How I Met Your Mother y su correteado final

Opinión
/ 1 abril 2014

ADVERTENCIA: ¡¡CONTIENE SPOILERS!!

El lunes finalizó en Estados Unidos la sitcom How I Met Your Mother, después de nueve temporadas al aire. Las redes sociales lanzaron fuego después de la transmisión del último episodio doble, porque el final, sin duda, dividió opiniones. Era una conclusión que esperaban millones de fanáticos de la serie protagonizada por Josh Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris y Alyson Hannigan. ¿En dónde estuvo lo controvertido?

El final de HIMYM fue perfecto en la teoría. De hecho, los que ya lo hayan visto sabrán que esa última conversación entre Ted y sus hijos fue grabada desde el inicio de la serie. Es decir, los escritores tenían muy claro desde el principio cómo terminaría la historia: la mamá, interpretada por Cristin Milioti, estaría ya muerta, y lo hijos apoyarían al padre para que, entrado en los cincuenta, invitara a salir a la tía Robin. El final tiene toda la lógica del mundo y se agradece que no estuviera cocinado al vapor pero, ¿por qué algunos fans no se mostraron tan contentos?

Ahí les va. La cuestión con HIMYM es que nos vendió dos historias de amor muy elaboradas hasta el último momento. Octava y novena temporadas, los televidentes disfrutamos con la extraña –pero poética– relación entre Robin y Barney. Incluso se le dedicó toda la última entrega  a la boda entre ellos. ¿Qué pasó en el episodio final? Se desbarató esta relación en un chasquido de dedos (sí, en menos de diez minutos) y la trama volvió a donde todo había comenzado: el balcón de Robin y un canoso Ted esperándola abajo. Bien. Muy bien. Muy lógico en la teoría. Porque en la realidad, el giro final fue demasiado abrupto, arrítmico, imperfecto. Completamente válido e incluso realista (todo el episodio fue así: realista y hasta triste), pero esto no lo absuelve de su propia realidad: fue un desenlace que se arriesgó para dejarnos, supuestamente, boquiabiertos. 

Quizá si HIMYM se hubiera tomado el tiempo –una temporada más, por ejemplo– para desmenuzar este último episodio y dejar que los fans de Robarney se hicieran a la idea de que su historia de amor duraría menos de un parpadeo, entonces la trama hubiera vuelto al buen ritmo y la conclusión no solo hubiera sido lógica, sino también mágica, apoyada en todas las herramientas de las buenas historias, no solo en una idea preconcebida de una serie que pretendía vender algo desde el inicio, y que terminó por dividir a la audiencia por no tomarse el tiempo necesario para ahondar en las conclusiones o, en el último de los casos, por no cambiar de opinión.

How I Met Your Mother tuvo un final del que es difícil quejarse porque fue lógico pero insisto, la lógica algunas veces está peleada con la magia. En este caso, la magia de nueve temporadas que se escribieron por sí mismas. Mi Twitter: @CalladitaR

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