Noche de las estrellas
COMPARTIR
¿Hace cuánto tiempo que no voltea la vista al cielo y admira la Luna y las estrellas? No lo dude, ellas siguen y seguirán ahí. El misterio del Universo, ha abrumado a la Humanidad desde los albores de la civilización. Las interpretaciones varían mucho entre las culturas, pero con frecuencia el cielo es considerado como la morada de Dios. Y es que antes de que la astronomía se consolidara como ciencia, la religión imponía su verdad respecto al universo y tuvieron que pasar siglos antes de que se probara lo contrario. La astronomía demuestra las teorías de la física, a comprender la materia y deja atrás los mitos y leyendas de la astrología que no es una ciencia, sino la necesidad de los humanos por conocer cómo los astros pueden dictar nuestro destino, obteniendo como respuesta el silencio del Universo y sus astros que no hacen más que ignorarnos.
El surgimiento de la astronomía y la observación de estrellas y planetas como objetos físicos que obedecen a leyes cognoscibles, comenzaron en el Medio Oriente y China, extendiéndose a los griegos, egipcios y mayas, pero fue hasta Kepler y Copérnico que inició la revolución científica. Luego, llegaría Galileo que hace 400 años apuntó por primera vez a los cielos con un telescopio y alcanzó a ver la Luna, los cielos y sus mundos. A partir de entonces hemos tenido una perspectiva más amplia del cosmos, registrando fenómenos como los eclipses y meteoros y comprobando que la Tierra no es el centro del Universo y que el Sol y los planetas de su sistema, no giran alrededor nuestro. Esto casi le cuesta la vida a Galileo perseguido por la Inquisición, que se oponía a su libro "Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo", donde defendía el modelo heliocéntrico de Copérnico.
Le siguió Newton que demostró que el Universo obedece a las mismas leyes de la física que nos mantienen aquí en la Tierra. La historia de la astronomía, es el estudio de los primeros intentos de la humanidad para entender el cielo infinito. Intentábamos y seguimos intentando comprender si estamos solos y si existe alguna forma de vida inteligente en el espacio exterior. Esa es la importancia del conocimiento científico, el único medio para derrumbar dogmas y viajar con nuestra imaginación a través de los misterios de la vida y en la búsqueda de inteligencia en otros mundos, más como una forma de humanizarnos y respetar a nuestro planeta y semejantes.
Los esfuerzos por propagar el fuego prometido, el fuego del conocimiento, llevaron el sábado a miles de personas a participar en el evento de divulgación científica más grande de México, "La noche de las estrellas" que tuvo como tema "El Universo y el Agua: Sumérgete en el Cielo".
La pasión que despierta la astronomía, la más romántica de las ciencias llevó a organizar por quinto año consecutivo este evento en 50 sedes de forma simultánea. Universidades, centros de investigación, astrónomos profesionales y aficionados se unieron para observar los cielos. En Saltillo, la sede fue el Museo del Desierto donde Ramatiz Arellano, Oscar Martínez, Luis Arellano y Gerardo Martínez miembros de la Sociedad Astronómica de Saltillo, reunieron a niños y adultos buscando con la ayuda de potentes telescopios que la Luna les hiciera un guiño y esperando encontrar en la bóveda estrellada, un significado a nuestra soledad cósmica.
Yo le invito para que esta noche deje al menos por unos momentos de revisar su facebook, twitter y whatsapp y voltee por unos minutos hacia el cielo. Al hacerlo, podrá comprobar lo diminutos que son nuestros problemas comparados con el Universo y sus galaxias. Reflexione sobre las atrocidades que hemos cometido como especie humana, matándonos y persiguiéndonos por milenios por causas tan absurdas como el poder, el dinero, la raza, color de piel y la religión. Después, haga cuenta de los daños irreversibles que hemos hecho a nuestro frágil planeta contaminándolo y dilapidando sus recursos naturales. Yo estoy seguro que al terminar coincidirá conmigo en una cosa: Si de algún modo existe vida inteligente en el universo, es más que evidente porque nadie ha querido contactarnos.