Mujeres árbitros en el futbol americano

Opinión
/ 14 abril 2015
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Cuestionado duro y acremente el arbitraje de la NFL durante la temporada que concluyó en el mes de febrero con el super tazón y que tuvo sus momentos más álgidos precisamente durante la postemporada.  Se anuncia ya la participación de mujeres  que harán de jueces en el deporte de las tackleadas profesional.

Más allá del avance genuino de la equidad de género allende el río Bravo serán los resultados objetivos del desempeño en el terreno de juego lo que hablará por el trabajo de las féminas vistiendo la ocarina. 

En México ya existe una destacada profesional del ovoide cuyo nombre es Gabriela Martínez, egresada de la UANL quien además ha jugado el futbol en los Estados Unidos y desde hace algunos años ha sido coach de flag football en el Itesm Toluca y una amplia curricula en la promoción, dirección y entrenamiento deportivo.

Gaby, ya actúo como árbitro en el torneo de liga intermedia que lleva a cabo hoy en día la ONEFA y lo hace bien pues el aplomo y seguridad ganado a lo largo de una vida dedicada al deporte le permiten ejecutarlo con autoridad, base sin duda de un buen juez.

Saber del trabajo de Gaby me permitió evocar  aquellos años setenta en los que la liberación femenina en México tomaba rumbo decidido a romper paradigmas, años difíciles para jóvenes mujeres que abrían camino ante una sociedad marcadamente machista.

Compañeras que entonces por el solo hecho de formar parte del grupo de animación y viajar con el equipo a otra ciudad a apoyar era motivo de santiguarse a las almas puritanas, resabios del fanatismo tardío.  Y en la charla con esas entusiastas compañeras de escuela y animadoras de equipo escuchaba uno fantásticos sueños que tejían de realización que finalmente en muchos de los casos chocaron frontalmente con las ideas conservadoras de la generación que nos precedía y que era parte de esa gran muralla llamada intolerancia.

Hoy muchas de esas mujeres que iniciaron la liberación femenina ven materializados sus sueños en hijas y nietas que se mueven por el mundo, que disputan en talento y en debate los espacios como pares profesionales de hombres que ya no ven con sorpresa el avance femenil sino como un complemento perfecto a lo bien hecho y mejor realizado. Gabriela Martínez es un ejemplo de ello y le deseamos el mejor de los éxitos en el apasionante mundo del ovoide.










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