Esa terca tendencia

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Opinión
/ 25 abril 2015

La proclividad humana en todos los siglos, refleja una actitud fundamental al estudiar y trabajar en equipo, para hacer más cómoda la tarea, el hábito y el fundamento.

Sociólogos señalan que el instinto primario humano después de defenderse, es el aprender y agregarse a otros, su espíritu gregario lo conduce a compartir y buscar la compañía de semejantes a fin de poder efectuar obras, conductas e ideas.

Es entonces cuando un lenguaje común se escucha en este planeta y especifica que cada quien forma parte de un gran equipo que es la humanidad, en la que podemos no solo contemplar, sino contribuir a su mejoría, amén de estar preparados a enfrentar los grandes temas de este mundo dado en llamarse moderno.

Ser educando requiere el compromiso temporal de una meta individual que en el grupo de tarea o estudio se abandona, para otorgarla a un objetivo común, que es colectivo y más amplio, en esa dación de voluntad, la obra humana se traduce y multiplica, cuando de obras buenas se trata.

La voluntad, la templanza y la cooperación son los elementos fundamentales del educar, que mucho tiene de involucrar y totalmente de crear.

Encaminar el esfuerzo educativo a la meta original de crear y procurar mejores seres humanos refiere que los contenidos y las maneras, contemplen la participación activa del individuo en el núcleo social y definitivamente que aquí, el éxito de la educación depende de la motivación que cada parte comparta, entregue y sobre todo imprima.

Dar es una de las metas, aunque no la única, es más noble y la que otorga más satisfactores.

Parecería, a veces, que al actuar solo se va agotando día con día, para abrir paso a los planteamientos de grupo, pero el peligro se hace latente, cuando del actuar en conjunto no satisface al equipo y surge entonces el virus letal que termina con el esfuerzo de una educación en su contenido social.

Motivar a los demás a fin de formar equipos en los que se consideren obras de beneficio educativo, de acción positiva y de deseos de trabajar, será una característica de aquellos que deseen ser llamados al liderazgo en el tema.

El área de oportunidad actual para engrandecer y contribuir a la educación surge desde el hogar cuando todos sus miembros se entregan a un fin de superación, continúa en la escuela, en la que desafortunadamente y por la indiferencia de algunos, se confunde el trabajo en equipo y se asignan tareas a un particular que elabora todo el trabajo, que luego es presentado como grupal, continúa en la actividad económica o forma de vida, en la que nos encontramos con que solamente en equipo podemos compartir los éxitos o los fracasos.

Nuestra realidad nos habla de ejemplos muy significativos de equipos de trabajo exitosos que han colocado a la industria mexicana a la par de los mejores métodos de grupos, que con una meta común, logran excelentes resultados.

Hace muchos siglos Lao Tse, estableció reglas precisas y métodos de trabajar en equipo, del Tao del Liderazgo, rescataremos estas sabias palabras: ¿Quieres ser una influencia positiva para el mundo?, primero, pon en orden tu vida, apuntálate en el único principio de tu comportamiento: ser sano y eficaz. Si lo haces, ganarás respeto y serás una poderosa influencia.

Tu conducta influye en los demás mediante el efecto de onda. Un efecto de onda funciona porque todo influye a todos. La gente poderosa es gente con influencias poderosas. Si tu vida funciona, influyes en tu familia; si tu familia funciona, influye en tu comunidad; si tu comunidad funciona, influye en el país es tu país funciona, influye en el mundo.

Todo crecimiento se difunde hacia fuera a partir de un núcleo fértil y potente. Tú eres ese núcleo. 

La enseñanza no deberá tener otra meta que la de la bondad, del propósito de fortalecer su medio ambiente, de influir en los valores sociales y de implementar las bases de un desarrollo armónico de educandos y sus familias, de sus familias a las colonias y de estas a los municipios y los Estados; una reacción en cadena es posible con el esfuerzo de individuo, grupo, sociedad y gobierno.

Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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