las obsoletas reglas que generan opacidad, impunidad y corrupción y son ellos quienes se benefician de su ejercicio.

Por eso, la reforma de justicia penal sólo forma parte de los discursos oficiales, pero no existe, ni se ve por ningún lado, voluntad para aprobar el Código de Procedimientos Penales Unico. Por eso mismo, la reelección de legisladores que los ate a sus electores y los libere de la burocracia partidaria, ocupa uno de los últimos puntos del pacto, y no como compromiso; sino como mera intención de discutirla. ¿Para qué tener legisladores que rindan cuentas a sus electores? Es más fácil darles instrucciones desde Los Pinos, así no estorban y el Legislativo vuelve a ser una oficina de trámite.

Los corruptos sorprendidos con las manos en la masa en Veracruz y otros como ellos, que se agazapan en todo el País, lucrando con el hambre de los más necesitados. Los asesinos de migrantes en su paso por México. Los responsables de miles de desapariciones, --tema en el que Coahuila ocupa el primer lugar nacional--. Los explotadores de miles de personas esclavizadas para fines de prostitución forzada. Los agentes de ministerios públicos que ignoran a miles de madres de familia. Los gobernadores y alcaldes que ignoran o atropellan ciudadanos a todo lo largo y ancho del territorio nacional; ellos y tantos otros, son el lubricante que facilita el funcionamiento del sistema, a ciencia y paciencia de la mayoría de nuestros legisladores que optan por callar y obedecer a la cúpula de sus partidos, porque a ellas deben su chamba y sólo a ellas deben responder al finalizar su gestión.

Este estado de cosas es fundamental para el modelo de gobierno acuñado por el PRI, perpetuarlo supone posponer al infinito la reelección de legisladores y alcaldes, para mantenerlos atados y leales a las élites partidistas y, en último término, atados y leales al Presidente de la República.

No acabo de entender por qué PAN y PRD decidieron no dar prioridad a estos problemas. Han dado un cheque en blanco al PRI para la Reforma Económica y esperan su buena voluntad para la Reforma Política. Todo ello en momentos en que se gestan elecciones locales en este 2013; y con las intermedias federales de 2015 en el horizonte. En un escenario de esta clase, no dudo en afirmar que cualquier promesa hecha será una promesa incumplida.

Lo más lamentable de esta fórmula de perestroika sin glasnost radica en que, por más ambiciosas y acertadas que sean las reformas económicas, si persiste la impunidad y la nula rendición de cuentas, los potenciales logros económicos serán torpedeados por la triste realidad de un México en el que la justicia se compra y en el que los privilegios generan desigualdad.

Facebook: Chuy Ramirez
Twitter: @chuyramirezr

Columna: Regresando a las Fuentes

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