¡Sobre mi cadáver! (absoluta y jodidamente cierto)

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Opinión
/ 5 junio 2013

La desafección, explica con sencillez la filósofa española Amelia Valcárcel, consiste en la falta de confianza de la gente en sus instituciones públicas, especialmente las políticas. 

Es una mezcla de desprecio e inquina de los ciudadanos hacia las autoridades. Y una de las peores enfermedades que padece una democracia. Cuando se produce, recuperar la confianza es difícil, por no decir imposible.

Andrés Granier se llama la atracción de la temporada. Tabasqueño. Otro gobernadorcete bananero que se habría enriquecido estúpidamente. Literal: estúpidamente: casas, zapatos, ferraris. Y parecería que después de Arturo Montiel, Mario Marín, Ulises Ruiz, Humberto Moreira, Eduardo Bours, Tomás Yarrington, etcétera, ahora sí habrá desenlace y un exgobernador priísta sucumbirá.

Pero pasan los días y las imágenes vuelven a ser las mismas. El químico Granier desaparece de Tabasco, desaparece de México. Ni el químico ni sus presuntos cómplices principales acatan siquiera el citatorio del ministerio público. Llega en su lugar uno de esos defensores de raza (en esta ocasión Xavier Oléa) con una frase de obsidiana para atravesar el asedio mediático: "Sobre mi cadáver se presentará a declarar".

Perfección de frase. Siete palabras que pintan un mural. Sobre mi cadáver. Absoluta, jodidamente cierto.

La desafección, explica Amelia Valcárcel, se manifiesta como crítica general de la ineficacia del sistema político, de su costo, privilegios, nula eficacia.

No sé si haya pruebas firmes contra el químico. Pero de que el capítulo perfila para sumar a la pérdida de confianza, ni duda.

Y recuperarla es difícil, por no decir imposible.

Columna: La historia en breve. Periodista y conductor mexicano nacido en la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Conductor del noticiero matutino de Radio Fórmula, fue director editorial de Grupo Milenio.

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