A mi hermana, Mercedes

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Opinión
/ 4 junio 2013

Antes otro mundo y su río. Luego oscuridad. Electricidad y agua. / Uno que luego fueron dos. Dos con la memoria de otro tiempo que se va olvidando mientras dos son cuerpos que florecen en la oscuridad. Olvidar ese río para nacer de raíces a pétalos. / Dos que luego fuimos nosotras, con un sello rojo en la entrepierna, desde donde luego, desde donde siempre. Somos. / Abrimos aquel bosque oscuro de carne, partimos del vientre que nos ama en todas las conjugaciones temporales. / Y el hospital público y las membranas plásticas donde yacimos, una al lado de la otra, comunicando cosas que todavía no logro recordar. Tal vez había latidos iguales, batiendo a un ritmo, o como un vestido del lenguaje corporal que animaba la resistencia de ambas. / Y nuestras tallas y nuestros pesos por debajo de lo normal. Y los tubos y las agujas. O los entablillados, esas "t" hechas de abatelenguas que hacían parecer todavía más diminutos nuestros brazos. / Prevalecimos contra toda predicción. / Lo del sueño hechas un ovillo, una sobre otra. / Luego lo que de pasos y abrazos. / Lo de tardes descubriendo bayas, enamorándonos del polvo y los caballos sueltos, jugadoras de futbol de barrio. Regañadas, aceptadas, rechazadas. Nosotros, monitos de aparador, acostumbradas u odiando las comparaciones. / Propietarias temporales de chivas, patos y ardillas. / Y eso de asarnos en el sol. Lo de cantar en el coro de la iglesia, en el coro de la escuela, frente a nuestro padre que verificaba primera y segunda voces. / Lo de bailar música disco. Lo de hundirnos en las pozas cristalinas de agua. / Y los dulces devorados a escondidas, ese aroma artificial a fresa y chocolate. Y la canasta de tacos de harina con diferentes guisos en la cocina y el atole con salvado. / Lo de nido de gatos y de perros que tenían nuestras manos. / Lo de incursiones a las memorias familiares en tardes de sopor veraniego, nuestros hurtos a los cajones de los abuelos. / Y la alegría de trepar al árbol de lilas y yacer de cabeza mirando las flores. / Y correr en zapatillas de cuero hacia las clases de gimnasia y el traje de tres azules que todavía conservamos. Dos atravesando las calles de cemento, hoyos y piedras para hacer piruetas. 

La obligación preparatoriana ante el director que nos hizo jugar basket bol sólo por nuestra estatura y no por cualidad alguna. / Y el despertar al dolor del mundo y a su belleza. Comerlos. / Y los lazos invisibles que antes, ahora y siempre. Lo que de grito y beso. Lo que de pie y respiración somos en esta esfera. / Otras cosas podrán dolerme, pero no la soledad; no la conozco. Un tres de junio nacimos; nací acompañada. 

claudiadesierto@gmail.com

Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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