A 475 años de la Universidad en México: el debate Caso-Lombardo y su vigencia

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Opinión
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Fomentar el pensamiento crítico en las universidades es una necesidad primordial

Hoy se celebran 475 años de la Universidad en México. El 21 de septiembre de 1551 se creó por Cédula Real la Real Universidad de México, antecesora histórica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Su texto fundacional dispuso que en la “ciudad de México se fundase un estudio y universidad de todas ciencias, donde los naturales y los hijos de españoles fuesen industriados en las [...] facultades y les concediésemos los privilegios y franquezas y libertades que así tiene el estudio y Universidad de la ciudad de Salamanca”.

https://vanguardia.com.mx/opinion/morena-unidad-o-purga-una-cuestion-maquiavelica-PD23319547

Para conmemorar el aniversario, merece la pena recordar un momento clave para la UNAM que también afectó a la historia educativa nacional: el debate entre Antonio Caso y Vicente Lombardo.

Los protagonistas fueron dos de los intelectuales mexicanos más importantes del siglo 20. Ambos se formaron como abogados y filósofos. Lombardo integró el grupo conocido como los Siete Sabios de México y fue un militante de izquierda; Caso fue maestro de esta asociación y promotor del liberalismo humanista.

El debate sucedió durante el Primer Congreso de Universitarios Mexicanos, que se realizó del 7 al 14 de septiembre de 1933 en la Escuela Nacional Preparatoria. El asunto que mayor revuelo generó en el evento fue el diálogo sobre la “Posición ideológica de la Universidad frente a los problemas del momento. Importancia social de la Universidad en el momento actual”, el cual fue consignado a la Segunda Comisión del Congreso, presidida por Lombardo.

La Comisión concluyó que la UNAM y los institutos universitarios del país debían adoptar al materialismo histórico marxista como brújula de política educativa:

“Siendo el problema de la producción y de la distribución de la riqueza material el más importante de los problemas de nuestra época, y dependiendo su resolución eficaz de la transformación del régimen social que le ha dado origen, las universidades y los institutos de tipo universitario de la Nación Mexicana contribuirán, por medio de la orientación de sus cátedras y de los servicios de sus profesores y establecimientos de investigación, en el terreno estrictamente científico, a la sustitución del régimen capitalista, por un sistema que socialice los instrumentos y los medios de producción”.

Al maestro Antonio Caso –quien asistió como consejero universitario y miembro honorario del Congreso– no le pareció esta conclusión, por lo que envió al rector de la UNAM, Roberto Medellín Ostos, un dictamen abogando por una postura alternativa: la libertad de cátedra en lugar de la propuesta marxista.

La Segunda Comisión permitió a Antonio Caso presentar su propuesta en el Congreso durante el último día del evento. Se puede sintetizar su exposición en cuatro puntos:

1) La Universidad de México es una comunidad cultural de investigación y enseñanza; por tanto, jamás preconizará oficialmente, como persona moral, credo alguno filosófico, social, artístico o científico.

2) Cada catedrático expondrá libremente su opinión personal filosófica, científica, artística, social o religiosa.

3) Como institución cultural, la UNAM, dentro de su personal criterio inalienable, deberá realizar su obra humana ayudando a la clase proletaria del país dentro de los postulados de la justicia, pero sin preconizar una teoría económica circunscrita.

4) La universidad procurará discutir y analizar, por medio de sus profesores y alumnos, los problemas que ocupen la atención pública, y cada individuo será personalmente responsable de las opiniones que sustente.

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/alista-la-unam-sistema-universitario-de-cuidados-beneficiara-a-poblacion-estudiantil-de-bachilleratos-BM23490724

La visión de Caso incitó un movimiento estudiantil que provocó que la UNAM se independizara plenamente del Gobierno Federal –con la promulgación de la Ley Orgánica en octubre de 1933– y que Medellín renunciara como rector, quien fue sustituido por Manuel Gómez Morín. Esta postura es la que desde entonces guía el quehacer educativo de la Universidad Nacional.

Hoy vivimos en un México muy distinto al de Lombardo y Caso. A 475 años de vida universitaria en el país y 93 años del debate, las instituciones de educación superior –públicas y privadas– tienen el reto de formar personas capaces de adaptarse profesionalmente a los desafíos de un mundo hipertecnologizado y en rápido desarrollo, así como de dotar de herramientas culturales para forjar su carácter personal. Para lograrlo, deben considerar tanto el contexto histórico y material del alumnado –como Lombardo– respetando el libre desarrollo de la personalidad y la libertad de cátedra, como Caso. Hoy, fomentar el pensamiento crítico en las universidades es una necesidad primordial.

X: @areopago480

Correo electrónico: areopago480@gmail.com

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