Diez años con Facebook
COMPARTIR
El cuatro de febrero Facebook cumplió diez años. Su fundador, Mark Zuckerberg, compartió algunas reflexiones.
Si nos tomamos en serio sus palabras, deberíamos proponer que la fecha sea nombrada el Día Mundial de la Comunicación y las Comunidades: Siempre pensé, escribió Zuckerberg, que esto era importante... darle a la gente el poder de compartir y mantenerse en contacto, permitiendo a la gente construir ellos mismos sus propias comunidades.
Bueno. Seguramente Facebook ha beneficiado a muchas personas, y estoy seguro de que usted en particular lo emplea de manera ejemplar. Pero Zuckerberg exagera de manera dramática.
Si nos atenemos al número de usuarios uno se cae de la silla; si pensamos en el contenido, en cambio, la cosa cambia.
Y Zuckerberg ni siquiera menciona el descarado sesgo comercial que ha adquirido.
Abrir hoy en día Facebook es encontrar que una tercera parte de la pantalla tiene anuncios. Que desde hace tiempo aparecen contenidos patrocinados en nuestro timeline. Y que además, nuestros datos son vendidos a terceros para que los exploten en sus campañas de márketing.
Por lo demás, Facebook en efecto cambió el mundo, pero de una manera que no anticipábamos.
Nos ha permitido ponernos en contacto con amigos de la secundaria con los que no habíamos hablado en quince años. ¿Para qué? Darnos cuenta de por qué no habíamos querido saber nada de ellos desde la graduación.
Al darnos la posibilidad de ver fotos de antiguas parejas, nos ha hecho descubrir no solo la crisis de nuestro matrimonio, sino en muchos casos al acosador que no sabíamos que llevábamos dentro.
Nos ha mostrado también una cara desconocida de nuestros amigos. No tanto lo hermosa que es su familia, lo grande que es su casa, ni lo maravillosos que resultan por igual sus viajes y sus desayunos, sino lo frívolos que son y lo mucho que les importa lo que otros piensen de ellos.
¿Recuerda Second Life, una red social donde se suponía que todos llevaríamos una existencia cibernética más acorde con nuestro espíritu? Facebook lo aniquiló, porque es ahí donde estamos viviendo vidas alternativas.
Facebook también nos hizo descubrir âdesafortunadamenteâ al poeta que algunos amigos llevan dentro. Nos ha hecho leer decenas de oraciones que no nos interesan. Y admirarnos de la cantidad de personas que quieren exhibir al mundo lo guapas que están.
Nos ha mostrado también la maravilla que suponen los avances tecnológicos. Basta que entremos en una tienda de ropa en internet para que los anuncios en nuestro timeline comiencen a ser de esa marca.
(Dicho lo cual: no sé cómo tomarme que la contundente mayoría de los anuncios que Facebook me muestra tengan que ver con chicas disponibles en mi región).
Lo mejor de Facebook son los amigos que se lo toman un poco a broma ây lo reflejan en su timeline.
Lo más inquietante, en cambio, los amigos que jamás nos han enviado un comentario, dado un like, ni mandado saludos. ¿Será que lo único que les interesaba era ver si estamos más gordos o más calvos?
¿O simplemente querían tener un espectador más de sus vidas y una oportunidad de compartir su filosofía, cosas como Ser bueno no es ser idiota, sino algo que muchos idiotas no comprenden?
¿Qué nos dice de nuestra sociedad que la aplicación estrella de internet sea una especie de revista Hola para la gente anónima?
A veces me pregunto si de vez en cuando Mark Zuckerberg sufre de insomnio, pensando en lo que se ha convertido su criatura. Pero lo más probable es que duerma como una piedra.
A final de cuentas, todo esto comenzó como un anuario universitario. ¿No?
@luisalfredops / www.librosllamanlibros.com