Un pecado, avaricia

Opinión
/ 15 febrero 2015

Viene Semana Santa y reviven, aunque nunca se van del todo, los pecados capitales. Siete para ser exactos. ¿Cuál es el suyo lector? En honor a la verdad, yo padezco uno: la lujuria. Y ya entrados en gastos y confesiones, también padezco periódicamente otro, la soberbia. No es un orgullo padecer ambos, pero lucho cotidianamente en contra de ellos. No pido a Dios que me los quite, sino que me dé fortaleza para soportarlos. El combate, no el triunfo. Pero si he de padecer uno, insisto, eso de la lujuria se me ha dado muy bien desde chavo y pues caray, lo sigo padeciendo. O gozando. Cuestión de enfoques.

Hay un pecado capital el cual germina mucho en Coahuila y específicamente en Saltillo, es el pecado de la avaricia. Decía Plutarco, “La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga la avaricia”. Siempre he desconfiado de los historiadores por un motivo: nunca apuestan en su escritura. Viven del pasado, no saben nada del presente (por comodidad no arriesgan) y el futuro no les importa. Son incoloros, inodoros e insípidos. Un poco sucede eso con los avaros, viven en un perenne futuro que no existe. Es una víspera perpetua, ha dicho Fernando Savater. ¿Qué es un avaro? Aquel que acumula dinero sin utilizarlo, sin darle movilidad, movimiento.

Los bancos y los inversionistas se han convertido en el instrumento preferido para los especuladores, por los avaros. De aquí entonces tanto fraude, tanto especulador que promete ganancias estratosféricas sin que usted arriesgue nada. Bueno, sí, todo su dinero. Ya luego, desaparecen con la marmaja y es el “lloro y crujir de dientes”, dice la Biblia. Hay muchos cresos saltillenses que viven para acumular millones. Imagino les da placer y gozo tener un cheque en las manos por hartos miles de pesos. Imagino es como para este escritor conquistar a una musa de buen ver y contarle un cuentecillo erótico en el oído. ¿Acumular hartos millones es un delito? Tal vez no. Es legal, pero no es moral. Hay que ver como engordan los corporativos (Lala, Soriana, GISSA, América Móvil…) y sus dueños, el ejemplo es Carlos Slim.

Este liminar viene a cuento porque el escándalo destapado aquí por los mejores columnistas de VANGUARDIA, Víctor S. Peña y Luis Carlos Plata, los millones perdidos, es decir, esquilmados por el FICREA, ya salpica a todo mundo en Coahuila. Incluyendo a 155 coahuilenses que al parecer, son tan avaros (e ingenuos) y les da placer erótico tener tantos millones ociosos generando hartos intereses prometidos (especular con el capital), que al final de cuentas, les fueron arrancados de las manos.

Esquina-bajan

VANGUARDIA ha venido dando cuenta de ello puntualmente en un seguimiento del caso digno de elogio. Hace días, el lunes 2 de febrero el reportero José Reyes (junto con Edgar González y Jesús Castro, de los más puntillosos en esta casa editorial) aportó nuevos datos al pecado de la avaricia. Hay 155 coahuilenses en FICREA, andando “bailando” 500 millones de pesos, de los cuales 90 son del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, 7 mdp son de Armando Rubio, expanista y extesorero de la Alcaldía de Manuel López Villarreal, creo recordar. Y la perla, 11 mdp son del creso Alcalde de Saltillo, Chilote López Villarreal. Puf.

Y lo anterior me hace gracia. Porque no es la primera vez que el clan López Villarreal se ve involucrado en esto. Si usted recuerda, allá en las lunas de septiembre y octubre de 2008, GISSA (Grupo Industrial Saltillo) estuvo en el ojo del huracán cuando manejando información privilegiada, especuló con dólares y su cambio (en la jerga fueron “derivados”) y terminó aquello en un escándalo nacional. En aquel tiempo GISSA estaba bajo la dirección de Adán Elizondo. Es decir, alguien más capaz que los López Villarreal.

Vuelve a aflorar una y otra vez la doble moral de los panistas y sobre todo, pecadores en el confesionario, los golpes de pecho con el rosario no van a ser suficientes al parecer, para que le regresen los 11 millones de pesos. Decía Gandhi, ese hombre descalzo que guardaba en sus alforjas el Nuevo Testamento, “En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”.

Letras minúsculas

Avaricia. Nunca se me va a dar este pecado. Prefiero los placeres de la carne. Amén. Lea usted “El avaro” de Moliére. 




Somos un medio de comunicación digital e impreso con cinco décadas de historia; nos hemos consolidando como uno de los sitios de noticias más visitados del Noreste de México.

Como medio multiplataforma, nos distinguimos por ofrecer contenidos confiables y de alta calidad, abarcando una amplia gama de temas, desde política y estilo de vida hasta artes y cultura. Además, ofrecemos artículos de análisis, entretenimiento y recursos útiles a través de formatos innovadores en texto, fotografía y video, que permiten a nuestros lectores estar siempre bien informados con las noticias más relevantes del día.

Nos enorgullece tener un equipo editorial compuesto por periodistas especializados en Derechos Humanos, Deportes y Artes.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM