El corazón es fuente de vida

Opinión
/ 20 septiembre 2013

La práctica deportiva es uno de los mejores medios para prevenir enfermedades del corazón. Incluso, bajo una adecuada supervisión médica, determinados ejercicios físicos pueden cumplir un rol importante en la recuperación de quienes han sufrido un infarto.

El corazón es el órgano que se encarga de enviar la sangre hacia todo el cuerpo. La recibe purificada de los pulmones y la impulsa hacia los vasos sanguíneos para alimentar las células de las que están formados los tejidos. Según la doctora Eva Ferrer Vidal Barraquer, "El corazón es nuestro motor, nuestro bien más preciado, el que nos va a permitir seguir adelante y, por esta razón, debemos cuidarlo".

Consiste en un refinado complejo de músculo y tejido, sofisticadamente concebido para realizar una función sencilla pero vital: hacer circular la sangre por el cuerpo, día tras día, año tras año, con latidos que constituyen el tiempo de la vida. Es un órgano contráctil y hueco situado en la cavidad torácica, rodeado por los pulmones y relacionado con el esófago, la bifurcación traqueal y el diafragma. Tiene forma ovoide irregular.

Es un músculo y, como todos los demás músculos, necesita ser ejercitado regularmente. Al fortalecerlo con ejercicios adecuados, no sólo funciona mejor, sino que también hace posible una mejoría general en lo que al bienestar y a la salud respecta.

Para el escritor francés León Bloy (1846-1917) "En el corazón del hombre hay muchas cavidades que desconocemos hasta que viene el dolor a descubrírnoslas".

Los mejores ejercicios para preservar la salud cardiovascular son los aeróbicos, así como nadar y caminar. Con ello no sólo se ejercita el corazón, sino que se activan los vasos sanguíneos. Según la doctora Ferrer: "Si nos mantenemos en forma estaremos actuando no sólo a nivel terapéutico, sino preventivo de complicaciones asociadas a enfermedades cardiacas". El pensador español Juan Luis Vives decía: "La fuente de la vida es el corazón".

Desde la simbología, en el antiguo Egipto, Grecia, incluso China, el corazón era la morada, no sólo de la vida, sino de la inteligencia y de la voluntad. En occidente, desde fines de la Edad Media, se creía que era la sede de las emociones. De ahí provienen las imágenes de corazones en llamas atravesados por flechas.

Desde otro punto de vista, el novelista británico Charles Dickens (1812- 1870) dijo en alguna ocasión: "El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico". Pero también advirtió: "Hay cuerdas en el corazón que es mejor no hacerlas vibrar". Es más, en su tiempo, el matemático griego Pitágoras (580- 500 a. C.) aconsejó: "si tienes una pena del corazón no la toques. Contra ese dolor sólo hay dos medicamentos: la esperanza y la paciencia".

Comentarios: rjavier_vargas@terra.com.mx




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